Thursday, November 26, 2015

Oxidados

Hoy fue el ultimo tratamiento de radiación final. Fui a ver al Doctor Azul y Café. Han pasado tres meses desde la ultima cita. Quiero preguntarle por qué ciertas partes de mi cuerpo ya no funcionan bien. El radiólogo dice que no puede ser culpa de el ya que la radiación se dirige a una pequeña, (le parece, doctor?) area concentrada (y si afectas una parte del cuerpo, por supuesto, ninguna otra parte del cuerpo lo siente).

Tengo una teoría para explicar lo que me esta pensando. Voy a ver si el doctor está de acuerdo: me di cuenta de que la quimioterapia disuelve las uñas, dejándolas de color blanco lechoso y con seis aristas distintas, una para cada tratamiento. Se tomará meses para que vuelvan a crecer normalmente. ¿Y qué si el óxido en las articulaciones es algo así, también? ¿Qué si la quimio las convierte en puré, y sólo se tiene que esperar para que el problema salga del sistema? Estoy dispuesta a esperar, siempre que hay una promesa de que algún dia la vida volverá a lo normal, y puedo doblar mis pulgares de nuevo, y sostener un lápiz, y usar un cuchillo, y subir las escaleras sin esfuerzo. Estoy negociando con mi destino. Es una de las etapas del duelo. Tengo fijo mi plan.

Mala idea, porque cuando el médico destruye tu teoría, ya no tienes a dónde ir. "Sus articulaciones están inflamadas," él dice. "Asi a veces sucede. No, no hay nada que puedas hacer, nada que puedas tener, ninguna dieta que puedas probar. La artritis no suele desaparecer. No es reversible ."

¿Acaba de decir la artritis? ¿Estoy en la clínica correcta? ¿De qué está hablando? Vine a esta cita para que me ayudara a controlar algunos efectos secundarios de la quimioterapia, y el me está agregando la artritis a la lista de cosas que tengo que aguantar por el resto de mi vida. Es tan empático, y mi marido, sentado en la silla en la otra esquina, igual. Ahora que la negociación ha fallado, sigue el enojo.

 Pero eso tampoco me sirve. Así que sigo hacia una tristeza. Hoy se supone que es un día de celebración, porque hoy me dan mi última radiación, y Robert ha prometido llevarme a cenar, pero me siento triste. Después de ver al Doctor Azul y Café, me traslado a la sala de quimioterapia. Una enfermera me trae mi receta para un bloqueador de estrógeno que debo tomar durante cinco años. "Puede empeorar sus síntomas, "dice ella. Me llaman a la silla de la quimioterapia. Es una enfermera que no conozco. Después de eso, bajo al primer piso para recibir mi tratamiento de radiación . "¡Buena suerte! Avisanos como le va," dice Dianne. (¡Que linda! Yo nunca pensaría de sugerir tal cosa. ¿Volvería usted a una clínica para contarles a los terapeutas cómo le va?)

Un momento de la luz en la oscuridad: estoy esperando en la sala de quimioterapia, y una joven se acerca. Trae lentes y pelo largo, liso y rubio. Se sienta a mi lado. Estoy acostumbrada a que se acerque la gente a mi en los salones de quimioterapia, aunque me sorprende que no lleva puesto el chaleco amarillo de los voluntarios. Vengo a descubrir, ella es una estudiante de posgrado haciendo su tesis sobre cómo las artes nos ayudan como pacientes en el hospital, y ella quería que yo fuera parte en su experimento. Ella me va a poner en un grupo de otros pacientes de cáncer y nos enseñará a tocar el ukelele. ¡Imagínense, un ukulele! Voy a tocar un ukelele, aunque mis pulgares no quieran. ¡Que padre! Vamos a hacer una presentación final. ¡Cuan genial es eso! Están todos invitados.


Y después de salir del hospital, fuimos a la casa de unos amigos, y mientras la nieve caía fuera de la ventana, Michelle y yo nos sentamos en la cocina a comer pastel de manzana, y me sentía en un lugar seguro, donde podía expresar tristeza, y ella me escuchaba y me decía, "Los médicos pueden estar equivocados, ya sabes." Los médicos pueden estar equivocados. Si. El doctora Azul y Café, puede equivocarse. Y pasamos a otras cosas (como lunas de miel) y la noche terminó bien. Mañana es otro día.

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