Hoy tengo que ir
al hospital otra vez (la primera vez desde que terminé la radiación) para una
prueba de densidad ósea. Para
los próximos cinco años voy a tomar un bloqueador de estrógeno que también afecta
el calcio en los huesos. La prueba me
dará una línea de base para medir el cambio. Me pregunto, ¿debería
realmente tomar esta pastilla? Es mi decisión, pero ¿vale la pena
por los efectos secundarios? ¿Cómo
puedo saber?
Rara vez tengo
que esperar mucho en el hospital, pero por si acaso, siempre llevo un libro,
por lo general es algo que me hace pensar. Las novelas las leo en casa. Mi novela
actual es La Luz entre los Océanos
alrededor de un farero australiano y su esposa que encuentran a un bebé en un
barco y tienen que tomar muchas decisiones. Mi
libro de no-ficción es sobre la modernidad que nos da muchas, muchas opciones
que no teníamos antes, incluyendo mi elección para dañar mis huesos. La
pregunta es, ¿cómo nos afecta tener que tomar tantas decisiones?
Escuché una
charla de TED por Sheen Iyengar sobre cómo tener demasiadas opciones paraliza a
los clientes en una tienda, sobre todo si las elecciones no se clasifican:
libre de transgénicos, sin gluten, sin grasa, sin azúcar, sin sabor, etc. Uno pensaría que tener más opciones nos daría
más satisfacción, pero no es así. Tener demasiadas opciones nos
paraliza. Le
dejamos para otro día, o le pedimos a alguien más que elija (un reportero, o un
crítico, o una tradición, o un predicador), o escogemos cualquier cosa aunque
sea algo que nos guste, porque no tenemos tiempo para investigar todas las
opciones. En
nuestra sociedad, nos asombramos de las opciones que se nos presentan. Erich
Fromm escribió El Escape de la Libertad
Jean-Paul Sartre dijo que somos "condenados a la libertad", que nos
recuerda de la agonía de la elección. A
medida que nuestro mundo cambia cada vez más rápidamente, nos enfrentamos con
más y más opciones. Algunas
de estas opciones nos parecen atroces, como el niño que eligió eliminar su pene
a los cinco años, o el gobierno que da a los niños de trece años la opción de
prostituirse. Para
evitar ser abrumados, escogemos atajos que nos ayudan elegir. Tenemos
cosmovisiones, creencias, instituciones, tradiciones, y líderes que nos ayudan
a elegir.
Y es muy difícil
para nosotros entender a los que no han sido tan afectados por la modernidad, y
que tienen menos opciones que nosotros. Para
ellos, algunas cosas no son elecciones, sino que son parte de su identidad (como
nacer de Canadá), y cuando alguien quiere cambiar esta identidad, se sienten
amenazados, sin ataduras, y se sienten perdidos, como refugiados en sus propias casas. Pasa
esto cuando se convierten de sus antiguas religiones sincréticas al cristianismo,
o del Islam al cristianismo. Ellos
no consideran que sus religiones sean una elección sino una identidad que toman
desde su nacimiento, como una etnia o una nacionalidad. Son católicos culturales o musulmanes culturales.
Ellos
no eligen conscientemente su identidad religiosa. Es simplemente su realidad.
Es por eso que
cuando llegan misioneros, reaccionan y hay persecución. Cuando vivíamos en Yuvinani, un policía local nos
llevó al ayuntamiento para interrogarnos. "¿Dónde están sus papeles?
¿Quién los ha enviado?" Cuando insistimos que no representábamos a una
organización, el hombre dijo, disgustado, "Ustedes son como chivos sin
dueños."
Cuando los pre-modernistas (como los mixtecos) nos rechazan, o peor aún, los lastiman, como lastimaron a Juan Mercenario, el primer mártir mixteca de Metlatonoc (ha habido otros), podríamos pensar que están eligiendo en contra de Cristo. Quizás. Pero tal vez están protegiendo su identidad y sus tradiciones. Cuando los romanos y los judíos mataron a Jesús, él dijo: "Padre, perdónalos. No saben lo que hacen." Parte de lo que hacen es proteger su identidad, el statu quo. Todos lo hacemos, porque es una reacción instintiva.
Así que muchas de
nuestras elecciones son ciegas, hechas en la oscuridad, y no sabemos lo que hacemos,
y somos guiados por otros que también son ciegos (como mi médico que no sabe si
debo tomar mi bloqueador
de estrógeno). Jesús
dijo en la cruz, “No saben lo que hacen.” Jesús,
"la luz verdadera, que alumbra a todos, está entrando en este mundo."
Él nos conduce a la elección verdadera y la libertad. Nosotros
“no sabemos lo que estamos haciendo." Pero él sabe. Tenemos que escuchar
su voz.



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