Hoy estuve
ayudando a Elai editar un ensayo sobre lo que llaman la Ley sueca, una nueva
estrategia para combatir la violencia contra las mujeres prostitutas. Ahora es
ley en Canadá y según la investigación de Elai, parece ser buena idea. Se
eliminan los denuncios de las prostitutas, reconociéndolas como víctimas, y la
ley va en contra de sus clientes. La
lucha contra el tráfico sexual ha sido la pasión de Elai, y me dio gusto
trabajar con ella en este proyecto. Aprendí mucho, volví a mi trabajo de ser maestra de inglés
por un rato, y compartí algo con mi hija. ¡Quien ahora está casada! Me estoy
dando cuenta cada vez más la cantidad de papeles que jugamos en las vidas de
nuestros hijos, y cuanto cambian.
Aquellos de
ustedes que estuvieron en la boda me escucharon decir algo así:
Madre de la
novia.
He tenido muchos
papeles en la vida de Elai. Empecé como alimentadora, mecedora, cargadora. Ella
era un bebé feliz, pero no le gustaba el cambio, por lo que comunicaba
"no, gracias" a la hora del baño, y cuando el sol desaparecía y era
hora de dormir, ella lloraba por horas. Robert colgó una hamaca sobre nuestra
cama y la mecíamos ahí para consolarla. Estaríamos medios sentados, medio
dormidos, jalando la cuerda, jalando, jalando. Yo
era para ella hasta su Alimentación, y ella era un bultito cálido de puras
necesidades.
Y muy pronto,
llegué a ser el Público para la pequeña
princesa, la pequeña actriz. Vivíamos en una casa de una sola habitación con
una cortina entre nuestra cama y su camita, y todas las mañanas se paraba, agarraba
la cortina y la jalaba hacia a un lado con una enorme sonrisa, como para
declarar, "¡TA DA! Aquí estoy." El mundo era su escenario. Cuando íbamos
a un restaurante, Elai siempre se hacía amigos con la gente en la mesa
contigua, sus súbditos reales. Y yo he sido su Público desde entonces. Yo fui su
Directora y su Público cuando fue la apasionada Julieta, el indignado Shylock, el voluble
Puck, la arrogante Musaraña, la impetuosa Liza, y el ingenioso Sherlock Holmes.
Elai tiene muchas facetas de su personalidad. Ella siempre es un misterio, y
siempre seré su Público.
Fui su maestra. Le
enseñé a leer Calvin y Hobbes, y hacer operaciones matemáticas con los
cuadritos de plástico y canciones de multiplicación, y representar las clases
de historia con espadas de madera y tapaderas de lata. Leímos libros juntos, y
escuchamos el abuelo Patterson leer
todas las voces en las historias de Narnia. Por la noche canté canciones de
Navidad para dormirla y para que las aprendiera. Es apropiado que se casó con
cantos navideños. Y conmigo visitó pueblos mixtecos y ciudades históricas, y
ruinas zapotecas, y aprendió dos idiomas, y una variedad de culturas, y hoy se
sabe sus tablas de multiplicar, pero también sabe cómo aceptar a todas las
personas de cualquier cultura.
Y fui su Asesor
en los tiempos difíciles, y su Policía, incluso, a veces, cuando fue necesario.
Y fui también su Pastora, enseñándole de Jesús. Cuando tenía quince años, sabía
que estaba dispuesta a dar su vida a Jesús para siempre, y yo la bauticé en la piscina
de plástico en el patio de la casa en la que nos reuníamos los domingos.
Recuerdo que el agua estaba fría, y el momento, cálido.
Yo fui Santa
Claus, Hada de Dientes, Jefe de Trabajo, Enfermera, todo. He jugado muchos
papeles en la vida de Elai. Pero hoy me hace recordar mi papel como tutor o guardián,
para traerla a Jesús. Dios me puso en la
vida de Elai por dos razones. Para que conociera el amor de madre y para que
tuviera una pequeña vista previa de lo que le espera en el cielo con su familia
eterna. Todo lo que hacemos ahora es un ensayo. Hoy en día, esta boda, es un
ensayo. Como dice 1 Corintios 2: 9, “No hemos visto nada todavía."
Esto nos consuela
cuando perdemos algún papel en la vida de nuestros hijos. Todo esto es un
simple ensayo.
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