Thursday, February 11, 2016

Fundamentalistas

Hemos escuchado mucho sobre los grupos musulmanes fundamentalistas. Vemos mucho en las noticias sobre estos grupos que luchan para que el Islam vuelva a un estado más puro, más sencillo. Sin embargo, hasta hace poco, los únicos fundamentalistas que jamás había oído mencionar eran ... nosotros mismos. Los cristianos fundamentalistas. Los que se aferran de una fe ortodoxa, la creencia en un Cristo resucitado, que nació de una virgen y que hizo todos los milagros que mencionan sus discípulos en la Biblia. Pero me sigo preguntando, ¿por qué nos llaman fundamentalistas igual a aquellos que se atan bombas a sus pechos y lanzan aviones contra edificios? ¿Cómo podemos compartir el mismo nombre? Confieso que me inquieta. ¿Qué pudiera yo compartir con los musulmanes fundamentalistas que provocan tanto odio en mi país? ¿Es que los dos estamos tan seguros que lo que creemos es verdad? ¿Es que ambos moririamos por nuestra fe? ¿Es que nos esforzamos por mantener la ortodoxia en nuestros tiempos modernos?

No es fácil de entender. He estado leyendo un libro que da algunas explicaciones para este dilema. Te voy a dar algunas de sus ideas y ver lo que piensas. Estoy en un viaje. Tengo preguntas. Trato de entender como puedo ser hacedor de discípulos en esta era moderna. Permítanme decir por adelantado algo que ya saben de mi: Creo y confieso que Dios se ha revelado por medio de su hijo Jesucristo, que nuestro Señor nos ha redimido con su muerte y resurrección, y que no hay salvación fuera de él. Ahí esta. En caso de que quede duda.

Aquí va: Según mi libro, el fundamentalismo no es un componente atemporal de tal o cual religión, sino una reacción a una amenaza percibida. Así que es un fenómeno moderno. Hasta la edad moderna, la gente no cuestionaba su religion. El libro da el ejemplo perfecto de esta confianza de la época victoriana. Las dos reinas, Victoria y Eugenia (Emperadora Frances que no nació en la aristocracia como Victoria) estaban juntas en una ópera. Las dos eran magestuosas. Cuando Eugenia fue a sentarse después de aceptar los aplausos de la gente, ella miró hacia atrás para ver si la silla estaba allí. Victoria no volteó a ver. Ella ya sabía.

Lo que el autor dice es que en la Edad Moderna, todavía creemos que la silla de la religión debería estar allí, pero ya no se da por supuesto en nuestra sociedad. Ahora hay que asegurarse. El fundamentalismo es un intento de conseguir que nuestra sociedad lo vuelva a tomar por supuesto. Es el intento de volver a un tiempo cuando nadie questionaba su religión, cuando “nacer mexicano era nacer católico.” Por supuesto, esto es imposible, pero los fundamentalistas son los que mantienen el anhelo, que siguen tratando volver al pasado.

Por eso, los fundamentalistas hacen reglas para sus constituyentes. En primer lugar, los fundamentalistas no deben tener ninguna interacción significativa con los de afuera, porque estos podrían influir en ellos y llevarlos a otro punto de vista. En segundo lugar, los fundamentalistas no permiten duda alguna. Uno tiene que estar seguro. Tiene que estar absolutamente seguro de que tiene razón y no permitir que la gente de afuera cambie su tradición. Es mejor no escucharles o darles la razón.  Así son los grupos musulmanes fundamentalistas. Ellos están fanáticamente seguros, y no les importa escuchar a nadie mas. Todos los de afuera son una amenaza y deben ser eliminados. Cualquier que dude o que haga preguntas es una amenaza y debe ser callado. La violencia es una opción. Dijo un pastor fundamentalista, "Dispárales antes de que nos disparan."

Condenamos este comportamiento en los terroristas musulmanes. Pero también nosotros plantamos las semillas de la violencia en nuestro propio suelo. ¿Cómo nos van a escuchar si no estamos dispuestos a escucharles? Preferimos callarlos con amenazas y bombas ¿Al aparecer, tenemos miedo que Jesús pierda terreno en la batalla.


Estoy totalmente comprometida a Jesús como mi Señor y Salvador resucitado. Me encanta sus milagros y sus palabras. Soy misionera para toda la vida, donde quiera que viva. Soy ortodoxa y tradicional en mis creencias. Pero no quiero ser fundamentalista si el fruto sale así: ira, el juicio, la violencia, la sordera, el aislamiento, el miedo, la añoranza del pasado, y la idolatría de confiar en mi propia certeza. De alguna manera simplemente no cuadra.

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