Hoy estaba
escogiendo los libros que voy a llevar a México la próxima semana. Son muchos,
y aún la estantería está llena. Por encima, coloqué tres libros, regalos de
Navidad, incluyendo uno titulado Malos Argumentos.
Es un libro ilustrado que explica los errores lógicos, y tengo la intención de
mostrarlo a mis estudiantes el próximo año, cuando estemos evaluando algunos
argumentos. Hojeando el libro, encontré algunas falacias que me han estado
molestando recientemente. Uno de ellos, llamado la Pendiente Resbaladiza, dice
así: "Si deja que los refugiados musulmanes entren a su país, luego luego,
todos ellos se radicalizarán y matarán a sus hijos." Pero esto no es
cierto.
Otra falacia
similar que me llamó la atención fue el Apelar al Miedo. Éste lo escuché en
esta forma: "Si usted no le enseña a sus hijos la interpretación correcta
de un determinado pasaje de la Biblia, y si no se contestan todas sus preguntas
sobre este tema correctamente y de forma inmediata, a continuación, se irán de
la iglesia." Pero esto no es cierto. No se van a alejar de la iglesia,
simplemente porque usted no ha respondido a algunas de sus preguntas acerca de algún
pasaje de la Biblia. De hecho, yo creo que los hechos apuntan en otra dirección
muy distinta: que el mismo dogmatismo (definición: la tendencia de asumir ciertas
doctrinas
de un modo absoluto y tajante, sin admitir
cuestionamientos) aleja a nuestros hijos de la Iglesia. En
estos tiempos, apuesto que ellos quieren saber que no lo sabemos todo y que también
tenemos dudas.
El error más difícil
de enfrentar fue el Dilema Falso. Este error ocurre cuando se le presenta a
uno, falsamente, sólo dos posibles posiciones sobre un tema. Si rechaza una
posición, se asume que usted apoya la otra posición. A mí me lo pusieron así:
"Usted predica un evangelio débil, ya que no comparte mi interpretación de
Génesis 1 (lo que me dolió fue que mi amigo dijo esto solamente a base de lo
que había dicho otra gente). Ahora, semanas después, por fin entiendo las suposiciones
falsas de mi amigo. El me había puesto un Dilema Falso. El suponía falsamente
que si yo no tomaba su interpretación de Génesis 1, entonces yo no podía creer en la caída del hombre
y no podía hablar de la salvación. WOW.
Pero lo que pensaba de mi era falso. Yo les he contado la historia del
evangelio, comenzando con la creación, a cientas de personas, y siempre he
incluido la historia de la caída del hombre. No solamente existen dos
interpretaciones de Génesis 1 como insiste mi amigo. Hay otras más.
Juan, al escribir
su buen evangelio, llamó a Jesús el Logos. La razón. La lógica. La Palabra viva,
hablada por Dios. Dios es la fuente de todo pensamiento claro, todo
razonamiento y toda lógica. Satanás odia el razonamiento y la lógica, por lo
que constantemente miente y tuerce las cosas. Los errores lógicos y el
dogmatismo son estrictamente su dominio. (CS Lewis, que compartía mi interpretación
de Génesis 1 y predicaba siempre de la salvación, escribió en una de sus
novelas sobre un hombre poseído por un demonio. El endemoniado usaba la razón
como una herramienta para tentar. Pero una vez que hubo terminado, volvía a su verdadera naturaleza, abandonando
el razonamiento, y seguía repitiendo, y repitiendo y repitiendo necedades.) Una
de las razones que enseño inglés es para capacitarme a mí misma y para capacitar a mis alumnos para que puedan
reconocer las falacias del enemigo. Todavía se me escapan por docenas, como
bien sabe mi familia. Pero deseo ser como Jesús, mi Lógica, mi Razón.
Aquí hay una
falacia casi perdonable: El Argumento de la Consecuencias (Ejemplo: Un holocausto
nuclear es impensable, por lo que no va a suceder). Jesús le había dado a la
gente algunas palabras duras, y muchos lo abandonaron. Jesús les pregunta a sus
amigos, "¿Quieren dejarme, también?" Protesta Pedro, "¿Dónde
iremos?" La idea de dejar a Jesús era horroroso, las consecuencias de
perderlo impensables. Así que se aferra, como si estuviera ahogándose, pidiendo
auxilio. Fue el grito de amor de un desesperado, y Jesús paso por alto la
falacia. Me conquista este hombre. Yo he dicho esas mismas palabras, ahogándome.

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