Estoy de luto, porque aquellos que jamás meterían pie en un club de
striptease se sienten obligados a votar por un hombre que se gana la vida de strippers
y casinos. Siento mucho que haya llegado a esto. Les doy la razón: el hombre
sabe cómo ganarse el dinero.
Estoy de luto, porque aquellos que nunca usarían palabras groseras se
sienten obligados a votar por un hombre que recibió un gran aplauso por ser vulgar.
No pudo ocultar su alegría.
Estoy de luto porque aquellos que nunca le darían la mano a un supremacista tienen que votar por un hombre que simplemente no ve, inmediatamente, el
problema.
Estoy de luto, porque los que apoyan a los misioneros que trabajan entre
los no alcanzados se sienten obligados a votar por un hombre que ofende a la
gente de otras razas. Siempre nos han dicho que no se puede mezclar la
encarnación con la política. ¿Quién podría permitirse tal bondad?
Estoy de luto porque tengo seres queridos apoyándose de alguien que se
alarde de poder cometer adulterio y hasta asesinato, sin consecuencias,
porque este tipo les promete seguridad y grandeza. Lo entiendo. ¿Cuáles son sus
opciones?
Estoy de luto, porque algunos se van a ofender por lo que digo, pero ¿qué
hago con esta tristeza? No busco pleito; entiendo que estamos en un aprieto.
Sólo déjame expresar mi dolor.
Hay muchas formas de cáncer, y elegimos diferentes tratamientos.

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