Saturday, April 30, 2016

Tocando el gong

Hace una semana golpeé el gong con todas mis fuerzas. La sala de espera estalló en aplausos. Cuando me senté en la silla de quimio ese día, yo estaba pensando que no podría tocar el gong. Era sólo yo y Robert y las dos enfermeras en mi sala. Sería penoso. Pero Sheila se encargó de todo. Ella es la enfermera amable que me colocó la línea pic hace un año, lo sacó después de la quimioterapia, me aseguró que tenía muy buenas venas después de que otra enfermera no las pudo encontrar, y ahora era la enfermera que me diera mi última infusión intravenosa de Herceptin. Es apropiado. Gracias, Sheila.
Sheila tiene voz de mando, y cuando ella gritó, "¡¡¡Vamos a sonar el gong!!!" se reunieron tantos que no cabían en el pasillo, y tuvimos que pasar a la sala de espera. Así que tenía alrededor de mi muchas enfermeras, algunos otros pacientes empujando sus postes de IV, y un número de los que estaban en la sala de espera, y Robert, y mis cuatro buenos amigas que llegaron de sorpresa  para acompañarme, y llenamos la sala. Sheila me dio una calcomanía de mariposa para añadir a la lista (yo era el número 1042, creo), un poema con poco ritmo, pero un sentimiento perfecto, y un breve discurso. Soné el gong. Todo el mundo aplaudió. Me dieron abrazos todas las enfermeras y todas mis amigas, y me marché, para no volver jamás a aquel lugar. Me pregunto qué psicólogo les instruyó a las clínicas de quimioterapia que despidieran a sus graduados con esta celebración. Me gustaría darle las gracias. Este rito tan sencillo nos ayuda a tomar una respiración profunda y prepararnos a lo que venga después. Nos recuerda que todo lo que experimentamos viene en olas, estaciones, fases, y que nuestro trabajo es aceptar lo que nos viene hoy.
En Perelandra, de C. S. Lewis, el planeta Venus está inundado de aguas dulces con miríadas de islas flotantes sobre las olas. Para pasar de isla en isla, uno monta uno de los peces que se ofrece como caballo. La tierra ondula por debajo de sus pies. Es necesario tener piernas de mar sobre tierra seca. Hay una señora siendo tentada hacia una caída en este paisaje, una tentación de ignorar  el mandato de Maleldil de no permanecer durante la noche en la única isla fija del planeta. Parte del argumento del Tentor implica el rechazo de la nueva ola que viene llegando, para poder aferrarse a lo que ya pasó. Esta señora de Perelandra vive en Oz, y su tornado es una serie de olas que la mueve a diario a un nuevo escenario. A veces se pregunta cómo sería vivir en tierra fija contra la voluntad de Maleldil. No queremos que sepa.
Obviamente, no tengo ningún deseo de permanecer en el tratamiento del cáncer. Eso no es una ola que voy a extrañar. Pero voy a extrañar el cuerpo más joven que tenía antes del tratamiento, y los hogares que he tenido (con una granja fuera de mi ventana; una vía de tren, azaleas, una senda entre bosques), los eventos (¡una boda en Navidad y tres casas llenas de huéspedes!), la buena comida, y las amigas que me apoyaron tanto. Veo el remolino oscuro fuera de mi ventana, y solo tengo tiempo para respirar profundamente y tomar las riendas en preparación para otro viaje. Pienso en aquellos que montan sus propios remolinos: Leslie, Bob, Sam, Evelyn, Caroline, Annette.

Estos ritos de paso son aquellos momentos en que nos dan una última oportunidad de prepararnos para lo que sigue en la vida. No estamos seguros si lo que sigue sera fácil o difícil, doloroso o agradable. Probablemente nos viene un poco de ambos.

Friday, April 29, 2016

Platiquemos del cielo

Así que… ¿qué diremos acerca del cielo? Es uno de mis temas favoritos. Mi amiga comenzó el dialogo con la pregunta,  ¿dónde? ¿Aquí? ¿Allá arriba, en algún lado muy lejano? La Biblia menciona tan poquito acerca del cielo, y los cuadros que nos pintan muchas veces carecen de mucha imaginación.  Creo que podemos imaginarnos algo mejor.

Uno de mis versos favoritos de la Biblia dice: "Dios no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo aparece, pero sí sabemos que vamos a ser como él... porque le veremos tal como es." La muerte nos cierra los ojos y la forma de percibir las cosas. Cuando Jesús caminaba con sus discípulos hacia Emaús, ni siquiera lo reconocían, y sólo sus corazones ardían dentro de ellos. Sus ojos tenían que ser abiertos, y es siempre tan difícil mantenerlos así. De inmediato se pierde la visión. Pero la muerte acaba con la mala vista y de alguna manera nos libera para que cuando veamos nuevamente a Jesús, nuestros ojos queden abiertos para siempre. Su existencia nos llamará de la nada de la misma manera que su voz llamó los cielos y la tierra de la nada (no creo, como los griegos de la antigüedad, que tenemos un alma sin cuerpo. No, yo creo que la muerte termina todo. Solo entonces, Jesús, cuerpo y alma, nos revive, cuerpo y alma, para vivir con él para siempre.) Nos llama como una campana o un gong, o una trompeta, y su resurrección resuena a través de la nada y nos llama a la vida, los huesos juntándose con otros huesos, los tendones con otros tendones, y el cuerpo con el espíritu. Jesús ya vive esta nueva vida, pero no podemos verlo. Cuando desapareció, su cuerpo subió, visible, al cielo. No desapareció de repente. Él fue hacia algún lugar. Y volverá, visible, desde ese mismo lugar para llamarnos a casa. Pero él no está muy lejos. Su Espíritu vive en nosotros ahora. El reino de Dios ya está cerca. Así que creo que el cielo ya está aquí, a nuestro alrededor, pero no tenemos los ojos para verlo, ni oídos para oír el gong que resuena. Todavía no hemos sido purgados por la muerte de nuestros problemas de visión.

Y ¿Cómo podría ser el cielo? John, así como el autor de Hebreos, describe el cielo como una ciudad. Ya no es un jardín, un paraíso, desde donde una pareja triste avanza con dificultad, vestido con pieles. No, este lugar es una gran asamblea de personas, una gran ciudad de mucha gente, una estructura elaborada cuidadosamente por manos humanos, y que alberga a todo el mundo. Es un Babel a la inversa, una ciudad que desciende del cielo con sus puertas abiertas para recibir a todas aquellas tribus y naciones y lenguas dispersas.

Este es un lugar que muestra lo que puede hacer el hombre bajo el gobierno de un buen rey. Las paredes se hacen a mano, y son perfectas. Las puertas están hechas, cada una, de una sola perla (no hay océano, así que ¿dónde encontraron esas ostras gigantes?) Es el trabajo de muchos artesanos, un equipo perfecto, una organización orgánica, esta maravilla arquitectónica. Y las personas en ella son libres. Van y vienen. Y nadie los discrimina, y nadie hace guerra en su contra o construye muros para mantenerlos fuera. Todo el mundo es bienvenido en esta ciudad. Es una fuente, no de contaminación y corrupción, sino de sanidad y vida. Ríos de aguas limpia fluyen a través de su centro y fuertes árboles florecen a lo largo de su avenida central, y nada los amenaza. No hay basura, no hay aire asfixia, ni ninguna ofensa contra la tierra. Este siempre ha sido nuestro destino: vivir en la tierra, no primitivamente, sino en pleno dominio de todos nuestros oficios y habilidades y dones. Escucha su música. Nunca se ha oído música así. Ve la tecnología. Nunca se ha visto una ciencia como este. Admira el paisaje. Nunca se ha visto la creación libre de maldición. Mira a la gente. Están trabajando juntos y sin conflicto alguno. Por fin. Es la globalización, sí, pero sin ningún egoísmo.


No le llega la noche a esta gran ciudad, ni sueño, porque estos eran símbolos de la muerte, y todo eso ya pasó. Ahora no tenemos tiempo para perderlo dormidos.  Estamos demasiado ocupados. Tenemos tanto que hacer para nuestro Rey y para toda la gran familia. Hay una boda que preparar. Hay mucho que aprender, mucho que construir, y mucho que compartir con los demás. Tenemos una ciudad que crear entre todos. Es la utopía. Ven, ¡tomen sus herramientas!

Thursday, April 28, 2016

Platicando con mi futuro ser

Algunos amigos nos llevaron a  un restaurante aquí en Winston-Salem donde nos sentamos en la terraza acristalada, amplia, con ventanas, cortinas verdes y mucha luz del sol. Pedí el almuerzo especial, un florentino de salmón sobre puré de papas. Era demasiado sabroso. Por unos momentos, contemplé la posibilidad de aprender a preparar este platillo, pero me di por vencida. Seria imposible. He estado tratando de llevar a casa la mitad de estos platillos para (1) disfrutarlos en el recalentado, y (2) no comer tanto, pero antes de darme cuenta, mi plato ya estaba vacía. El florentino simplemente había desaparecido.

Lo cual está bien. Excepto que el platillo había conquistado mis mejores intenciones y llegado a mi paladar sin permiso. ¿Cómo pudiera ser? Pues es una batalla, y el platillo me gano.  Siempre estamos en guerra con nosotros mismos. Alguien lo describió como tener un “yo” actual y otro “yo” en nuestro futuro, y el “yo” actual muy confiadamente le pasa la responsabilidad al futuro “yo.” Y el futuro “yo,” estando ausente, no puede defenderse. Así que hoy, "yo" decido que el "yo" de mañana puede hacer más ejercicios, o dejar de comer tanto, o ahorrar más dinero, o tomar un viaje de misiones. Es bastante fácil de hacer recaer la responsabilidad en otra persona que no lo puede rechazar. Hemos estado haciendo precisamente eso desde los tiempos de Adán (“Pero, Señor," esa mujer que Ud. me dio... "). Es decir, piensa un momento en todas las cosas que el "yo" de ayer ha hecho, que hoy en día tú ya no puedes cambiar. Te obliga el “yo” de ayer arrepentirte por culpa de aquel “yo” que ya no existe. Cuanto quisiéramos tomar al “yo” de ayer por las orejas y darle buenos consejos. Cuanto nos enojamos con ese tipo que nos ha metido en tantos problemas. ¡Mira donde nos ha dejado!

Y lo curioso es que el platillo de salmón florentino era una perfección. No era cosa mala. Ayer estuve leyendo la carta de Santiago, donde sigue insistiendo que todo lo que es bueno y perfecto viene como regalo de Dios. Eso tiene que incluir el platillo florentino. Dios no tienta a la gente. No, son mis propios deseos de cosas buenas que me causan tantos problemas cuando me impulsan a comer más de lo indicado, como aquel ultimo bocado de salmón.  Pensamos que solo lo malo nos tienta, pero también somos tentados a tomar de lo bueno más de lo que necesitamos.


Santiago nos enseña que cuando oramos, no debemos estar inseguros acerca de nuestra meta. ¿Queremos seguir a Dios, o queremos seguir nuestras propias pasiones?  ¿A quién realmente le estamos pidiendo? ¿A Dios o alguien más? ¿Le estamos pidiendo algo que él desea darnos, o le estamos pidiendo algo de acuerdo a nuestros propios gustos? Me pregunto cómo nuestras peticiones les sonarían a nuestros antepasados ​​espirituales. Por ejemplo, a Santiago, que dirigía la iglesia perseguida en Jerusalén. O a John, viviendo sus últimos días, aislado en Patmos, soñando sus sueños y anotando sus visiones. O a Jesús mismo, de rodillas en el jardín, pidiendo, "Padre, no lo que yo quiero...”

Wednesday, April 27, 2016

Invierno y primavera en conjunto

Cuando salimos de Canadá, los ciruelos en frente de la casa todavía se veían como un haz de horcas, amenazando el cielo, y el patio había estado cubierto en nieve unas cuantas noches antes. No hubo verde en los árboles. Caminando hacia el sur, vimos como la primavera vestía los bosques. Primero colgaba esmeraldas en los troncos de los árboles. Luego abría paraguas verdes sobres sus ramas. Luego las vestía completamente, y finalmente, en Carolina del Norte, les regalaba sus accesorios-las flores en todos los tonos de rosa que pudiera desear después de varios tipos de inviernos.

Y aquí, en Carolina del Norte me encuentro cantando y orando y compartiendo mis planes para el futuro y platicando sobre teología y comiendo platos de comida sabrosa de esta región. Son amigos que no he visto desde hace varios años, y no los veré por varios más, y tengo que aprovechar bien el tiempo. Y me alegro con mi amiga Caroline que sonó una campana en lugar de un gong y está a la espera de su autorización médica para poder volver a su campo de servicio. Espera que cuando compre sus boletos de avión, todavía habrá asientos juntos para los siete miembros de su familia. El pequeño bebé Salem me sonríe y ruge su rugido de león. Sus cuatro hermanos me enseñan cómo jugar un juego de mesa. Y siento mi corazón pesado cuando Frank me dice que su esposa Leslie tiene un tipo raro de cáncer incurable, mortal y doloroso. La iglesia que ellos pastorean ora ferozmente por milagros. La quimioterapia la hace sufrir. Aquí la primavera existe al lado del invierno.

Mi amiga Gail ha anotado algunas dudas que tiene sobre lo que está estudiando en la escuela dominical en su iglesia presbiteriana que contradice la creencia de la iglesia Morava donde ella creció. Son unas frases que dicen que Jesús no ha muerto por todos, sino sólo para los que responden en amor. Y comparamos Génesis 1 con Génesis 2, y noté que en el Génesis 2, Dios le otorga el trabajo de producción de plantas a la misma tierra y a sus gerentes humanos. No utiliza un milagro, sino una providencia natural, un proceso natural, sostenido divinamente. A Dios le encanta el trabajo de la tierra. Y también nuestro trabajo. No hay vergüenza en esperar que Dios obre a través de medios naturales.


Hoy llega Gail para cenar y para platicar sobre nuestra vida en el cielo con el Señor. Platiqué con Elai anoche (se me ha prohibido llamar a Philip porque está en tiempo de exámenes. Interrumpió sus estudios lo suficientemente para mandarme mensaje que está sacando puros 10 en sus calificaciones hasta ahora. Roberto le preguntó si LeTourneau se estaba poniendo demasiado fácil, pero dijo que no...) Elai me preguntó, qué sabríamos nosotros sobre el tema del cielo. Es decir, "¿cómo saben?" Le dije que no es que tenemos más conocimiento que los demás. Y la Biblia sólo insinúa. Ahh. Pero no me falta la imaginación. Podría pasar horas imaginándome el cielo. Y lo bueno es que no importa lo que yo me imagine, Dios siempre va a superar mi imaginación. No pierdo nada en soñar. Vivimos ahora en invierno. Pero las esmeraldas parpadean contra la piel morena de los árboles. El invierno y la primavera viven lado a lado.

Thursday, April 21, 2016

Una cultura que no entiendo

Hoy estoy empacando maletas y cajas. Mañana es mi último día en este buen hogar (gracias, Bev y Greg!) Me lleva mi tornado a otro lado. Me quedaré con Janey para las semanas que me quedan en Ontario. El resto de las semanas antes de regresar a México estará en Carolina del Norte y las Islas Británica.
Por lo general, me contento con montar el tornado y conocer nuevas culturas, pero no siempre. Algunas culturas preferiría ignorar por ser odiosos y amenazantes. No tengo ningún deseo de conocer íntimamente la cultura del casino o la del club de striptease. O…
Las campañas políticas de Trump. Robert estaba leyendo en voz alta un artículo en el New York Times por Jeff Sharlet, que describe en detalle las campañas en Ohio y Arizona. No cree ir a una yo misma, así que no se si Sharlet exagera. Lo extraño para mí es que él describe a este candidato como un predicador formando una congregación según su propia versión de un evangelio de la prosperidad. Se ve el fervor religioso, el drama, la seguranza de salvación de un gran enemigo. Hubo adulación. Incluso parábolas. Me pregunto si podrá haber sido una buena descripción.
Sharlet describe la campaña en Ohio desde cuando Trump llega en un 757, cargado de oro, llenando las puertas del hangar, escuchando los oos y ahhs de la gente,  hasta cuando, en la fiesta en un bar local, un hombre que había estado indeciso grita, "¡no me importa si es racista... si tan sólo trae de vuelta una fábrica de acero [censurado]!"
El periodista describe cómo un predicador grita, "¡Él es digno! Él es digno! “hablando de Trump tanto como de Dios, y luego se escucha la canción de los Stones, "Vamos a pasar la noche juntos," pero nadie percibió ninguna contradicción porque para estas personas, no había ninguna.
Sharlet dice que Trump hace que las personas se sientan bien. Ellos esperan algo que  de él que alguna vez (quizás) hayan perdido. Él les convence de que él los salvará por su propio poder personal (y tiene gestos para mostrar el tamaño de su destreza...) de los enemigos que los amenazan. Al igual que cualquier predicador de la prosperidad, les asegura que si lo apoyan, él les garantiza riqueza y dominio (“Pequeño Vietnam. Pequeño Japón. Les castigaremos.”) Menciona que todo tiene que ver con el pensamiento positivo (citando el predicador Norman Vincent Peale).
Sharlet describe cómo Trump dramatiza unas "parábolas" desde su púlpito. Está "El Llamado," donde Trump obliga a las empresas americanas volver a casa simplemente con una llamada telefónica; está "La Serpiente,” en el que silba, "¡Usted sabía muy bien que era una serpiente antes de que me dio entrada! “Y está "La Bala" donde mima cómo el general americano Pershing supuestamente untó 50 balas con tripa de cerdo para ejecutar a 49 musulmanes terroristas, entregando la última bala contaminada al único sobreviviente como una advertencia. Al parecer, la multitud en el hangar de Ohio le gusta escuchar todo esto. Al parecer, este "devolver el golpe 10 veces más duro" es lo que significa ganar y prosperar y hacer grande los Estados Unidos.
¿Está equivocado Jeff Sharlet en su descripción? ¿Existe algo en esta cultura que a mí me podría gustar?

Thursday, April 14, 2016

Nuestros antepasados espirituales

Sí, es cierto. Me he puesto a leer un libro sobre la historia cristiana. Quería algo bueno para mi tiempo con Elai en Chicago. Le acompañé a sus clases y mi favorita era la de retórica. Si, la verdad. La retórica es el arte de la persuasión, y el profesor estaba dando ejemplos de persuasión antigua en la China. Citó a Confucio: "Dejar de hablar con un hombre que es capaz de beneficiar de sus palabras es echar a perder al hombre. Pero hablar con un hombre que no es capaz de beneficiar de sus palabras es echar a perderlas. Un hombre sabio no hecha a perder ni los hombres ni las palabras."(Analectas 15: 8)  Confucio fue experto en los juegos de palabras. Me encantó aprender algo de él.
Como me encanta aprender de mi libro de historia.  Muestra por qué en la iglesia se enseñan ciertas cosas y no otras. Nos imaginamos que nuestras creencias nos llegan desde la antigüedad como un paquete. Pero no es así. Los teólogos a lo largo de los siglos añadieron detalles, algunos hace mucho tiempo, y algunos más recientemente. Y algunos de estos teólogos nos sorprenden porque no se parecen con los cristianos de hoy. Son nuestros antepasados espirituales, y nos regalaron nuestras doctrinas, pero vivían en otra época, y tenían otros pensamientos.
El romano Tertuliano, abogado  y teólogo (como la mayoría de los teólogos romanos) del siglo III, expuso la doctrina del pecado original y describió por primera vez la Trinidad como tres personas con una sola sustancia. Él también nos dio la Doctrina de Satisfacción, que cuenta la historia de la salvación como una transacción comercial legal, el pago de la deuda de los pecadores. Estas doctrinas se enseñan hoy en día en muchas iglesias. Pero Tertuliano también apoyó la sucesión apostólica, condenó a todos los fornicarios, arrepentidos o no, y prohibió el matrimonio de las viudas. Tampoco estaba seguro si el Hijo existiera en la Trinidad antes de la creación. Por una parte estamos de acuerdo con él, pero por otra parte, no. Y así es con la mayoría de los que les llamamos los “Padres de la Iglesia.”

Mientras tanto, en otras partes del mundo, la salvación fue descrita en términos completamente diferentes, como un drama de Rescate y Liberación. Esta era la opinión predominante entre la mayoría de los padres de la iglesia durante los primeros mil años de la iglesia, pero hubo un cambio a finales del primer milenio, bajo Anselmo de Canterbury, cuando él adoptó la Doctrina de Satisfacción de Tertuliano, que ha prevalecido desde entonces como la historia de salvación para los católicos tanto como para los protestantes. Más recientemente, el escritor Gustaf Aulen retomó la antigua historia de Rescate en 1931. La verdad es que, aunque ambas historias describen el mismo evento,  la vida, muerte, y resurrección de Cristo, me gusta más la descripción de Jesús como Chistus Víctor, el que llega a vencer al enemigo y rescatar a su novia caída. Me alegro de que el estudio de la historia nos ayude a retomar estas lindas formas de entender nuestra salvación. Me alegro que Justo González me recuerde que mis antepasados ​​espirituales variaban mucho en sus opiniones. Eso me da esperanza.

Wednesday, April 13, 2016

martirio

Casi llego a las dos semanas sin problema. Mañana deberían sacarme los puntos de sutura pero tuve que adelantarme porque ayer se me infectaron. En otra hora voy al médico. Siento calma por el momento, claro, porque no sé lo que me espera. Tal vez mas tarde en el día no voy a estar tan optimista. Siempre me siento valiente...hasta que entre la primera aguja.
En mi ignorancia siempre estoy tan segura de que pueda enfrentarme a cualquier situación, pero al llegar el verdadero momento, ya no puedo. Estoy tomando un estudio de Apocalipsis. Estamos leyendo la parte donde los mártires decapitados vuelven a la vida y reinan mil años con Jesús, y los que no están escritos en el libro de la vida son arrojados al lago de fuego. Esta escena es preocupante para mí, porque no me fío de mi valor. Es fácil decir, "Dios te dará el valor necesario." Pero la historia demuestra que no es tan sencillo.
Pienso en los mártires que llegaron a la muerte sin traicionar a Jesús tanto como en  aquellos que no lo hicieron (He estado leyendo un libro sobre la historia cristiana escrito por Justo González). Leí del arzobispo ingles Thomas Cranmer, que fue encarcelado por sus creencias reformadas. Después de tres años fue puesto en libertad y regalado repentinamente una vida suntuosa.  Fue engañado por la amabilidad de sus enemigos y firmo una renunciación de sus creencias. Poco después, se arrepintió de su arrepentimiento y fue condenado a quemar en la hoguera. Estiró su mano hacia el fuego, la mano que había firmado su traición, hasta que la mano fue destruida, diciendo: "Esta indigna mano derecha; esta indigna mano derecha. "Y yo, que me preocupo por unos puntitos de sutura.
Pienso en el misionero descrito en la novela de Shusaku Endo llamado Silencio, quien durante la persecución de los creyentes católicos de Japón en el siglo XVII, fue llevado a una habitación donde los cristianos estaban colgados boca abajo sobre un pozo con pequeños cortes en sus cuerpos de donde se les drenaba la sangre. Estaban agonizando. El misionero preguntó por qué los  no se pobres no renunciaban su fe. "Oh, ellos se retractaron hace mucho tiempo," dijo el carcelero. “Los mantenemos sufriendo así ahora para que tú te retractas para el alivio de su sufrimiento." Lean el libro. Creo que poco consideramos el silencio de Dios en otras partes de nuestro mundo. Decimos que somos fieles seguidores de Jesús, pero ni siquiera tenemos suficiente valor como para tomar el riesgo y la molestia de ser buen samaritano a algunos refugiados musulmanes. ¿Qué valor es eso?

Estoy de vuelta, después de ver al médico, y siento un poco de mareo y mucho alivio, y siguen las historias de los mártires todavía en mi cabeza, nuestra propia versión del horror cristiano. Si mi amiguita Dawnelle estuviera leyendo esto, se estaría tapando los oídos con las manos, murmurando, "cachorritos, cachorritos, cachorritos. Estoy pensando en cachorritos. “Es imposible imaginar. Yo conozco a padres e hijos de mártires. ¿Y tú? He visitado las tumbas de los mártires mixtecos, derribados por su fe. ¿Cómo puedo predecir lo que haría en su lugar? No puedo. Mi confianza no puede estar en mi valor. He visto mi reacción a las agujas ya lo suficiente para saber eso. Tiene que ser en algo más.

Tuesday, April 12, 2016

Varios maestros

Estoy en varios estudios bíblicos. Los disfruto. Me hacen pensar y estudiar y cuestionar, y después de un año de observación, he llegado a la conclusión de que existen varios tipos de preguntas y diversas formas en que los líderes pueden contestar. Los dos tipos principales de preguntas que he observado son las preguntas de aclaración (¿qué quiere decir con eso? ¿Qué significa eso?) Y preguntas de desafío (¿Cómo llegó a esa conclusión a partir de la lectura? ¿No podría haber otra interpretación para ese pasaje?). He encontrado que algunos líderes están muy a gusto con la primera clase de pregunta, ya que les permite enseñar más sobre su tema. Pero se necesitan profesores más dotados, sin embargo, para contestar la segunda clase de pregunta porque no siguen la línea original de razonamiento. Puede ser que ocupen tiempo de la clase o que confundan al resto del grupo. O puede ser que lleven al grupo más allá de lo que la maestra pueda contestar.  Permitir estas preguntas es arriesgado.
Y hay diferentes tipos de maestras. Algunas de ellas consideran que su clase es una oportunidad para impartir sabiduría, para transferir un determinado conjunto de conocimientos al alumno. Las preguntas pretenden llevar al estudiante hacia las respuestas que la maestra ya ha escogido desde antes del comienzo de la clase. El estudio es una oportunidad para que los estudiantes comprueben sus respuestas con lo que la maestra ya ha rellenado en sus notas. Este tipo de maestra ve la verdad como un conjunto cerrado de respuestas que, en su mayor parte, ella, con gran esmero, ya ha asimilado. La tarea de los estudiantes es "llenar los espacios en blanco." Hay lugar para este tipo de eficiencia, aunque tal vez no en un estudio de la Biblia. Hace poco vi un predicador ilustrar este estilo de enseñanza con un conjunto de cajas, rellenados con preguntas, superpuestos sobre una cruz. "Una vez que respondas correctamente a estas preguntas con estas respuestas, la cruz se verá mucho más claro," nos aseguró el maestro, mientras que las cajas iban desapareciendo de la pantalla, dejando la cruz expuesto en el centro. Alguien le preguntó si hubiera alguna duda a la que no podria responder. ¿Puedes adivinar la respuesta del maestro?
Otro tipo de maestro ve la "clase" como una oportunidad para llegar juntos a la verdad. Claro, el maestro llega con más conocimiento acerca de este pasaje en particular porque lo ha estudiado más a fondo, pero ¿quién sabe lo que el conocimiento y la experiencia del grupo pueda enseñarnos además? Tal vez hayan visto la verdad de esta escritura aplicada en otra cultura. Tal vez hayan sacado una nueva verdad del pasaje. Tal vez han descubierto que la respuesta “correcta” a cierta pregunta simplemente no cabe. Esto ha sucedido muchas veces en la historia. Tal vez el grupo necesita llegar a la verdad a través de un proceso de interacción, discernimiento, y comprobación de los datos, al igual que los nobles berréanos de la Biblia. Pero la maestra que permite tal proceso tiene que aceptar el riesgo que el grupo pueda terminar en algún lugar inesperado.

Todos los científicos del mundo se dan cuenta de una cosa: nunca llegarán al final de su investigación. Con el tiempo, la verdad sólo sigue abriéndose cada vez más. Me imagino que los científicos de la fe deben experimentar la misma cosa: ¿cómo podemos agotar la verdad de Dios? Nunca lo sabremos todo; nunca se adaptará todo cómodamente a un conjunto de cajas. Siempre habrá mucho más que aprender. Después de investigar los varios estilos de enseñanza en este año, he confirmado el tipo de maestra que quiero ser cuando me gradúe. Quiero ser, como mi maestro favorito, la que gestiona, "¡Entremos sin miedo y subamos más!”

Monday, April 11, 2016

Visitas invisibles

Esta semana estuve con mi hija en Chicago durante unos días. Que sabroso sentarnos juntos en el sofá y ponernos al día con todos los detalles. Estos son los momentos preciosos de la vida. Siempre siento dolor cuando otras madres mencionan a sus hijos que viven cerca de ellas. Los míos están tan lejos. Aprecio tanto nuestras visitas.
Y cuando necesitan un hogar al que regresar, cuando terminan sus estudios, no puedo ni proporcionarles eso. Felipe me dice que piensa vivir en una residencia para el verano, o en un remolque, o en un "hotel de estancia prolongada." ¡Un hotel! Ya sé que puede hacerlo. Él puede y lo hará. Pero aún así, como madre, me hace sentir mal...
Me recuerda a aquellos trabajadores que llegaron a Niagara desde Arkansas, hace años, para limpiar los PCB en Smithville, un trabajo que Robert compartió con ellos hace veinticinco años, cuando estábamos recién casados. Me describía como llevaba un traje Tyvek y una máscara, y durante 15 minutos tiraba tierra contaminada dentro de un gran horno de fuego que quemaba los PCB, y luego tenía que bajarse de la plataforma porque era peligro aguantar más el calor. Y me describía cómo tuvo que fregar todo el techo de la estructura, de pie sobre una plataforma, limpiándolo, metro por metro, del cáncer. Quién sabe el riesgo que corría, junto con todos los hombres migrantes de Arkansas, limpiando nuestra agua subterránea del veneno del PCB.
Y cuando terminaban despues de doce horas de trabajo, mi marido llegaba a nuestro departamento en el sótano, y los hombres de Arkansas iban a sus habitaciones en hoteles, y comían su comida rápida, y platicaban con sus acentos sureños. Ahora mi hijo va a ser como ellos, llevando consigo  su cultura oaxaqueña ontariense-tejano donde quiera que vaya. Mi esperanza es que alguien lo invite a casa para cenar.  Que alguien note este extraño tan joven y tan guapo.  Yo conocí a uno de los trabajadores de Arkansas cuando trajo a su familia de siete a la iglesia. Los invitamos a cenar. Estaban sorprendidos. No esperaban que alguien invitara a una familia tan grande. El año siguiente, los visitamos en Arkansas. Nos recibieron como buenos amigos.

Rara vez nos fijamos mucho en los extranjeros que viven en nuestra tierra a menos de que afecten directamente nuestras vidas.  Ahora que mi hijo se une a sus filas, me pongo a pensar más en los que muchas veces quedan invisibles. Yo le daría alojamiento a mi hijo en su propia casa en el verano, si pudiera. Es tan joven. Mi esperanza es que alguien más haga amistad con él dondequiera que vaya este verano, y no solamente con él, sino con todos los que, al igual que él, se encuentren  atrapadas en las migraciones de la vida.