Hay una
diferencia entre lo que es difícil y lo que es complicado. Hoy fui a que me
cambiaran la venda de mi herida. Pensé, será fácil. No tiene nada complicado. Y
así fue. No era nada complicado. Sin embargo, casi me desmallo cuando veo lo
que tengo bajo la venda, una herida de 22 cm con un tubo grueso para drenaje
conectado con un hilito azul. Al verlo sentí nausea y mareo y tuve que
acostarme. Un momento difícil aunque nada complicado.
En una entrada
anterior en este blog, dije que debemos buscar formas de adorar y obedecer a
Dios en comunidad con los demás. No es suficiente relacionarse únicamente a
solas con Dios. Donde crecí en Honduras, pude ver como la plantación de
iglesias era difícil, pero no era complicado.
Cuando yo tenía
cuatro años, mi familia fue a vivir en un pequeño pueblo de Honduras porque mi papa iba a dar clases en una escuela
bíblica. Cuando llegó, encontró a ocho jóvenes solteros que vivían en la
escuela, y se dispuso a darles un par de años de enseñanza a nivel de
secundaria. Después de graduarse, estos jóvenes planeaban mudarse a la ciudad
donde las iglesias establecidas los contratarían como pastores. Mientras tanto,
en miles de pueblos que rodeaban la escuela bíblica, no existían iglesias. Mi
papá se puso a pensar que el modelo de la escuela bíblica no funcionaba en
zonas rurales de Honduras donde no podían pagar a los pastores profesionales.
Mi papá decidió cerrar la escuela bíblica y vender la propiedad, y luego se puso a trabajar por medio de la iglesia local. Empezó por discipular a los hombres de familia. Él les preguntó acerca de sus contactos en los pueblos, y juntos fueron a las casas de estos contactos y les hablaron de Jesús. La gente empezó a convertirse, y mi papa, junto con sus discípulos, empezó a bautizar a las nuevas familias y los enseñó a predicarles a sus vecinos. Juntos establecieron iglesias con las personas que se reunían. Las iglesias crecieron, y en poco tiempo, había docenas de congregaciones nuevas, iglesias bebes. Estos se multiplicaron hasta haber cientas de iglesias. La mayoría de los pastores eran semi-analfabetos, pero estaban aprendiendo a leer la Biblia, y mi papá preparó folletos para guiarlos en su nueva responsabilidad como líderes de las iglesias bebes.
Mi papá decidió cerrar la escuela bíblica y vender la propiedad, y luego se puso a trabajar por medio de la iglesia local. Empezó por discipular a los hombres de familia. Él les preguntó acerca de sus contactos en los pueblos, y juntos fueron a las casas de estos contactos y les hablaron de Jesús. La gente empezó a convertirse, y mi papa, junto con sus discípulos, empezó a bautizar a las nuevas familias y los enseñó a predicarles a sus vecinos. Juntos establecieron iglesias con las personas que se reunían. Las iglesias crecieron, y en poco tiempo, había docenas de congregaciones nuevas, iglesias bebes. Estos se multiplicaron hasta haber cientas de iglesias. La mayoría de los pastores eran semi-analfabetos, pero estaban aprendiendo a leer la Biblia, y mi papá preparó folletos para guiarlos en su nueva responsabilidad como líderes de las iglesias bebes.
Entonces pasó
algo triste. Algunos de los graduados de la escuela bíblica se pusieron celosos.
Visitaron las nuevas congregaciones y les dijeron que no eran iglesias
verdaderas y que sus líderes no eran pastores verdaderos porque no tenían un
diploma. Incluso trataron de sacar a mi papá del país.
Las cosas habían llegado a estado de crisis. Mi papá se puso a estudiar más la Biblia, buscando una solución. Se le ocurrió esta idea. En la Gran Comisión, Jesús mando a sus discípulos a hacer más discípulos, bautizándolos, y enseñándoles a obedecer "todas las cosas que yo les he mandado." Estos mandatos de Jesús son fáciles de enumerar. Se pueden resumir en un siete principios claves como Arrepentir, Amar, Discipular... etc.
Mi papá enseñó los mandatos de Jesús a los pastores semi-analfabetos y ellos, en cambio, los enseñaron en sus iglesias. Se dieron cuenta de que si obedecían el "todo lo que yo les he mandado", entonces eran, de hecho, iglesias verdaderas, y sus líderes eran, de hecho, verdaderos pastores.
Cuando doy clase a plantadores de iglesias, saco un teléfono celular y lo coloco sobre la mesa. "¿Hay alguien aquí que puede armar un teléfono?" les pregunto.Tenemos la impresión de que levantar una iglesia es como fabricar un teléfono celular. Pero no tiene que ser tan complicado. Como dijo un plantador de iglesias, "Si alguien sabe asar carne en la parrilla e invitar a los vecinos, puede levantar una iglesia." Porque es así de fácil. Si los líderes pueden invitar a sus vecinos y darles de comer, es lo que más se necesita.
Las cosas habían llegado a estado de crisis. Mi papá se puso a estudiar más la Biblia, buscando una solución. Se le ocurrió esta idea. En la Gran Comisión, Jesús mando a sus discípulos a hacer más discípulos, bautizándolos, y enseñándoles a obedecer "todas las cosas que yo les he mandado." Estos mandatos de Jesús son fáciles de enumerar. Se pueden resumir en un siete principios claves como Arrepentir, Amar, Discipular... etc.
Mi papá enseñó los mandatos de Jesús a los pastores semi-analfabetos y ellos, en cambio, los enseñaron en sus iglesias. Se dieron cuenta de que si obedecían el "todo lo que yo les he mandado", entonces eran, de hecho, iglesias verdaderas, y sus líderes eran, de hecho, verdaderos pastores.
Cuando doy clase a plantadores de iglesias, saco un teléfono celular y lo coloco sobre la mesa. "¿Hay alguien aquí que puede armar un teléfono?" les pregunto.Tenemos la impresión de que levantar una iglesia es como fabricar un teléfono celular. Pero no tiene que ser tan complicado. Como dijo un plantador de iglesias, "Si alguien sabe asar carne en la parrilla e invitar a los vecinos, puede levantar una iglesia." Porque es así de fácil. Si los líderes pueden invitar a sus vecinos y darles de comer, es lo que más se necesita.
Creo que levantar
una iglesia puede ser tan sencillo como reunirse en una sala alrededor de una
mesa con pan y vino (o con jugo y galletas, o con coca cola y tortillas). Claro
que va a haber más que esto en el futuro, pero así se puede iniciar. Si se reúnen "dos o más," Y juntos se comprometen a obedecer "todas
las cosas" que Cristo nos enseñó, yo creo que eso es todo lo que se
necesita formar una iglesia bebe. Los mandatos de Jesús son difíciles de hacer,
pero no son difíciles de entender. Jesús bien sabía lo que hacía cuando nos dio
la Gran Comisión y los mandatos que incluye.


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