Me gustaría haber
estado allí, pero mi presencia habría arruinado el momento por ser extranjera.
(¿Se acuerdan del experimento con el gato donde el observador afecta el
resultado del experimento al momento de abrir la caja y ver el gato? Y en otro
experimento, el observador observaba que cuando le traía comida al gato, daba
vueltas y vueltas y frotaba la cola contra los lados de la caja. El observador
pensaba que el gato tenía rituales alimenticias, pero resulta que el gato nada más
le estaba dando la bienvenida al observador.) Así que mejor debería ser una
mosca en la pared, o mejor todavía, una pulga sobre un perro en la plaza donde predicó
Juan Mercenario su primer sermón y se trajo casi a toda la población a Cristo.
Ya han pasado 25 años, pero la gente todavía cuenta la historia.
Pero su cuñado Juan le estaba escuchando. Juan era una figura política, un hombre de mucha autoridad en el pueblo. Era innovador y carismático, y cuando por fin dio su vida a Jesús, lo hizo en grande. Usó el sistema de sonido del público para reunir a todos en la plaza del pueblo, y allí les predicó en mixteco: "Todos ustedes saben a qué distancia estamos de Dios. Estamos en un camino que nos lleva muy lejos de Dios. Tenemos que volver atrás. Tenemos que empezar a caminar hacia a Dios. He descubierto que Jesús, el que murió en una cruz y volvió a la vida, puede perdonarnos y puede ponernos de nuevo en el camino correcto. Este hombre nos sana y nos salva y nos escucha cuando oramos. Comprometámonos a buscar a alguien que nos enseñe de Jesús y nos ayude a leer su palabra. Aquí hay una hoja de papel para que firmemos. Formen una línea y anoten su nombre o una "X" en la hoja para comprometerse con Jesús."
No son las palabras exactas de Juan, y por supuesto, yo no estaba allí, pero esta es la historia que cuentan los que vinieron a Jesús ese día. La mayor parte del pueblo firmó el documento, pero durante la noche, comenzaron los murmullos, "Saben lo que significa esto. Ya no van a comprar aguardiente. Ya no le van a hacer caso a los catequistas ni a los sacerdotes. Ya no van a seguir con las tradiciones del pueble. Esto no puede ser.”
Por la mañana, la
mitad de la comunidad se había arrepentido de sus firmas, pero el resto quedó
firme, formando la primera iglesia mixteca de Guerrero. Me pregunto si solamente
una vez en la historia se puede predicar un sermón como el de Juan y ver a la
gente responder al evangelio como hizo aquel día. Talvez nos perdemos la
oportunidad de dar un sermón efectivo cuando nos olvidamos de permitir que lo
haga uno de los suyos, en su propia lengua y usando sus propias palabras.



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