Tuesday, November 10, 2015

Preguntas

Conozco a alguien que hace muchas preguntas. Cuando la familia de Janey y los dos de nosotros estábamos caminando el Sendero de Bruce, Roberto estaba poniendo a prueba los reflejos de Dawnelle, aventándole algo, una navaja de bolsillo, creo. Ella se quejó, y Dan le preguntó si prefería que le lanzara algunas preguntas. Ella contestó que se mejor se quedaba con la navaja. Es una chica inteligente. Ella sabe que las preguntas pueden ser difíciles para contestar. "Toma el ejemplo de Sócrates," le dije. "¿Quién es Sócrates?", me preguntó. (Los maestros viven para tales preguntas).

Le dije que Sócrates era un hombre viejo, feo, y gordo, que caminaba sobre las calles de Atenas, haciendo preguntas incómodas y metiéndose en problemas porque (supuestamente) sus preguntas provocaban a la juventud de Atenas a cuestionar la existencia de los dioses. Fue llamado el tábano de Atenas. Que agradable. También comenzó a cuestionar el juicio de las autoridades de Atenas  por la forma en que manejaban su guerra con Esparta. Ellos seguían eliminando a cualquier capitán de barco que perdía alguna batalla naval. Llegaron al extremo de no tener capitanes competentes para dirigir sus trirremes. (Se entiende porque perdieron la guerra). Pero la crítica de Sócrates fue considerada antipatriótica, y se le entregó un agua de cicuta. Roberto me preguntó si yo pensaba que él se parecía con Sócrates, y por eso estaba contando la historia. Pensé que era mejor no contestar. He aprendido que algunas preguntas son retóricas.

No todas las preguntas son edificantes ni inocentes. La pregunta de la Serpiente para Eva derribó a toda la raza humana. Pero si te fijas, la solución de Dios no fue detener las preguntas porque Eva iba a contestar tan mal.

Mi amiga Kathy dio un testimonio este domingo acerca de cómo Dios ha aceptado sus preguntas. Ella le preguntó a Dios por qué había incluido ese pasaje de la Biblia que dice que las mujeres eran impuras después del parto (tiene ocho hijos). Ella le dijo que estaba enojada, y dejo de platicarle por un tiempo. Ella dijo que Él la esperó pacientemente, y, finalmente, Él la ayudó a entenderlo mejor, y ahora están más cerca que nunca. Había lágrimas en su voz cuando contó su historia. Ella dijo que Dios no se molesta con nuestras preguntas. No le importa qué camino tomamos para aprender más de Él.

He encontrado este pasaje en una de las cartas de Pablo (mi paráfrasis): "Cuando se reúnen, uno canta, otro enseña, otro predica, otro habla en lenguas, y otro interpreta ...Que dos o tres personas predican, y luego que los demás evalúen lo que se ha dicho." Incluso dice que cuando una persona escuchando el sermón recibe una palabra de Dios, el primer predicador debe sentarse. Ni siquiera puedo imaginar tanta participación en un culto normal. Y Pablo no se dirigía a los líderes. Se dirigía a toda la iglesia. Creo que esperaba mucha participación. No creo que le importara que la gente hiciera preguntas.

Una amiga maestra entró en mi salón por primera vez. "Veo que utilizas el método socrático de enseñanza," me dijo. Es cierto. Uso preguntas para poner a pensar a mis alumnos. Pero, ¿cómo en el mundo sabía ella eso? "Su disposición de los asientos," dijo ella. "Los tienes sentados alrededor de mesas circulares para que les sea más fácil dialogar y hacer preguntas." Por supuesto, el riesgo es que entre el caos en el aula. Pablo descubrió esto. Al igual que yo en mi clase, Pablo tuvo que establecer el orden, diciendo que todos debieran tomar turnos para hablar. Sócrates terminó pagando por sus preguntas con su vida. También lo hizo Dios, de hecho, antes de que conquistara la muerte (el caos final). Pero todos ellos decidieron que las preguntas  valían la pena. No es que pienso que hay un agua de cicuta en el futuro para alguien que conozco.
Pero a veces, cuando eres la persona a que se pregunta, se vuelve tentador.


  

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