Mientras hacía mi
tarea para mi estudio bíblico de Apocalipsis 15 y 16 esta noche, mi observación fue que los que estudian la Biblia han llegado a algunas conclusiones muy
diferentes sobre lo que significan las cosas en Apocalipsis. Mis notas sobre
Babilonia y los 144.000 repiten la frase, "esto podría significar... o... o..."
De alguna manera esto me da animo, que los expertos siguen aprendiendo, siguen
debatiendo, y siguen cambiando de opinión. Aun no se lo saben todo. Tengo la
libertad de investigar por mí misma, observando la evidencia y llegando a mis
propias conclusiones.
Fui a visitar a
una amiga, y estaba ojeando las revistas en su mesa. Encuentro que las revistas
(y los libros) en casa de mis amigas son irresistibles, especialmente si se
centran en noticias o ideas en vez de recetas y estrellas del cine. La revista se
titula Decisión, y un artículo me
llamó la atención porque tiene mucho que ver con la misión transcultural. Fue escrito
por el presidente de un seminario Bautista del Sur, y su respuesta sobre el
tema, que es muy controversial, fue muy categórica. No existían otras
posibilidades de interpretación. Este tipo no llega a mi estudio bíblico.
Había, ese mismo día,
recibido un boletín de correo electrónico difundido por la revista Christianity Today que trataba el mismo tema controversial. El boletín, sin
embargo, lo trataba de manera muy diferente. Me parecía más como mis
notas en el estudio. Había tomado opiniones de más de treinta colaboradores,
todos los cuales tenían alguna experiencia con el tema. Algunos eran maestros
de la Biblia y profesores del seminario. Algunos eran misioneros o jefes de las
organizaciones misioneras. Algunos trabajaban en la traducción de la Biblia.
Algunos eran cristianos que habían salido de otra religión. Todos ellos habían dialogado
mucho sobre esta controversia y se preocupaban mucho por las misiones, pero
desde luego, no todos estaban de acuerdo. Al leer los artículos, empecé a
formar mi propia opinión basada en lo que decían ellos y también sobre mi propia experiencia.
Mi opinión me puso en desacuerdo con algunos de los colaboradores y de acuerdo
con otros más. Creo que los contribuyentes de dicho boletín estarían de acuerdo
con eso.
Antes de nombrar
el tema, necesito introducir dos términos que me ayudaron a navegar la
controversia. La ontología se refiere
a la existencia de algo. Anselmo en 1078 dio al cristianismo su argumento
ontológico más famoso por la existencia de Dios: Dios es la "cosa" más grande que jamás se pueda
imaginar. Incluso los ateos pueden imaginar a un Dios. Pero Dios tiene que
existir, porque un Dios real siempre sobrepasaría al Dios imaginario en la
mente del ateo. Otros filósofos posteriores han refutado este argumento de
varias maneras: por ejemplo, declarando que la existencia no implica una
superioridad (Yo creo que la existencia vale mucho. ¿No es así?). Nótese que no
estamos hablando de lo que sabemos
acerca de Dios. Simplemente nos estamos preguntando sobre su existencia.
La epistemología se refiere a la forma en
que llegamos a conocer las cosas. Por ejemplo, cómo llegamos a nuestras creencias acerca de
Dios. Epistemológicamente, todas las religiones del mundo dicen cosas muy
diferentes acerca de Dios. Los cristianos afirman que no se puede conocer a
Dios sin conocer a su Hijo como Señor.
El problema con la
controversia es que la pregunta es sencilla pero no así la respuesta. Más bien
existen dos respuestas, una ontológica y otra epistemológica, y estas
respuestas se contradicen entre sí. Podemos contestar sí o no, dependiendo de
lo que realmente se está preguntando.
Más sobre esto
más adelante. Mientras tanto, estoy pensando acerca de la forma en que las preguntas
que parecen tan sencillas pueden producir respuestas tan diferentes cuando tienen que
ver con las misiones, porque lo que uno se imagina que está diciendo no es necesariamente
los otros realmente escuchan. ¿Cómo podemos ayudar a las personas darse cuenta
de esto y sentirse cómodos con tanta paradoja?

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