Así
me dice el doctor Tres, después de darme sus opiniones los doctores Uno y Dos. Un
doctor supuso una artritis o alguna otra enfermedad inflamatoria igual de
irreversibles e intratable. El doctor Dos prescrito aparatos ortopédicos, que
he llevado durante meses. Mañana voy a ver a un cirujano, doctor Cuatro.
Veremos lo que dice.
Cuando
estos médicos me dan nuevas explicaciones y nuevos consejos, a mí me toca evaluar
la información y tomar una decisión. ¿Cómo elijo entre tomar medicamentos y
someterme a una cirugía? ¿Cuáles son los riesgos? Estoy leyendo un libro escrito
por una pastora que fue diagnosticada con un tumor cerebral. Ella tenía que elegir
entre la cirugía que podría dañar partes de su cerebro, o la radiación que le dejaría
un tumor muerto en la cabeza durante el resto de su vida. Los riesgos de las
dos opciones eran similares. Ella descubrió que existe un término médico que
describe esta posición: equilibrio. Ella estaba a punto entre dos malas opciones.
Incapaz de tomar una decisión basada en la ciencia, tuvo que revisar otros
factores. ¿Cómo se sintió acerca de cada opción? ¿Cómo afectarían a su familia?
A
veces tenemos que tomar decisiones antes de tener todos los datos. Realmente, siempre
estamos tomando decisiones sin tener todos los datos. Y hay muchos tipos de
datos, no todos ellos científicos o tangibles. Hay que tomar en cuenta los sentimientos.
La familia. Y no estamos tomando decisiones basadas en los mismos datos, así
que lo que podría parecerse a mi doctor como una opción obvia, podría parecerse
no tan obvio a alguien más.
Mientras
nadaba en la piscina esta mañana, mis sentidos ocupados por el agua, pensaba en
cómo tomamos decisiones para seguir a Jesús. Para mí, Jesús ha sido completamente
persuasivo. Yo sé que sé que sé. Siento la verdad hasta en los huesos. Su influencia
sobre mí abarca todo. Pero he estado reuniendo pruebas sobre la bondad de Jesús
por toda una vida. Mis padres, y mis maestros, y mi lectura de la Biblia, y mi
experiencia, e incluso hasta mis hijos me han mostrado la bondad de Jesús.
Pero, por supuesto, no todas las personas tienen disponible tan rica evidencia.
Lo que ellos saben que saben que saben puede ser muy diferente. ¿Qué hacemos
con la gente cuando están persuadidos de algo que tan mal contradice lo que
sabemos nosotros?
Anoche
tuve a dos familias musulmanas cenando en mi casa. Comimos mole negro con
tortilla. Son devotos. Aprendí algo que no sabía: El ayuno durante el Ramadán
tiene la intención de ayudar a la gente a recordar a las personas que sufren de
hambre. Los musulmanes ayunan durante el día por todo un mes, y además, muchos de
ellos, como Manal, ayunan tres días al mes. También descubrí que la hija Fátima
es casada, pero no ha visto a su marido durante cuatro años, porque él no tiene
papeles y ella no puede salir por una enfermedad. Me hace pensar en mis amigas
de México que no ven a sus esposos por muchos años.
Fátima es una sufí.
El sufismo es una secta mística del islam. Los sufís tratan de entrar en la
presencia de Dios.
Cuando
platicas con amigas como estas, te das cuenta de que la seguridad que tú
sientes no es lo que las va a persuadir. Ellas se sienten tan seguras de su religión
como tú. Te hace recordar las cosas más importantes de tu fe. Te pone a pensar:
¿cuál es la evidencia con la que Jesús me ha convencido? Estas decisiones no se
toman por una simple discusión.

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