El timbre de la
puerta sonó el otro día, y abrí para encontrar a un policía. Aquí nadie tiene
portón. En México hubiera sentido miedo y hubiera volteado a ver a los vecinos,
pero estoy en Canadá, y lo único que sentí fue curiosidad. Era policía para el
ferrocarril. ¿Sabías que había policías para el ferrocarril? Los trenes pasan
atrás de mi casa y hay un crucero al lado, y el policía dijo que alguien había
disparado a las luces del crucero, y me preguntó si había escuchado algo. Le
dijo que no porque habíamos estado en México la semana anterior y, además, hay
maquinas que hacen ruido como disparos para espantar los pájaros que se comen
la fruta.
Es otoño. Cuando
salgo a caminar, los melocotoneros y ciruelos y perales ya no tienen fruta y
sus hojas toman otros colores. Pero el maíz y las uvas negras en las viñas
todavía no se cosechan. Los disparos siguen como espantapájaros invisibles
hechos de sonido. Uno se acostumbra a
ellos del mismo modo que se acostumbre a las explosiones de los cohetes en el
sur de México que supuestamente espantan a los espíritus. En los árboles frutales
también veo cinta de plata en las ramas, más espantapájaros. Recuerdo que en
México los agricultores utilizan la cinta de los casetes en sus campos de maíz
para espantar pájaros. A veces esta cinta venia de los casetes de sermones
regalados en los campos de trabajo en Culiacán. Supongo que los escuchaban
primero antes de ofrecerlos a los pájaros para enseñarles algo también.
Ya no se ve tanto
las figuras humanas como espantapájaros como antes. Tal vez a los pájaros se
les cayó el veinte. Pero se ve todavía en las decoraciones de Halloween junto
con las brujas en la y los fantasmas que actúan como espantapájaros diciendo
“booo.” ¿De qué nos advierten? ¿De la muerte? Como si necesitáramos
advertencia.
¿No se utilizan
los espantapájaros para desviarnos de algo bueno, como un campo de uvas negras
y jugosas? ¿No están diseñadas a engañar? ¿Y no es fácil para uno que tiene
cerebro más grande que el pájaro desengañarse? En la película La Tierra de Oz, el espantapájaros
de Frank Baum estaba convencido de que a él
le faltaba el cerebro, y no a los pájaros. Sentía que caminaba hacia la ciudad
de Oz con la cabeza vacía, aunque como la banda de América dice, "Oz nunca
le dio nada al Hombre de Hojalata que no tienen ya, "y creo lo mismo fue
cierto para Espantapájaros, también. Y le sirvió bien tener una cabeza rellena
de paja después de todo, ya que cuando las criaturas voladoras lo capturaron (monos,
no pájaros) y esparcieron su paja por todo el campo, tenía Dorotea simplemente
que recoger y meter la paja en su ropa de nuevo para que volviera a revivir.
Ojala fuera tan fácil. Me hace pensar en los huesos en el valle de los huesos
en Ezequiel. El Espantapájaros era un espantapájaros humano después de todo.
Quizás soy un
poco de espantapájaros también porque me han sacado un poco de paja y me hace
falta la sabiduría que necesito para navegar por esta tierra de Oz. Y soy una
advertencia: "No pasen por aquí; Soy radiactiva (o lo seré en unos pocos
días. Quien sabe lo que sucederá cuando cruce la frontera para renovar mi
pasaporte, "Sí, señora, usted dice que ha recibido radiación y que es por eso
que hace sonar todas nuestras alarmas, ¿pero ahora puede comprobarlo?" Por
supuesto, las únicas personas que no me
creen y que no me ven como espantapájaros son los guardias de la frontera, a
pesar de toda la evidencia, ¡porque podría ser un disfraz! Hmm. ¿Darían un pase
fronterizo en el hospital, me pregunto? ¿Y lo tomarían en cuenta? Dudo. Veremos
en la otra semana.)
Mientras tanto,
en estos días de Halloween voy a engañar a todo mundo cuando salgo con mi gorra
y mi prótesis a caminar aquí en Canadá, porque así parezco una mujer normal
aunque soy residente de Oz. Esa es mi disfraz. Y el tuyo.



No comments:
Post a Comment