Tuesday, December 1, 2015

Las Visitas

Este fin de semana, celebramos el Dia de Acción de Gracias de los EEUU con Felipe, su novia Cailey, y cuatro de sus amigas de la universidad. Todas las chicas estudian algo que ver con juegos de video: la programación, el diseño, el arte, y el dialogo para los juegos. Luego tengo a  Felipe jugando los juegos en sus momentos libres. Los demás simplemente jugamos cartas y juegos de mesa. Felipe nos enseñó a jugar Dominio. Me acordé de la facilidad con que los chicos se ríen de cualquier cosa, infectándose uno a otro hasta que todo el grupo se está riendo de nada. También me acordé de lo mucho que me gusta tener a mis amigas sentados alrededor de mi mesa, riendose, comiendo, platicando.

Algunas de las chicas dijeron que sus familias no celebran Acción de Gracias. Es sólo un día de vacaciones para ellos. Son americanas, pero sus familias son inmigrantes de Asia. Me decían:   "Nosotros realmente no entendemos el por qué de Acción de Gracias." Si no estás acostumbrada a esta costumbre con sus pavos y peregrinos, no tiene mucho sentido. Cuando estamos en México, celebramos Acción de Gracias, pero reconocemos que no es igual para nuestros compañeros mexicanos. Y falta la salsa. Por otra parte, yo no celebro el Día de Muertos, pero es un dia importante para muchos mexicanos, sobre todo si han perdido un ser querido. Si se convierten y su iglesia lo prohíbe, sienten la tensión.

Así es el choque cultural. Las costumbres son tan diferentes y cuando hay mucha migración, se empieza a sentir el impacto. Es difícil aceptar los cambios a la cultura que trae la migración.  Valoramos nuestra Acción de Gracias, Día de los Muertos, o Tet, o lo que sea.

Y en los tiempos del Antiguo Testamento, Dios protegió a su pueblo para que no sintiera estos cambios. "Saquen a los cananeos de sus tierras," dijo Dios. "No se casan con otra raza," dijo Dios. "Celebren las fiestas," dijo Dios... "en Jerusalén." Si has leído el artículo de Ralph Winter en Perspectivas, sabes que en los tiempos del Antiguo Testamento, Dios quiso atraer a todos los pueblos del mundo hacia su Templo en Jerusalén. Los judios deberían tener una cultura increíble para atraer a la gente a Dios, como una fuerza centrípeta inexorable.

Pero hoy no vivimos en los tiempos del Antiguo Testamento. No tenemos obligación de celebrar las fiestas de la Ley. Ya no vivimos apartados. No. Ahora vivimos en los tiempos del Nuevo Testamento, los tiempos centrífugos, donde somos enviados a todo mundo, hacia los rincones mas escondidos, para vivir entre la gente como Jesús vivió entre nosotros. Y podría ser que vivamos junto a personas inmigrados de otro país muy diferente a nuestro pais. Pueda ser que tengan costumbres muy diferentes, o religiones muy diferentes. Probablemente no van a celebrar el Thanksgiving ni la Navidad. Tal vez no van a conocer a Jesús. Tal vez con el tiempo se van a ir perdiendo nuestras tradiciones, y eso nos causará dolor, pero es nuestro llamado como cristianos. Deberíamos dejar atrás lo que es bello para nosotros, e ir. Deberíamos tocar la puerta de nuestro vecino y darle la bienvenida, sabiendo que su presencia en nuestro barrio podría afectar nuestras tradiciones. Sabríamos que Dios lo ha enviado.

Y no es por casualidad que el buen samaritano se encuentra viajando en una carretera, donde las personas de diferentes razas y religiones viajan juntos. Tal vez están migrando, ya sea por la economía o por la política, pero sobre el camino, cruzan sus cruzar caminos, y en este relato, Jesús dice que el héroe es el musulmán, quien se detiene a ayudar a un cristiano bañado de sangre. Nos hace preguntar, ¿quién es nuestro prójimo?


Nuestra iglesia está considerando la posibilidad de patrocinar a una familia de refugiados de Siria aquí en Niagara. Con razón, hay preocupaciones, pero mi opinión es que Jesus diría que si.


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