Thursday, October 22, 2015

Los buenos y los malos

Ayer fue mi segundo día para la radiación. Antes lanzábamos palos, flechas o balas para matar a la gente. Ahora disparamos rayos para matar solamente unas partes de ellos. Estos rayos dañan el ADN en las células de modo que no se dividen correctamente. Dado que las células del cáncer son las más entusiasmadas con la división, ellos (en teoría) mueren más rápido. Pero todo en el camino del rayo de la muerte se ve afectado: la piel, el hueso, la médula ósea, los nervios y los tejidos. Hay una probabilidad del 5% que la radiación afectará mi corazón (por lo menos no está en el área más afectada. Pero un pulmón y algunas costillas siguen siendo irradiados). Me dicen que la piel se vuelve seca y quemada como hojas de otoño. Estaré de moda. Es quemadura de rayos, como una quemadura del sol. En este clima frío y con el sol cubierto con  nubes me alegro que todavía haya forma de quemarse. Mi próxima cita es hoy a las 03:45 si alguien quiere probar. Tengo un spray que se utiliza para cubrir la piel para protegerla. Poco a poco te envuelves en un tipo de celofán. Puedes pedírmelo prestado.

Sin los efectos secundarios no sabrías que algo está pasando porque el proceso es tan rápido y tan silencioso. Te acuestas dentro de una máquina que gira a tu alrededor, y todo el mundo te deja solo en la habitación, y miras hacia arribe donde han puesto un cuadro de árboles en el techo para tranquilizarte, y se oye ruidos  y se ve una luz roja intermitente en la pared advirtiendo, "RAYO EN USO", y entonces los jóvenes vestidos de morado vuelven, te ayudan a vestirte y te dejan salir. Es todo. Tal vez han pasado 15 minutos. Pero los efectos siguen por mucho tiempo más. Por horas, días, semanas, o meses pueden seguir dañando células. Las células siguen muriendo. Y son afectadas las células buenas y las malas. Te preguntan la primera vez, "¿Hay alguna posibilidad de que esté embarazada?" Debido a que los rayos no pueden distinguir entre los buenos y los malos.

Hay una parábola acerca de eso. Un dia un agricultor encuentra que hay malas hierbas en su campo. A diferencia de las malas hierbas de hoy, que llegan en los campos por su propia cuenta, las malas hierbas son intencionales, como los rayos de la muerte, son hierbas que alguien sembró en el campo a propósito. Seguramente mis amigos agricultores a veces sienten así cuando ven la maleza en sus campos. Y también sentimos así acerca del cáncer.  Estoy convencida de que mi cáncer llegó a mi cuerpo porque fue sembrado allí por un Enemigo disfrazado como aire, agua, o comida contaminada. Pero el agricultor no dejó que sus trabajadores sacaran las malas hierbas. Dejó que crecieran con el grano, robándole nutrientes y tapando la luz del sol, porque él no quería sacar el grano por equivocación. Para él era difícil distinguir entre lo bueno y lo malo. Así es para mi radiólogo. Él también permite que los dos tipos de célula sean afectadas. Es el riesgo que se toma.


Me alegro de que no saque el bueno con el malo. Hubo un tiempo en que eso era la estrategia, cuando morían los inocentes con los culpables, como en el tiempo de Noé, pero ahora vivimos en una era de gracia. Dios sabe que somos una mezcla de cáncer y tejido sano, y que tomamos buenas y malas decisiones. Nuestras obras son una mezcla. Pero por la gracia seguimos amando a nuestros hijos y nuestros esposos y nuestros vecinos aun cuando toman malas decisiones (según nosotros), y también nos perdonamos a nosotros mismos porque Él nos perdona, y seguimos buscando el grano que está brotando con  la maleza, aunque no se pueden distinguir. Y no nos damos por vencidos, y no nos vamos a la defensiva, condenando a todos. "Gócense", dice Pablo. Nos animamos porque entre la maleza sabemos que el grano crece y algún día el Bien ganara aunque hoy bajo el rayo de la muerte, no parece.


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