Thursday, October 1, 2015

Colonialismo

Estaba investigando cómo llegó el cristianismo al Nuevo Mundo, y algunas de las historias asustan. Algunos sacerdotes utilizaban la fuerza para convertir a los pueblos indígenas, y algunos de los primeros conquistadores trababan a los nuevos convertidos como animales. Los frailes franciscanos tendían a reunir a cientos de personas en un solo lugar, tirar un poco de agua sobre todos ellos y considerarlos bautizados en la fe. Como resultado, muchos grupos indígenas creen que la fe católica se trata de seguir ciertos rituales en vez de seguir a Jesús. Cuando unen los rituales de la iglesia a sus creencias en los espíritus, crean un híbrido (llamado sincretismo) que se ve católico en el exterior, pero por dentro no existe un compromiso con Dios. Vimos ejemplos cuando estuvimos viviendo en Guerrero. Los hombres de nuestro pueblo hacían procesión a la montaña hacia el altar de San Marcos, pero esta celebración era para el dios de la lluvia, no para el escritor del evangelio. Lo entendíamos así porque para participar uno tenía que estar borracho, y se hacían sacrificios de animales, de hablaban con los muertos, y predecían el futuro por medio de los espejos y las piedras. Se llamaban católicos, pero no tenían fe en Jesucristo que todo verdadero católico lo tiene. El colonialismo español introdujo el cristianismo a México de tal forma que muchas personas bautizadas desconocían su evangelio, a pesar de que sus prácticas religiosas tenían una fachada de ritual cristiano superpuestos sobre sus creencias precolombinas.

Pero también hay historias buenas. Algunos de los sacerdotes españoles viajaban en pequeñas bandas de pueblo en pueblo con un intérprete y predicaban el evangelio. Cuando respondía alguien, lo bautizaban, le daban unos días de instrucción, y luego si iban, esperando que el nuevo convertido bautizara y discipulara a los demás. Me encantaría saber cómo qué pasó después, porque esto me parece muy similar a lo que hicieron Pedro o Pablo en el libro de los Hechos. Por supuesto, Paul mantuvo contacto con sus nuevas iglesias a través de sus cartas y sus visitas, y no sé qué hicieron los frailes. Me encantaría saber más del tema. ¿Practicaban el discipulado en la época colonial con la gente indígena? Aunque el cristianismo era muy diferente en ese entonces, tan diferente que hoy no lo reconoceríamos, aún así tenemos que reconocer que muchos de esos sacerdotes misioneros fueron motivados por el mismo amor por Jesús que nos mueve hoy a llevar el evangelio a los pueblos indígenas. A un grupo indígena le preguntaron los españoles  por qué aceptaban a los frailes y su respuesta fue: "Porque ellos andan mal vestidos y descalzos como nosotros; comen lo que comemos; viven entre nosotros; y nos tratan con gentileza.” Merecen nuestro respeto. Cometieron grandes errores, claro que sí, pero también nosotros los cometemos.


Pensaría uno que los días coloniales han terminado. Lamentablemente, no es así. Cuando Roberto regresó de su viaje, me contó esta historia, que tiene un triste final. No todas nuestras historias terminan felices. Un plantador de iglesias fue enviado de su iglesia para trabajar con un grupo indígena. Se trasladó al pueblo y vivió humildemente entre ellos. Trabajó duro. La obra crecía lentamente. Aunque en un primer momento se había comprometida a aprender el idioma, le resultó muy difícil, por lo que continuó a evangelizar en español. Su iglesia madre, una mega-iglesia en una gran ciudad aquí mismo en le país, tuvo un cambio de liderazgo, y el nuevo pastor no podía entender por qué el trabajo entre los indígenas tardaba tanto, por lo que convenció a la iglesia a abandonar el apoyo de este misionero. El misionero siguió el ejemplo de Pablo, ganándose la vida por medio de diversos oficios. Después de diez años, el misionero sintió que era tiempo de salirse. Ya existía una pequeña congregación que se mantendría fiel. Pero tenía este problema: no había líderes. El misionero había pastoreado la iglesia desde el principio, y nadie en el grupo tenía sus dones ni su conocimiento. Así que el misionero invito a alguien de otra iglesia para que se encargara de la obra. Este nuevo pastor insistió en estas prácticas: la Cena del Señor se iba a servir solamente una vez al año y siempre con vino traído de la iglesia madre en Chile; el bautismo sólo podía ser realizada por alguien aprobado por la iglesia madre; y a los miembros de la congregación se les prohibía reunirse con miembros de cualquier otro movimiento. A pesar de que hay tan pocos seguidores de Jesús en la zona, no tendrían permiso de relacionarse con otros que fueran de otro movimiento. La iglesia se iba a encerrar y se iba a controlar desde lejos. Hay muchas iglesias en México con esta misma experiencia. Aunque gozamos que la gente esté escuchando de Jesús, nos da tristeza que el colonialismo todavía existe.


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