Estoy en varios
estudios bíblicos. Los disfruto. Me hacen pensar y estudiar y cuestionar,
y después de un año de observación, he llegado a la conclusión de que existen
varios tipos de preguntas y diversas formas en que los líderes pueden contestar.
Los dos tipos principales de preguntas que he observado son las preguntas de
aclaración (¿qué quiere decir con eso? ¿Qué significa eso?) Y preguntas de desafío
(¿Cómo llegó a esa conclusión a partir de la lectura? ¿No podría haber otra
interpretación para ese pasaje?). He encontrado que algunos líderes están muy a
gusto con la primera clase de pregunta, ya que les permite enseñar más sobre su
tema. Pero se necesitan profesores más dotados, sin embargo, para contestar la
segunda clase de pregunta porque no siguen la línea original de razonamiento.
Puede ser que ocupen tiempo de la clase o que confundan al resto del grupo. O
puede ser que lleven al grupo más allá de lo que la maestra pueda
contestar. Permitir estas preguntas es
arriesgado.
Y hay diferentes tipos
de maestras. Algunas de ellas consideran que su clase es una oportunidad para
impartir sabiduría, para transferir un determinado conjunto de conocimientos al
alumno. Las preguntas pretenden llevar al estudiante hacia las respuestas que la
maestra ya ha escogido desde antes del comienzo de la clase. El estudio es una oportunidad
para que los estudiantes comprueben sus respuestas con lo que la maestra ya ha
rellenado en sus notas. Este tipo de maestra ve la verdad como un conjunto
cerrado de respuestas que, en su mayor parte, ella, con gran esmero, ya ha asimilado.
La tarea de los estudiantes es "llenar los espacios en blanco." Hay lugar
para este tipo de eficiencia, aunque tal vez no en un estudio de la Biblia.
Hace poco vi un predicador ilustrar este estilo de enseñanza con un conjunto de
cajas, rellenados con preguntas, superpuestos sobre una cruz. "Una vez que
respondas correctamente a estas preguntas con estas respuestas, la cruz se verá
mucho más claro," nos aseguró el maestro, mientras que las cajas iban desapareciendo de la pantalla, dejando la cruz expuesto en el centro. Alguien le preguntó si hubiera alguna duda a la que no podria responder. ¿Puedes
adivinar la respuesta del maestro?
Otro tipo de
maestro ve la "clase" como una oportunidad para llegar juntos a la
verdad. Claro, el maestro llega con más conocimiento acerca de este pasaje en
particular porque lo ha estudiado más a fondo, pero ¿quién sabe lo que el
conocimiento y la experiencia del grupo pueda enseñarnos además? Tal vez hayan
visto la verdad de esta escritura aplicada en otra cultura. Tal vez hayan
sacado una nueva verdad del pasaje. Tal vez han descubierto que la respuesta “correcta”
a cierta pregunta simplemente no cabe. Esto ha sucedido muchas veces en la
historia. Tal vez el grupo necesita llegar a la verdad a través de un proceso
de interacción, discernimiento, y comprobación de los datos, al igual que los
nobles berréanos de la Biblia. Pero la maestra que permite tal proceso tiene
que aceptar el riesgo que el grupo pueda terminar en algún lugar inesperado.
Todos los
científicos del mundo se dan cuenta de una cosa: nunca llegarán al final de su
investigación. Con el tiempo, la verdad sólo sigue abriéndose cada vez más. Me
imagino que los científicos de la fe deben experimentar la misma cosa: ¿cómo
podemos agotar la verdad de Dios? Nunca lo sabremos todo; nunca se adaptará todo cómodamente a un conjunto de cajas. Siempre habrá mucho más que aprender. Después de
investigar los varios estilos de enseñanza en este año, he confirmado el tipo
de maestra que quiero ser cuando me gradúe. Quiero ser, como mi maestro favorito,
la que gestiona, "¡Entremos sin miedo y subamos más!”

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