Wednesday, April 27, 2016

Invierno y primavera en conjunto

Cuando salimos de Canadá, los ciruelos en frente de la casa todavía se veían como un haz de horcas, amenazando el cielo, y el patio había estado cubierto en nieve unas cuantas noches antes. No hubo verde en los árboles. Caminando hacia el sur, vimos como la primavera vestía los bosques. Primero colgaba esmeraldas en los troncos de los árboles. Luego abría paraguas verdes sobres sus ramas. Luego las vestía completamente, y finalmente, en Carolina del Norte, les regalaba sus accesorios-las flores en todos los tonos de rosa que pudiera desear después de varios tipos de inviernos.

Y aquí, en Carolina del Norte me encuentro cantando y orando y compartiendo mis planes para el futuro y platicando sobre teología y comiendo platos de comida sabrosa de esta región. Son amigos que no he visto desde hace varios años, y no los veré por varios más, y tengo que aprovechar bien el tiempo. Y me alegro con mi amiga Caroline que sonó una campana en lugar de un gong y está a la espera de su autorización médica para poder volver a su campo de servicio. Espera que cuando compre sus boletos de avión, todavía habrá asientos juntos para los siete miembros de su familia. El pequeño bebé Salem me sonríe y ruge su rugido de león. Sus cuatro hermanos me enseñan cómo jugar un juego de mesa. Y siento mi corazón pesado cuando Frank me dice que su esposa Leslie tiene un tipo raro de cáncer incurable, mortal y doloroso. La iglesia que ellos pastorean ora ferozmente por milagros. La quimioterapia la hace sufrir. Aquí la primavera existe al lado del invierno.

Mi amiga Gail ha anotado algunas dudas que tiene sobre lo que está estudiando en la escuela dominical en su iglesia presbiteriana que contradice la creencia de la iglesia Morava donde ella creció. Son unas frases que dicen que Jesús no ha muerto por todos, sino sólo para los que responden en amor. Y comparamos Génesis 1 con Génesis 2, y noté que en el Génesis 2, Dios le otorga el trabajo de producción de plantas a la misma tierra y a sus gerentes humanos. No utiliza un milagro, sino una providencia natural, un proceso natural, sostenido divinamente. A Dios le encanta el trabajo de la tierra. Y también nuestro trabajo. No hay vergüenza en esperar que Dios obre a través de medios naturales.


Hoy llega Gail para cenar y para platicar sobre nuestra vida en el cielo con el Señor. Platiqué con Elai anoche (se me ha prohibido llamar a Philip porque está en tiempo de exámenes. Interrumpió sus estudios lo suficientemente para mandarme mensaje que está sacando puros 10 en sus calificaciones hasta ahora. Roberto le preguntó si LeTourneau se estaba poniendo demasiado fácil, pero dijo que no...) Elai me preguntó, qué sabríamos nosotros sobre el tema del cielo. Es decir, "¿cómo saben?" Le dije que no es que tenemos más conocimiento que los demás. Y la Biblia sólo insinúa. Ahh. Pero no me falta la imaginación. Podría pasar horas imaginándome el cielo. Y lo bueno es que no importa lo que yo me imagine, Dios siempre va a superar mi imaginación. No pierdo nada en soñar. Vivimos ahora en invierno. Pero las esmeraldas parpadean contra la piel morena de los árboles. El invierno y la primavera viven lado a lado.

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