Entre tratamientos
de radiación fuimos a pasar un fin de semana en un lugar llamado Lively que en
ingles quiere decir “Animado.” La
carretera estuvo rodeada de color porque las hojas están cambiando por el frio,
y las rocas se veían veteadas de cuarzo. Llegamos
a ver el enorme níquel de acero y la gran chimenea, donde las minas
subterráneas fuman a través de un cigarro de concreto de 365 metros.Les habíamos dado unas horas de aviso. Y nuestros amigos habían dicho: "Vengan. Aunque falta limpiar la casa," por lo que la broma de todo el fin de semana fue: "Tenemos que limpiar. ¡Vienen los Thiessen!" Logro mi amiga hacer un pie de calabaza, mi favorito.
¿Cuánta gente tienes que te abre sus puertas así? Que te da lugar en el banco y te permite sentarte a la mesa. Esta mesa está cargada de amistad y de buena voluntad. El sábado por la noche nuestros amigos estaban sirviendo una cena para recaudador fondos para la iglesia, una cena para 300 personas con todas las comidas tradicionales. Robert pasó cuatro horas afuera bajo una tienda de campaña con Larry y otros tres señores cocinando las verduras. Cuando llego la lluvia, tuvieron que suspender el trabajo por ratos porque se estaban mojando. Cuando le pregunté a Robert lo que más le había gustado del fin de semana, esto es lo que menciono primero- - que le había gustado conocer a estos hombres, los amigos tan trabajadores de su amigo. Yo a veces quiero andar nada más con los que ya conozco, pero Roberto no es así, y él tiene la razón.
El domingo fuimos de nuevo a la iglesia. Un grupo había viajado a Nicaragua para trabajar en misiones, y habían conocido a una familia nicaragüense, y había lágrimas porque la familia nicaragüense estaba pasando por un tiempo muy difícil, y los canadienses no sabían nada de ellos. Después de la adoración, había refrigerio. Una mujer me detuvo en la escalera para preguntarme si era la hermana de Larry. Los dos estamos calvos, y por eso dije que sí. Él dijo que no. Ella se echó a reír, porque, por supuesto, los dos estábamos diciendo la verdad. Ella me dijo que de verme y que le daba gusto conocerme, y que yo resplandecía. Se supone que la radiación que me dan no tiene este efecto, pero ¿que saben los médicos? No me sentía resplandeciente hasta el momento en que ella me dijo eso.
Todos nos dieron la bienvenida. Una señora con pelo muy corto me preguntó porque me tapaba la cabeza y cuando le dije que estaba en tratamiento me dijo, "Siéntate" en un acento escocés, e intercambiamos historias (ella tiene más experiencia en este viaje que yo), y hablamos por tanto tiempo que Roberto me dejó atrás, y tuve que ir a casa con mi amiga Kati.
En la iglesia Roberto conoció a un hombre indígena que tiene abejas. Dice que son abejas rusas que no se mueren con el frio. El entiende los ruidos que hacen. Kati lo invito a cenar en casa, y aprendimos acerca de las abejas y de muchas otras cosas.
Y
en la tarde nevó, quizás para las abejas rusas. Y
luego dimos un paseo cerca de un río, donde hay castores que salen a comerse
los árboles. Yo quería ver un castor.
Pero Larry explicó que los
castores no son los únicos animales que salen del rio. Un día el perro asustó un
oso que venía saliendo del rio. La ciudad de Lively de verdad nos llenó de ánimo,
justo lo que necesitábamos antes de regresar a otro tratamiento de radiación.
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