Saturday, September 26, 2015

Semillas que crecen

El jueves Roberto y Jason salieron de Tlaxiaco a 7000 pies y bajaron a Ometepec a nivel del mar. De hecho mañana, al salir, él y Jason quieren pasar unas horas en la playa, bañándose en el mar y comiendo ceviche antes de seguir en su camino a Yoloxochil.

Roberto me llamó en la noche y me dio una noticia que no esperaba y que me llenó de alegria. No fue como el mensaje de Felipe en Face que decia: "Estuve trabajando toda la noche, y fui  desalojado de me habitación.” Habia cambiado su estatus a: "sin hogar". ¿Cómo voy a interpretar un mensaje asi a tanta distancia? Le pregunté, "¿Debo preocuparme?" Porque pensé que si había pasado algo grave, no estaría enviando mensajes crípticos. Respondió, "No." Por eso creo que todo está bien. Dijo que tenía hasta la medianoche para mudarse. Mencionó algo sobre moho en la habitación de al lado. No me hubiera imaginado que tuvieran problemas con moho en Texas. Es un misterio. Luego recibí un mensaje del Elai diciendo que me tenía una sorpresa, y la llamé para ver de qué se trataba, y me dijo que adoptó un gato llamado Frida Kahlo. Supongo que con todas estas adopciones de gatitos está practicando para darme nietos algún dia en el futuro. Al menos eso espero.

Y vamos con la noticia. Tengo que explicar que antes, cuando vivíamos en Tlapa, Guerrero,  estábamos cenando  en la casa con los niños cuando de repente nos cayó visita. No teníamos teléfono, y habían venido desde Acapulco para encontrarnos. Eran unos pastores que querían invitarnos a vivir un tiempo en Acapulco para explicar a los miembros de las iglesias la necesidad de trabajar con los pueblos indígenas de Guerrero para que llegaran a conocer a Cristo.

Y nos fuimos para Acapulco. Vivíamos en Renacimiento que no tiene nada que ver con playas amplias o brisas del mar sino con muchísimo calor. Los niños dormían en hamacas y a veces nos levantábamos a media noche para tomarnos una ducha y refrescarnos. Las paredes se mantenian siempre caliente al tacto.

Pero reunimos un grupo de mujeres de las iglesias de la ciudad y fuimos a vivir a Ometepec para  plantar iglesias. Una de las mujeres, Célida, tiene mucho don de evangelista y mucha fe, y ella compartió el mensaje de Cristo con su arrendador, Vicente, y su familia, y les enseñó como formarse como iglesia, pero durante mucho tiempo, no pasó mas que eso. Esta noche me enteré que Vicente ha seguido evangelizando fielmente en su pueblo natal, y por fin le han respondido. Recientemente fueron bautizados siete. Ahora quieren llevar el evangelio a otros pueblos mixtecos. Y Vicente ahora dirige una pequeña iglesia en Ometepec.


Uno siembra. Otros riegan, pero la planta que crece da alegría a todos. El nombre Vicente (que es el segundo nombre de Roberto) significa vencedor, y sí lo es. Se ha ganado una victoria. Las semillas plantadas hace años están dando fruto, y esa es la mejor noticia que me podrían dar de Ometepec.

Esperando que algun dia esta foto sea de nietos en vez de gatos

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