Sunday, February 7, 2016

Madre de la novia

Hoy estuve ayudando a Elai editar un ensayo sobre lo que llaman la Ley sueca, una nueva estrategia para combatir la violencia contra las mujeres prostitutas. Ahora es ley en Canadá y según la investigación de Elai, parece ser buena idea. Se eliminan los denuncios de las prostitutas, reconociéndolas como víctimas, y la ley va en contra de sus clientes.  La lucha contra el tráfico sexual ha sido la pasión de Elai, y me dio gusto trabajar con ella en este proyecto. Aprendí mucho,  volví a mi trabajo de ser maestra de inglés por un rato, y compartí algo con mi hija. ¡Quien ahora está casada! Me estoy dando cuenta cada vez más la cantidad de papeles que jugamos en las vidas de nuestros hijos, y cuanto cambian.

Aquellos de ustedes que estuvieron en la boda me escucharon decir algo así:

Madre de la novia.

He tenido muchos papeles en la vida de Elai. Empecé como alimentadora, mecedora, cargadora. Ella era un bebé feliz, pero no le gustaba el cambio, por lo que comunicaba "no, gracias" a la hora del baño, y cuando el sol desaparecía y era hora de dormir, ella lloraba por horas. Robert colgó una hamaca sobre nuestra cama y la mecíamos ahí para consolarla. Estaríamos medios sentados, medio dormidos, jalando la cuerda, jalando, jalando. Yo era para ella hasta su Alimentación, y ella era un bultito cálido de puras necesidades.

Y muy pronto, llegué  a ser el Público para la pequeña princesa, la pequeña actriz. Vivíamos en una casa de una sola habitación con una cortina entre nuestra cama y su camita, y todas las mañanas se paraba, agarraba la cortina y la jalaba hacia a un lado con una enorme sonrisa, como para declarar, "¡TA DA! Aquí estoy." El mundo era su escenario. Cuando íbamos a un restaurante, Elai siempre se hacía amigos con la gente en la mesa contigua, sus súbditos reales. Y yo he sido su Público desde entonces. Yo fui su Directora y su Público cuando fue la apasionada  Julieta, el indignado Shylock, el voluble Puck, la arrogante Musaraña, la impetuosa Liza, y el ingenioso Sherlock Holmes. Elai tiene muchas facetas de su personalidad. Ella siempre es un misterio, y siempre seré su Público.

Fui su maestra. Le enseñé a leer Calvin y Hobbes, y hacer operaciones matemáticas con los cuadritos de plástico y canciones de multiplicación, y representar las clases de historia con espadas de madera y tapaderas de lata. Leímos libros juntos, y escuchamos el abuelo Patterson  leer todas las voces en las historias de Narnia. Por la noche canté canciones de Navidad para dormirla y para que las aprendiera. Es apropiado que se casó con cantos navideños. Y conmigo visitó pueblos mixtecos y ciudades históricas, y ruinas zapotecas, y aprendió dos idiomas, y una variedad de culturas, y hoy se sabe sus tablas de multiplicar, pero también sabe cómo aceptar a todas las personas de cualquier cultura.

Y fui su Asesor en los tiempos difíciles, y su Policía, incluso, a veces, cuando fue necesario. Y fui también su Pastora, enseñándole de Jesús. Cuando tenía quince años, sabía que estaba dispuesta a dar su vida a Jesús para siempre, y yo la bauticé en la piscina de plástico en el patio de la casa en la que nos reuníamos los domingos. Recuerdo que el agua estaba fría, y el momento, cálido.

Yo fui Santa Claus, Hada de Dientes, Jefe de Trabajo, Enfermera, todo. He jugado muchos papeles en la vida de Elai. Pero hoy me hace recordar mi papel como tutor o guardián, para traerla a  Jesús. Dios me puso en la vida de Elai por dos razones. Para que conociera el amor de madre y para que tuviera una pequeña vista previa de lo que le espera en el cielo con su familia eterna. Todo lo que hacemos ahora es un ensayo. Hoy en día, esta boda, es un ensayo. Como dice 1 Corintios 2: 9, “No hemos visto nada todavía."


Esto nos consuela cuando perdemos algún papel en la vida de nuestros hijos. Todo esto es un simple ensayo.

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