Estaba
investigando cómo llegó el cristianismo al Nuevo Mundo, y algunas de las historias
asustan. Algunos
sacerdotes utilizaban la fuerza para convertir a los pueblos indígenas, y
algunos de los primeros conquistadores trababan a los nuevos convertidos como
animales. Los
frailes franciscanos tendían a reunir a cientos de personas en un solo lugar,
tirar un poco de agua sobre todos ellos y considerarlos bautizados en la fe. Como
resultado, muchos grupos indígenas creen que la fe católica se trata de seguir
ciertos rituales en vez de seguir a Jesús. Cuando
unen los rituales de la iglesia a sus creencias en los espíritus, crean un
híbrido (llamado sincretismo) que se ve católico en el exterior, pero por
dentro no existe un compromiso con Dios. Vimos ejemplos
cuando estuvimos viviendo en Guerrero. Los
hombres de nuestro pueblo hacían procesión a la montaña hacia el altar de San
Marcos, pero esta celebración era para el dios de la lluvia, no para el
escritor del evangelio. Lo
entendíamos así porque para participar uno tenía que estar borracho, y se hacían
sacrificios de animales, de hablaban con los muertos, y predecían el futuro por
medio de los espejos y las piedras. Se
llamaban católicos, pero no tenían fe en Jesucristo que todo verdadero católico
lo tiene. El colonialismo español introdujo el cristianismo a México de tal
forma que muchas personas bautizadas desconocían su evangelio, a pesar de que sus
prácticas religiosas tenían una fachada de ritual cristiano superpuestos sobre
sus creencias precolombinas.
Pero también hay historias
buenas. Algunos
de los sacerdotes españoles viajaban en pequeñas bandas de pueblo en pueblo con
un intérprete y predicaban el evangelio. Cuando
respondía alguien, lo bautizaban, le daban unos días de instrucción, y luego si
iban, esperando que el nuevo convertido bautizara y discipulara a los demás. Me
encantaría saber cómo qué pasó después, porque esto me parece muy similar a lo
que hicieron Pedro o Pablo en el libro de los Hechos. Por
supuesto, Paul mantuvo contacto con sus nuevas iglesias a través de sus cartas
y sus visitas, y no sé qué hicieron los frailes. Me encantaría saber más del tema.
¿Practicaban el
discipulado en la época colonial con la gente indígena? Aunque
el cristianismo era muy diferente en ese entonces, tan diferente que hoy no lo reconoceríamos,
aún así tenemos que reconocer que muchos de esos sacerdotes misioneros fueron
motivados por el mismo amor por Jesús que nos mueve hoy a llevar el evangelio a
los pueblos indígenas. A
un grupo indígena le preguntaron los españoles
por qué aceptaban a los frailes y su respuesta fue: "Porque ellos andan
mal vestidos y descalzos como nosotros; comen lo que comemos; viven entre nosotros; y
nos tratan con gentileza.” Merecen nuestro respeto. Cometieron grandes errores, claro que sí, pero
también nosotros los cometemos.
Pensaría uno que
los días coloniales han terminado. Lamentablemente,
no es así. Cuando
Roberto regresó de su viaje, me contó esta historia, que tiene un triste final.
No todas nuestras historias
terminan felices. Un
plantador de iglesias fue enviado de su iglesia para trabajar con un grupo indígena.
Se
trasladó al pueblo y vivió humildemente entre ellos. Trabajó duro. La
obra crecía lentamente. Aunque
en un primer momento se había comprometida a aprender el idioma, le resultó muy
difícil, por lo que continuó a evangelizar en español. Su
iglesia madre, una mega-iglesia en una gran ciudad aquí mismo en le país, tuvo
un cambio de liderazgo, y el nuevo pastor no podía entender por qué el trabajo
entre los indígenas tardaba tanto, por lo que convenció a la iglesia a
abandonar el apoyo de este misionero. El
misionero siguió el ejemplo de Pablo, ganándose la vida por medio de diversos
oficios. Después
de diez años, el misionero sintió que era tiempo de salirse. Ya existía una
pequeña congregación que se mantendría fiel. Pero tenía este problema:
no había líderes. El
misionero había pastoreado la iglesia desde el principio, y nadie en el grupo tenía
sus dones ni su conocimiento. Así
que el misionero invito a alguien de otra iglesia para que se encargara de la
obra. Este
nuevo pastor insistió en estas prácticas: la Cena del Señor se iba a servir
solamente una vez al año y siempre con vino traído de la iglesia madre en
Chile; el
bautismo sólo podía ser realizada por alguien aprobado por la iglesia madre; y
a los miembros de la congregación se les prohibía reunirse con miembros de cualquier
otro movimiento. A
pesar de que hay tan pocos seguidores de Jesús en la zona, no tendrían permiso
de relacionarse con otros que fueran de otro movimiento. La iglesia se iba
a encerrar y se iba a controlar desde lejos. Hay
muchas iglesias en México con esta misma experiencia. Aunque gozamos que la
gente esté escuchando de Jesús, nos da tristeza que el colonialismo todavía existe.

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