Ayer mi
anfitriona se sentó en las escaleras y me contó de la predicación en su iglesia
titulado No Sea Sangrón. Se puede ver en youtube. Después lo fui a
buscar. Me gustó bastante porque contradice unas ideas en mi iglesia que me inquietan. Estas
son algunas de las ideas del sermón mezcladas con las mías. ¿Qué piensan?
Primero. No vivimos en los tiempo de nuestros abuelos cuando todos alrededor de nosotros compartian nuestras creencias. No. Con la globalización, vivimos en una sociedad pluralista en la que constantemente topamos con personas que no comparten nuestras creencias. Constantemente nos desafían a pensar las cosas. A pesar de todos los lamentos por ya no vivir en una nación cristiana, es una ventaja vivir en esta sociedad porque Dios está trayendo a personas que no lo conocen derecho a nuestra puerta. Él así es, sobre todo si no estamos en el hábito de ir a ellos (lea Hechos).
En segundo lugar. Si nos acercamos a las personas con diferentes creencias diciendo que tenemos todas las respuestas, y que no estamos dispuestos a escucharles y encontrar cosas en común, y que ya lo sabemos todo, nos ven como sangrones arrogantes. Muchas veces nosotros los evangélicos somos sangrones arrogantes.
Tercero: No todas las creencias son iguales. A una solamente nos comprometemos con toda nuestra pasión, y a todos las demás les damos menos importancia. No vienen como paquete. Me refiero a esto (en las palabras de Pablo) "Decidí que mientras estuviera entre ustedes, me olvidaría de todo con la excepción de Jesucristo crucificado." Punto. Esta sola creencia, ésta confesión, nos coloca dentro de en una relación de amor con Dios y con su familia. ¡No existe la pendiente resbaladiza! Y todo lo demás está bajo discusión. Eso no quiere decir que no tengo otras creencias. Sí las tengo. ¡Pregúnteme, por favor! Lo que significa es que cuando hablo con la gente, lo único que merece mi pasión y decide mi salvación es mi Jesús crucificado.
Cuarto: Lo seguro que me siento no es medida de mi fe. Lo seguro que estoy de mi paquete de creencias (el volumen de mis declaraciones) no refleja mi madurez como cristiano. Confiando en mi propia certeza es idólatra. Mi compromiso con mi Señor, especialmente cuando tengo que pasar por un terrible Getsemaní, sudando sangre, eso sí refleja mi fe. Si pensamos que nuestras creencias son tan obvias que cualquier persona debería creerlas, entonces somos sangrones. Por supuesto que se necesita la fe. Por supuesto que existen las dudas. Pero si yo le sigo a él, a pesar de todo eso…es lo único que cuenta.
Allí está. Les ahorré 45 minutos de youtube. ¿Y ahora qué piensan?
Primero. No vivimos en los tiempo de nuestros abuelos cuando todos alrededor de nosotros compartian nuestras creencias. No. Con la globalización, vivimos en una sociedad pluralista en la que constantemente topamos con personas que no comparten nuestras creencias. Constantemente nos desafían a pensar las cosas. A pesar de todos los lamentos por ya no vivir en una nación cristiana, es una ventaja vivir en esta sociedad porque Dios está trayendo a personas que no lo conocen derecho a nuestra puerta. Él así es, sobre todo si no estamos en el hábito de ir a ellos (lea Hechos).
En segundo lugar. Si nos acercamos a las personas con diferentes creencias diciendo que tenemos todas las respuestas, y que no estamos dispuestos a escucharles y encontrar cosas en común, y que ya lo sabemos todo, nos ven como sangrones arrogantes. Muchas veces nosotros los evangélicos somos sangrones arrogantes.
Tercero: No todas las creencias son iguales. A una solamente nos comprometemos con toda nuestra pasión, y a todos las demás les damos menos importancia. No vienen como paquete. Me refiero a esto (en las palabras de Pablo) "Decidí que mientras estuviera entre ustedes, me olvidaría de todo con la excepción de Jesucristo crucificado." Punto. Esta sola creencia, ésta confesión, nos coloca dentro de en una relación de amor con Dios y con su familia. ¡No existe la pendiente resbaladiza! Y todo lo demás está bajo discusión. Eso no quiere decir que no tengo otras creencias. Sí las tengo. ¡Pregúnteme, por favor! Lo que significa es que cuando hablo con la gente, lo único que merece mi pasión y decide mi salvación es mi Jesús crucificado.
Cuarto: Lo seguro que me siento no es medida de mi fe. Lo seguro que estoy de mi paquete de creencias (el volumen de mis declaraciones) no refleja mi madurez como cristiano. Confiando en mi propia certeza es idólatra. Mi compromiso con mi Señor, especialmente cuando tengo que pasar por un terrible Getsemaní, sudando sangre, eso sí refleja mi fe. Si pensamos que nuestras creencias son tan obvias que cualquier persona debería creerlas, entonces somos sangrones. Por supuesto que se necesita la fe. Por supuesto que existen las dudas. Pero si yo le sigo a él, a pesar de todo eso…es lo único que cuenta.
Allí está. Les ahorré 45 minutos de youtube. ¿Y ahora qué piensan?
























