Thursday, April 21, 2016

Una cultura que no entiendo

Hoy estoy empacando maletas y cajas. Mañana es mi último día en este buen hogar (gracias, Bev y Greg!) Me lleva mi tornado a otro lado. Me quedaré con Janey para las semanas que me quedan en Ontario. El resto de las semanas antes de regresar a México estará en Carolina del Norte y las Islas Británica.
Por lo general, me contento con montar el tornado y conocer nuevas culturas, pero no siempre. Algunas culturas preferiría ignorar por ser odiosos y amenazantes. No tengo ningún deseo de conocer íntimamente la cultura del casino o la del club de striptease. O…
Las campañas políticas de Trump. Robert estaba leyendo en voz alta un artículo en el New York Times por Jeff Sharlet, que describe en detalle las campañas en Ohio y Arizona. No cree ir a una yo misma, así que no se si Sharlet exagera. Lo extraño para mí es que él describe a este candidato como un predicador formando una congregación según su propia versión de un evangelio de la prosperidad. Se ve el fervor religioso, el drama, la seguranza de salvación de un gran enemigo. Hubo adulación. Incluso parábolas. Me pregunto si podrá haber sido una buena descripción.
Sharlet describe la campaña en Ohio desde cuando Trump llega en un 757, cargado de oro, llenando las puertas del hangar, escuchando los oos y ahhs de la gente,  hasta cuando, en la fiesta en un bar local, un hombre que había estado indeciso grita, "¡no me importa si es racista... si tan sólo trae de vuelta una fábrica de acero [censurado]!"
El periodista describe cómo un predicador grita, "¡Él es digno! Él es digno! “hablando de Trump tanto como de Dios, y luego se escucha la canción de los Stones, "Vamos a pasar la noche juntos," pero nadie percibió ninguna contradicción porque para estas personas, no había ninguna.
Sharlet dice que Trump hace que las personas se sientan bien. Ellos esperan algo que  de él que alguna vez (quizás) hayan perdido. Él les convence de que él los salvará por su propio poder personal (y tiene gestos para mostrar el tamaño de su destreza...) de los enemigos que los amenazan. Al igual que cualquier predicador de la prosperidad, les asegura que si lo apoyan, él les garantiza riqueza y dominio (“Pequeño Vietnam. Pequeño Japón. Les castigaremos.”) Menciona que todo tiene que ver con el pensamiento positivo (citando el predicador Norman Vincent Peale).
Sharlet describe cómo Trump dramatiza unas "parábolas" desde su púlpito. Está "El Llamado," donde Trump obliga a las empresas americanas volver a casa simplemente con una llamada telefónica; está "La Serpiente,” en el que silba, "¡Usted sabía muy bien que era una serpiente antes de que me dio entrada! “Y está "La Bala" donde mima cómo el general americano Pershing supuestamente untó 50 balas con tripa de cerdo para ejecutar a 49 musulmanes terroristas, entregando la última bala contaminada al único sobreviviente como una advertencia. Al parecer, la multitud en el hangar de Ohio le gusta escuchar todo esto. Al parecer, este "devolver el golpe 10 veces más duro" es lo que significa ganar y prosperar y hacer grande los Estados Unidos.
¿Está equivocado Jeff Sharlet en su descripción? ¿Existe algo en esta cultura que a mí me podría gustar?

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