Wednesday, March 2, 2016

Evidencia


   Los muchos tratamientos para el cáncer me afectan diferentes partes del cuerpo, descociéndolas. El cuerpo trata de recoger los pedazos y unirlos, pero encuentra que algunas cosas hacen falta, incluyendo algunas instrucciones. Si los tendones son hilos, entonces mi cuerpo ha elegido un peso equivocado para tejerme los huesos, y me encuentro con los tejidos demasiados apretados. Traigo puesto los tendones de un tamaño demasiado pequeño.
     Así me dice el doctor Tres, después de darme sus opiniones los doctores Uno y Dos. Un doctor supuso una artritis o alguna otra enfermedad inflamatoria igual de irreversibles e intratable. El doctor Dos prescrito aparatos ortopédicos, que he llevado durante meses. Mañana voy a ver a un cirujano, doctor Cuatro. Veremos lo que dice.
     Cuando estos médicos me dan nuevas explicaciones y nuevos consejos, a mí me toca evaluar la información y tomar una decisión. ¿Cómo elijo entre tomar medicamentos y someterme a una cirugía? ¿Cuáles son los riesgos? Estoy leyendo un libro escrito por una pastora que fue diagnosticada con un tumor cerebral. Ella tenía que elegir entre la cirugía que podría dañar partes de su cerebro, o la radiación que le dejaría un tumor muerto en la cabeza durante el resto de su vida. Los riesgos de las dos opciones eran similares. Ella descubrió que existe un término médico que describe esta posición: equilibrio. Ella estaba a punto entre dos malas opciones. Incapaz de tomar una decisión basada en la ciencia, tuvo que revisar otros factores. ¿Cómo se sintió acerca de cada opción? ¿Cómo afectarían a su familia?
     A veces tenemos que tomar decisiones antes de tener todos los datos. Realmente, siempre estamos tomando decisiones sin tener todos los datos. Y hay muchos tipos de datos, no todos ellos científicos o tangibles. Hay que tomar en cuenta los sentimientos. La familia. Y no estamos tomando decisiones basadas en los mismos datos, así que lo que podría parecerse a mi doctor como una opción obvia, podría parecerse no tan obvio a alguien más.
     Mientras nadaba en la piscina esta mañana, mis sentidos ocupados por el agua, pensaba en cómo tomamos decisiones para seguir a Jesús. Para mí, Jesús ha sido completamente persuasivo. Yo sé que sé que sé. Siento la verdad hasta en los huesos. Su influencia sobre mí abarca todo. Pero he estado reuniendo pruebas sobre la bondad de Jesús por toda una vida. Mis padres, y mis maestros, y mi lectura de la Biblia, y mi experiencia, e incluso hasta mis hijos me han mostrado la bondad de Jesús. Pero, por supuesto, no todas las personas tienen disponible tan rica evidencia. Lo que ellos saben que saben que saben puede ser muy diferente. ¿Qué hacemos con la gente cuando están persuadidos de algo que tan mal contradice lo que sabemos nosotros?
     Anoche tuve a dos familias musulmanas cenando en mi casa. Comimos mole negro con tortilla. Son devotos. Aprendí algo que no sabía: El ayuno durante el Ramadán tiene la intención de ayudar a la gente a recordar a las personas que sufren de hambre. Los musulmanes ayunan durante el día por todo un mes, y además, muchos de ellos, como Manal, ayunan tres días al mes. También descubrí que la hija Fátima es casada, pero no ha visto a su marido durante cuatro años, porque él no tiene papeles y ella no puede salir por una enfermedad. Me hace pensar en mis amigas de México que no ven a sus esposos por muchos años.
Fátima es una sufí. El sufismo es una secta mística del islam. Los sufís tratan de entrar en la presencia de Dios.

     Cuando platicas con amigas como estas, te das cuenta de que la seguridad que tú sientes no es lo que las va a persuadir. Ellas se sienten tan seguras de su religión como tú. Te hace recordar las cosas más importantes de tu fe. Te pone a pensar: ¿cuál es la evidencia con la que Jesús me ha convencido? Estas decisiones no se toman por una simple discusión.

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