Después de
visitar a mis papas en Florida, salí de Orlando en un mar de nubes. El blanco
fuera de mi ventana era tan espeso, que me parecía estar atravesando la nieve. Y el avión se sacudía como si una multitud de gigantes le estuviera
arrojando bolas de nieve. En los momentos de calma leí una revista que hacia
predicciones para el Año Nuevo. Interesante ver las predicciones de ayer para
hoy. Si te gusta leer la ficción, debes leer las predicciones de ayer. La
historia aún no ha perdido un juego de "engañar al profeta." Nunca lo
hacemos bien. Apelando a la tradición, un reportero predecía que Ted Cruz, con
su cortejo tenaz, incluso de los votantes más remotos, podría superar a su competidor
mucho más llamativo. Quién sabe. Todas las tradiciones mueren tarde o temprano,
y en realidad no se les paga a los reporteros para estar en lo cierto, de todos
modos. Como dijo otro de los columnistas, "Hay una relación inversa entre
la fama y la precisión."
En la sala de
espera en el aeropuerto, veíamos un canal de noticias, y en medio de los
anuncios de vuelo y las bromas de Southwest, oí fragmentos del discurso de
algunos de los candidatos presidenciales estadounidenses. Bernie molestaba a
Hilary acerca de sus mensajes de correo electrónico, y Donald dijo esto: "
No podemos darnos el lujo de ser tan agradables." Considero que esto es
irónico viniendo de alguien que acaba de ser comparado con Jesús por un líder
cristiano prominente. De alguna manera me resulta imposible cuadrar las cosas
duras que dijo Jesús sobre el amor al enemigo, el lenguaje del amor, con el
lenguaje de temor que escucho en "no podemos darnos el lujo..." Este
hombre es el Rey de Lujo.
Pero no quiero
que esto sea sobre las estrellas de los medios de comunicación estadounidenses.
El artículo que más me ha llamado la atención en la edición de Time fue
titulado, "Medios de Comunicación: Las historias, ya sean de ficción y no
ficción, para bien y para mal, seguirán definiendo el mundo," con la línea
de apertura: "Tenemos muchos ejemplos de narración que nos inspiran.” Las narraciones
mencionadas en la revista no son necesariamente las que quieren escuchar los evangélicos.
Incluso podrían ser alarmantes. Pero la cuestión planteada era válida:
"Las historias son importantes. En el año 2016 y más allá, los que desean
crear un mundo mejor tendrán que contar las mejores historias... Tendremos que
ver si el 2016 será un año en el que las historias de ira ... se encuentran en
ascenso, o si las historias de la potencia de amor ... gobiernan el día. La
gente decidirá los ganadores y los perdedores. En esta era de la narrativa, hay
mucho que ganar y mucho que perder.”
Como cristianos
tenemos que tomar una decisión. ¿Cuál será nuestra narrativa? ¿Qué saldrá de
nuestra boca en público en el hogar? ¿La narrativa del temor? ("No podemos
darnos el lujo de ser agradables") o el amor? (Por tanto amó Dios al
mundo, que dio...) ¿Estamos tratando de "salvarnos la vida" (o nuestra
forma de vida)? o ¿estamos dispuestos a arriesgar algo para traer a otras
personas a Dios? Soy tan cobarde como la siguiente persona. Soy tan temerosa de
que algo le vaya a pasar a mis hijos o a mi marido. Años atrás, solía tener
voces en mi cabeza que me llamaban a temer. Pasé un año en la depresión luchando
contra estas voces y el daño que me causaban. Pero aprendí que tengo una opción
de alejarme de esa narrativa. Un día a la vez, puedo optar por no vivir una
narrativa de miedo. Porque el amor echa fuera el temor. El mundo de hoy está
desesperado por escuchar una narración nueva aunque su instinto es creer en la
narrativa del temor. El amor es una historia mucho más difícil, pero una más
verdadera. Actualmente, estoy estudiando en Apocalipsis que Dios protege a la
mujer contra el dragón. Esta es nuestra verdadera historia.
| San Jorge y el Dragon |

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