El jueves Roberto
y Jason salieron de Tlaxiaco a 7000 pies y bajaron a Ometepec a nivel del mar.
De hecho mañana, al salir, él y Jason quieren pasar unas horas en la playa, bañándose
en el mar y comiendo ceviche antes de seguir en su camino a Yoloxochil.
Roberto me llamó
en la noche y me dio una noticia que no esperaba y que me llenó de alegria. No fue
como el mensaje de Felipe en Face que decia: "Estuve trabajando toda la
noche, y fui desalojado de me
habitación.” Habia cambiado su estatus a: "sin hogar". ¿Cómo voy a interpretar
un mensaje asi a tanta distancia? Le pregunté, "¿Debo preocuparme?"
Porque pensé que si había pasado algo grave, no estaría enviando mensajes
crípticos. Respondió, "No." Por eso creo que todo está bien. Dijo que
tenía hasta la medianoche para mudarse. Mencionó algo sobre moho en la
habitación de al lado. No me hubiera imaginado que tuvieran problemas con moho
en Texas. Es un misterio. Luego recibí un mensaje del Elai diciendo que me
tenía una sorpresa, y la llamé para ver de qué se trataba, y me dijo que adoptó
un gato llamado Frida Kahlo. Supongo que con todas estas adopciones de gatitos está
practicando para darme nietos algún dia en el futuro. Al menos eso espero.
Y vamos con la
noticia. Tengo que explicar que antes, cuando vivíamos en Tlapa, Guerrero, estábamos cenando en la casa con los niños cuando de repente
nos cayó visita. No teníamos teléfono, y habían venido desde Acapulco para
encontrarnos. Eran unos pastores que querían invitarnos a vivir un tiempo en
Acapulco para explicar a los miembros de las iglesias la necesidad de trabajar
con los pueblos indígenas de Guerrero para que llegaran a conocer a Cristo.
Y nos fuimos para
Acapulco. Vivíamos en Renacimiento que no tiene nada que ver con playas amplias
o brisas del mar sino con muchísimo calor. Los niños dormían en hamacas y a
veces nos levantábamos a media noche para tomarnos una ducha y refrescarnos.
Las paredes se mantenian siempre caliente al tacto.
Pero reunimos un
grupo de mujeres de las iglesias de la ciudad y fuimos a vivir a Ometepec para plantar iglesias. Una de las mujeres, Célida,
tiene mucho don de evangelista y mucha fe, y ella compartió el mensaje de
Cristo con su arrendador, Vicente, y su familia, y les enseñó como formarse
como iglesia, pero durante mucho tiempo, no pasó mas que eso. Esta noche me
enteré que Vicente ha seguido evangelizando fielmente en su pueblo natal, y por
fin le han respondido. Recientemente fueron bautizados siete. Ahora quieren
llevar el evangelio a otros pueblos mixtecos. Y Vicente ahora dirige una
pequeña iglesia en Ometepec.
Uno siembra. Otros
riegan, pero la planta que crece da alegría a todos. El nombre Vicente (que es
el segundo nombre de Roberto) significa vencedor, y sí lo es. Se ha ganado una
victoria. Las semillas plantadas hace años están dando fruto, y esa es la mejor
noticia que me podrían dar de Ometepec.
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| Esperando que algun dia esta foto sea de nietos en vez de gatos |


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