Wednesday, September 9, 2015

La credibilidad

Uno de los temas que enseño en la escuela es el etos o la credibilidad. Cuando alguien empieza a hablar, medimos su credibilidad. Tomamos todo en cuenta, incluyendo el lenguaje corporal y el pasado de la persona. Si no sabemos nada sobre la persona, hacemos decisiones basadas en la apariencia, el acento, el contacto visual, sus palabras de apertura, y el volumen y la modulación de su voz. Comparamos lo que dice el orador con lo que ya sabemos. Una vez que decidimos que una persona es digna de confianza, estamos abiertos a las cosas nuevas que dice. De lo contrario, les ignoramos.

En estos días de elecciones en Canadá y los EE.UU., estamos conscientes de como manipulan los candidatos políticos su credibilidad. Pero también medimos a los que predican en nuestras iglesias. Esperamos a escuchar ciertas frases clave para saber si debemos seguir prestando nuestra atención. Lo que estoy aprendiendo es que las personas son una mezcla. Dicen cosas buenas pero también dicen cosas con que no estoy de acuerdo. Me parece que tengo que analizar más antes de tomar una decisión final. Es más y más complicado distinguir entre las cosas buenas y las cosas equivocadas que presentan en sus discursos.

Aquí en Canadá voy a mi iglesia, pero también estoy escuchando una serie de sermones de otra iglesia del mismo movimiento donde voy de vez en cuando. La serie se llama Estudio bíblico, impartido por un tipo llamado Mike. Habla de las formas en que la Biblia, un libro divino que enseña la salvación a través de la muerte y resurrección de Jesús, es también un libro humano narrado por personas en sus propios contextos históricos. Ellos cuentan sus historias con otra perspectiva de lo que usamos en un mundo moderno. Describen el mundo en términos de cúpulas y almacenes en el cielo y de pilares y de aguas debajo de la tierra (que no son términos correctos según la ciencia de hoy). La orden de los eventos cambia, según su enfoque, y los números y los nombres de los lugares no siempre coinciden. Mike incluso dice que Jericó posiblemente no tenía paredes. ¿Cómo no tenía paredes? Dice que no es necesario estar de acuerdo con todo lo que él dice como predicador. ¡Menos mal! Porque aunque estoy de acuerdo con la mayor parte de lo que dice, no estoy de acuerdo con todo. (Tengo que revisar aquello de las paredes de Jericó.) Y Mike dice que no existe el llamado misionero. Él no cree en la obra misionera. Yo sé que el está equivocado en eso, pero me gusta esta serie.

Mike explica que la Biblia es un libro divino y pero también es un libro humano (como Jesús era un ser divino al mismo tiempo que era un ser humano). Creo que tiene razón.  Me doy cuenta que hay detalles en la biblia que parecen ser errores cuando leemos de punto de vista modernista sin entender como pensaban los escritores originales, y cuáles eran sus intenciones. No quiero que estos detalles destruyan la fe que tenemos en la Biblia como la Palabra de Dios.


Mientras tanto, el predicador en mi iglesia dice algo muy diferente. Dice que si no tienes su punto de vista sobre la creación, tu fe está en peligro. Podrías perder tu salvación. Estos son dos puntos de vista muy diferentes que se predican en dos iglesias hermanas, y me asocio con ambas y las respeto, y ambas tienen enseñanzas que me parecen cierto y enseñanzas que me parecen incorrectas. Su credibilidad es una mescolanza.

Creo que con la madurez cristiana, la cosa se pone más complicada a medida. Creo que debo escucharles a mis hermanos y a mis hermanas, y analizar bien todo lo que dicen, y formar mis propias opiniones. Y debo permitir que ellos hagan lo mismo sin juzgarlos. Nos gusta juzgar a los que tienen otras opiniones y dejamos de escucharlos por temor a caer en un error. Con esta filosofía, vamos a tener un grupo muy reducido con quien podemos hablar, y no creo que así funcione el reino de Dios. Creo que el reino de Dios crece siempre más y más, incluyendo a todos los que lo aman y lo sirven de todo corazón.


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