Tuesday, December 8, 2015

Decisiones, decisiones

Hoy tengo que ir al hospital otra vez (la primera vez desde que terminé la radiación) para una prueba de densidad ósea. Para los próximos cinco años voy a tomar un bloqueador de estrógeno que también afecta el calcio en los huesos. La prueba me dará una línea de base para medir el cambio. Me pregunto, ¿debería realmente tomar esta pastilla? Es mi decisión, pero ¿vale la pena por los efectos secundarios? ¿Cómo puedo saber?

Rara vez tengo que esperar mucho en el hospital, pero por si acaso, siempre llevo un libro, por lo general es algo que me hace pensar. Las novelas las leo en casa. Mi novela actual es La Luz entre los Océanos alrededor de un farero australiano y su esposa que encuentran a un bebé en un barco y tienen que tomar muchas decisiones. Mi libro de no-ficción es sobre la modernidad que nos da muchas, muchas opciones que no teníamos antes, incluyendo mi elección para dañar mis huesos. La pregunta es, ¿cómo nos afecta tener que tomar tantas decisiones?

Escuché una charla de TED por Sheen Iyengar sobre cómo tener demasiadas opciones paraliza a los clientes en una tienda, sobre todo si las elecciones no se clasifican: libre de transgénicos, sin gluten, sin grasa, sin azúcar, sin sabor, etc.  Uno pensaría que tener más opciones nos daría más satisfacción, pero no es así. Tener demasiadas opciones nos paraliza. Le dejamos para otro día, o le pedimos a alguien más que elija (un reportero, o un crítico, o una tradición, o un predicador), o escogemos cualquier cosa aunque sea algo que nos guste, porque no tenemos tiempo para investigar todas las opciones. En nuestra sociedad, nos asombramos de las opciones que se nos presentan. Erich Fromm escribió El Escape de la Libertad Jean-Paul Sartre dijo que somos "condenados a la libertad", que nos recuerda de la agonía de la elección. A medida que nuestro mundo cambia cada vez más rápidamente, nos enfrentamos con más y más opciones. Algunas de estas opciones nos parecen atroces, como el niño que eligió eliminar su pene a los cinco años, o el gobierno que da a los niños de trece años la opción de prostituirse. Para evitar ser abrumados, escogemos atajos que nos ayudan elegir. Tenemos cosmovisiones, creencias, instituciones, tradiciones, y líderes que nos ayudan a elegir.

Y es muy difícil para nosotros entender a los que no han sido tan afectados por la modernidad, y que tienen menos opciones que nosotros. Para ellos, algunas cosas no son elecciones, sino que son parte de su identidad (como nacer de Canadá), y cuando alguien quiere cambiar esta identidad, se sienten amenazados, sin ataduras, y se sienten perdidos, como refugiados en sus propias casas. Pasa esto cuando se convierten de sus antiguas religiones sincréticas al cristianismo, o del Islam al cristianismo. Ellos no consideran que sus religiones sean una elección sino una identidad que toman desde su nacimiento, como una etnia o una nacionalidad. Son católicos culturales o musulmanes culturales. Ellos no eligen conscientemente su identidad religiosa. Es simplemente su realidad.

Es por eso que cuando llegan misioneros, reaccionan y hay persecución.  Cuando vivíamos en Yuvinani, un policía local nos llevó al ayuntamiento para interrogarnos. "¿Dónde están sus papeles? ¿Quién los ha enviado?" Cuando insistimos que no representábamos a una organización, el hombre dijo, disgustado, "Ustedes son como chivos sin dueños."

Cuando los pre-modernistas (como los mixtecos) nos rechazan, o peor aún, los lastiman, como lastimaron a Juan Mercenario, el primer mártir mixteca de Metlatonoc (ha habido otros), podríamos pensar que están eligiendo en contra de Cristo. Quizás. Pero tal vez están protegiendo su identidad y sus tradiciones. Cuando los romanos y los judíos mataron a Jesús, él dijo: "Padre, perdónalos. No saben lo que hacen." Parte de lo que hacen es proteger su identidad, el statu quo. Todos lo hacemos, porque es una reacción instintiva.


Así que muchas de nuestras elecciones son ciegas, hechas en la oscuridad, y no sabemos lo que hacemos, y somos guiados por otros que también son ciegos (como mi médico que no sabe si debo tomar mi bloqueador de estrógeno). Jesús dijo en la cruz, “No saben lo que hacen.” Jesús, "la luz verdadera, que alumbra a todos, está entrando en este mundo." Él nos conduce a la elección verdadera y la libertad. Nosotros “no sabemos lo que estamos haciendo." Pero él sabe. Tenemos que escuchar su voz.


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