Thursday, April 14, 2016

Nuestros antepasados espirituales

Sí, es cierto. Me he puesto a leer un libro sobre la historia cristiana. Quería algo bueno para mi tiempo con Elai en Chicago. Le acompañé a sus clases y mi favorita era la de retórica. Si, la verdad. La retórica es el arte de la persuasión, y el profesor estaba dando ejemplos de persuasión antigua en la China. Citó a Confucio: "Dejar de hablar con un hombre que es capaz de beneficiar de sus palabras es echar a perder al hombre. Pero hablar con un hombre que no es capaz de beneficiar de sus palabras es echar a perderlas. Un hombre sabio no hecha a perder ni los hombres ni las palabras."(Analectas 15: 8)  Confucio fue experto en los juegos de palabras. Me encantó aprender algo de él.
Como me encanta aprender de mi libro de historia.  Muestra por qué en la iglesia se enseñan ciertas cosas y no otras. Nos imaginamos que nuestras creencias nos llegan desde la antigüedad como un paquete. Pero no es así. Los teólogos a lo largo de los siglos añadieron detalles, algunos hace mucho tiempo, y algunos más recientemente. Y algunos de estos teólogos nos sorprenden porque no se parecen con los cristianos de hoy. Son nuestros antepasados espirituales, y nos regalaron nuestras doctrinas, pero vivían en otra época, y tenían otros pensamientos.
El romano Tertuliano, abogado  y teólogo (como la mayoría de los teólogos romanos) del siglo III, expuso la doctrina del pecado original y describió por primera vez la Trinidad como tres personas con una sola sustancia. Él también nos dio la Doctrina de Satisfacción, que cuenta la historia de la salvación como una transacción comercial legal, el pago de la deuda de los pecadores. Estas doctrinas se enseñan hoy en día en muchas iglesias. Pero Tertuliano también apoyó la sucesión apostólica, condenó a todos los fornicarios, arrepentidos o no, y prohibió el matrimonio de las viudas. Tampoco estaba seguro si el Hijo existiera en la Trinidad antes de la creación. Por una parte estamos de acuerdo con él, pero por otra parte, no. Y así es con la mayoría de los que les llamamos los “Padres de la Iglesia.”

Mientras tanto, en otras partes del mundo, la salvación fue descrita en términos completamente diferentes, como un drama de Rescate y Liberación. Esta era la opinión predominante entre la mayoría de los padres de la iglesia durante los primeros mil años de la iglesia, pero hubo un cambio a finales del primer milenio, bajo Anselmo de Canterbury, cuando él adoptó la Doctrina de Satisfacción de Tertuliano, que ha prevalecido desde entonces como la historia de salvación para los católicos tanto como para los protestantes. Más recientemente, el escritor Gustaf Aulen retomó la antigua historia de Rescate en 1931. La verdad es que, aunque ambas historias describen el mismo evento,  la vida, muerte, y resurrección de Cristo, me gusta más la descripción de Jesús como Chistus Víctor, el que llega a vencer al enemigo y rescatar a su novia caída. Me alegro de que el estudio de la historia nos ayude a retomar estas lindas formas de entender nuestra salvación. Me alegro que Justo González me recuerde que mis antepasados ​​espirituales variaban mucho en sus opiniones. Eso me da esperanza.

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