Wednesday, July 29, 2015

Sangrones

Ayer mi anfitriona se sentó en las escaleras y me contó de la predicación en su iglesia titulado No Sea Sangrón. Se puede ver en youtube. Después lo fui a buscar. Me gustó bastante porque contradice unas ideas en mi iglesia que me inquietan.  Estas son algunas de las ideas del sermón mezcladas con las mías. ¿Qué piensan?

Primero. No vivimos en los tiempo de nuestros abuelos cuando todos alrededor de nosotros compartian nuestras creencias. No. Con la globalización, vivimos en una sociedad pluralista en la que constantemente topamos con personas que no comparten nuestras creencias. Constantemente nos desafían a pensar las cosas. A pesar de todos los lamentos por ya no vivir en una nación cristiana, es una ventaja vivir en esta sociedad porque Dios está trayendo a personas que no lo conocen derecho a nuestra puerta. Él así es, sobre todo si no estamos en el hábito de ir a ellos (lea Hechos).

En segundo lugar. Si nos acercamos a las personas con diferentes creencias diciendo que tenemos todas las respuestas, y que no estamos dispuestos a escucharles y encontrar cosas en común, y que ya lo sabemos todo, nos ven como sangrones arrogantes. Muchas veces nosotros los evangélicos somos sangrones arrogantes.

Tercero: No todas las creencias son iguales. A una solamente nos comprometemos con toda nuestra pasión, y a todos las demás les damos menos importancia. No vienen como paquete. Me refiero a esto (en las palabras de Pablo) "Decidí que mientras estuviera entre ustedes, me olvidaría de todo con la excepción de Jesucristo crucificado." Punto. Esta sola creencia, ésta confesión, nos coloca dentro de en una relación de amor con Dios y con su familia. ¡No existe la pendiente resbaladiza! Y todo lo demás está bajo discusión. Eso no quiere decir que no tengo otras creencias. Sí las tengo. ¡Pregúnteme, por favor! Lo que significa es que cuando hablo con la gente, lo único que merece mi pasión y decide mi salvación es mi Jesús crucificado.

Cuarto: Lo seguro que me siento no es medida de mi fe. Lo seguro que estoy de mi paquete de creencias (el volumen de mis declaraciones) no refleja mi madurez como cristiano. Confiando en mi propia certeza es idólatra. Mi compromiso con mi Señor, especialmente cuando tengo que pasar por un terrible Getsemaní, sudando sangre, eso refleja mi fe. Si pensamos que nuestras creencias son tan obvias que cualquier persona debería creerlas, entonces somos sangrones. Por supuesto que se necesita la fe. Por supuesto que existen las dudas. Pero si yo le sigo a él, a pesar de todo eso…es lo único que cuenta.

Allí está. Les ahorré 45 minutos de youtube. ¿Y ahora qué piensan?

Tuesday, July 28, 2015

Tradiciones

Ayer nos reunimos como iglesia en un parque, algo que hacemos cada verano, rodeados de bosques, cascadas y árboles gigantes de sombra. Difícilmente se podría llamar un día de campo. Fue más fiesta con tanta comida canadiense: ensaladas y hamburguesas y salchichas y bizcochos y postres ... abundaba la comida. Esta tradición ha existido probablemente desde el comienzo de la iglesia. Durante el culto, que se celebró en un granero, el predicador trajo un shofar para que la gente soplara (es cuerno de chivo), una tradición judía que su iglesia habia adoptado. Me gustó la forma en que complementaba los instrumentos modernos de la banda. Me hizo pensar en otras tradiciones de la iglesia: las bandas de los Moravos tocando todos juntos al amanecer en el cementerio en la Pascua y los bautismos de los mixtecos cuando bajan en traje típico al río, todos cantando y alabando a Dios. Todos podemos pensar en las tradiciones de la iglesia que enriquecen nuestra adoración y nuestra comunión. Dios nos ha dado tanta creatividad.

Y sin embargo, recuerdo que estos grandes tesoros son pasajeros. Por el bien de los demás, los abandonamos. Cuando Jesús se hizo hombre, dejó todas las gloriosas tradiciones del cielo, toda la riqueza de su cultura, y tomó la forma de siervo. Nosotros, también, dejamos atrás nuestras tradiciones más queridas cuando entramos en culturas nuevas. Claro que no hablo de dejar atrás a Jesús. Sé que Dios se ha revelado una vez por todas a través de su Hijo Jesús, y que fuera de Él, no hay salvación. Lo que dejamos atrás es la forma cultural de responder a Jesús, la forma en que vestimos nuestra obediencia con nuestras propias tradiciones. De esta manera dejamos espacio para que la gente encuentre sus propias maneras de adorar a Dios, utilizando sus propias formas de arte, sus propias celebraciones, su propio atuendo. Dejamos que ellos crean sus propias tradiciones. En cuanto más abandonamos nuestra propia cultura, más libertad le damos a la gente expresarse de corazón.

Cuando Juan vio la gran multitud adorando en el cielo de toda nación, tribu, pueblo y lengua, ¿cómo lo sabía? Creo que era obvio. Creo que esta multitud reflejaba la variedad extensa de toda la cultura humana. Creo que había shofares y bandas y guitarras eléctricas y banjos y arpas y cítaras. Creo que se veía una mezcla de tradiciones tan diferentes que nadie más que Dios pudiera unirlas. Y sí hubo un picnic de verano, también. Hubo una fiesta con cascadas y senderos y árboles gigantes de sombra justo al lado de la fiesta mexicana con tamales muchas piñatas.

La pregunta es: ¿cómo distinguimos entre la tradición humana y lo que es universal? ¿Qué llevamos y que dejamos atrás cuando nos movemos entre las culturas? Esta pregunta es la causa de muchas divisiones en la iglesia. Es lo que separa a las denominaciones y da agencias misioneras los mayores dolores de cabeza. La respuesta es el corazón de las misiones porque se trata de la encarnación de Jesus.

Monday, July 27, 2015

Mentoreo

Como se pueden imaginar, una de las cosas más difíciles estando en Canadá este año es saber qué hacer mientras esperamos regresar a México. Obviamente para mí, pasar por las etapas de tratamiento toma mucha energía, pero hay tiempo de sobra. Irónicamente, me siente muy contenta, muy ocupada, porque por primera vez estoy tomando el tiempo para escribir de manera constante. Es mi nuevo trabajo. Para Robert, con su inclinación a la acción, es más difícil, creo. Está acostumbrado a pasar su tiempo trabajando duro o platicando con la gente de cosas serias, por lo general haciendo las dos cosas al mismo tiempo, que me parece lo ideal. Ahora mismo le está ayudando a su hermano entrenar a un aprendiz en la carpintería, mañana la acompaña a un hermano de la iglesia a la Conferencia Mundial Menonita, donde se reunirá con los editores de El Testigo Anabaptista que publica los artículos que ha estado escribiendo, y regresando será el anfitrión de un hermano cristiano de la República Democrática del Congo. Y siempre está buscando como encontrarse con la gente, invitándoles al café, buscando oportunidades de mentorear. Por naturaleza el es entrenador, mentor, maestro, y yo he perdido la cuenta de los cientos de personas que ha enseñado cómo trabajar la madera  o cómo cuestionar una suposición acerca de la iglesia.
Ha tenido excelentes mentores. Ricardo le enseñó cómo hacer guitarras en un taller en Catacamas, Honduras, mientras que les discipulaba en la plantación de iglesias. Durante el día, el equipo de hondureños y canadienses trabajaba en el taller, pero cerraban temprano para que después de comer pudieran estar fuera hacienda amigos y discipulandolos. Acostumbraban salir por las calles de Catacamas, charlando con vecinos, extraños, y amigos, y les hablaban de Jesús. Estudiaban juntos, oraban juntos, y sembraron una iglesia allí mismo en el taller. En equipo. Había cuatro hombres que servían como los ancianos de la iglesia, y aunque Rick era su mentor, nadie le llamaba pastor, porque no era lo que buscaba. Él quería que sus discípulos fueran a otros barrios y a otros puebles poniendo en práctica las mismas cosas que él les mostrando en Catacamas. Y sí lo hicieron. Estos hombres sembraron decenas de iglesias en Honduras. Y esa fue la preparación de Robert en misiones, en la plantación de iglesias y en la formación de líderes: un aprendizaje en un taller de guitarras.

Lo mejor de esta formación es que fue eminentemente práctico. Inmediatamente reproducible. Todos los discípulos mentoreaban a otras personas más, y les dejaban de tarea estudiar los mismos folletos sencillos de capacitación que ellos mismos usaban. No hubo tiempo de espera, ni necesidad de salir a buscar capacitación fuera de sus redes y su propio contexto. Se quedaban en casa manteniendo a sus familias. Lo bello de este modelo era que cualquier persona lo podía dominar. Y todos cumplieron, Robert incluido. Ricardo era buen mentor.

Creo que en estos días lo más difícil para Robert es estar lejos de nuestro equipo en México y de nuestra iglesia y de los muchos otros que él mentorea allí. El los llama y los visita las veces que pueda. Afortunadamente, todos los miembros se encuentra inmersos en la cultura y cada uno hace amigos y mentorea a otros, incluyendo a los otros miembros del equipo. Porque así va el trabajo. Aprendemos más y bendecimos a los demás cuando estamos trasmitiéndoles lo que nosotros mismos hemos recibido. Recientemente nuestra Agencia misionera nos avisó que están adaptando un modelo de aprendizaje misionero en el campo, y creemos que es buena decisión. ¿No les parece que hemos complicado demasiado la tarea del discipulado?

Saturday, July 25, 2015

Idiomas de medicos

Hoy vi al Dr. Cínico, y estaba de muy buen humor. Empezó a bromear conmigo. Porque tenía la presión alta, me preguntó que si era porque yo le tenía algún miedo, y si eso fuera, qué pensaba yo que él me pudiera hacer. Le dije que tenía miedo que me recetara medicinas horribles que me afectaran demasiado. De hecho ya me había comentado que el bloqueador beta puede causar mareo, depresión, y aumento de peso. ¡Excelente! Y luego me dijo que quería que aumentara la dosis. ¡Excelente! Justo lo que quería. Me dio permiso cuadruplicar mi dosis si fuera necesario. ¡Cuádruple! Muchas gracias, doctor, pero creo que mis niveles de mareo, depresión y aumento de peso están bien.


En el consultorio del médico entras en otro mundo. Él te habla muy rápido porque conoce bien su área de especialización, pero tú no sabes de que habla y tratas de entender las implicaciones de lo que te está diciendo, tratando de recordar tus preguntas y tus preocupaciones, tratando de encontrar en tu liste de doce (¡doce!) medicamentos y vitaminas y suplementos a cuál se está refiriendo. Es obvio para él pero no para ti. "Metopropol, el primero,” te comenta. “Y cuando escribiste tu lista, debieras haber incluido la frecuencia de tomarlas. ¿La pastilla es de 25 mg una vez al día o dos veces? ¿Es una píldora blanca? Siguiente: 4 mg de dexametasona. ¿Cuántas veces cada día? ¿Cuántas pastillas? ¿Por cuánto tiempo?"

Él seguía mencionando medicamentos, y yo todavía andaba buscando las letras Dexameth ... no pensé ponerlos en orden alfabético. ¿Dónde está mi cerebro? El doctor piensa que me está hablando en inglés, pero realmente es otro idioma, el medicalés. (Hablando de idiomas raras, un amigo nuestro nos dijo que su pastor había proyectado la primera página de su pasaporte en la pantalla de la iglesia para que todos lo vieran. En la línea marcada "Nacionalidad, "decía claramente, escrito a máquina por el propio gobierno de Canadá: Cieleño. ¡Qué historias ha de tener este pastor sobre sus viajes entre fronteras! ¿Qué deber haber dicho cuando le preguntaran, "Señor ¿qué trae usted hoy de su país de origen?)?

Le pregunte al médico sobre el escaneo de muga, porque a mí me pareció tan impresionante. La máquina era grandísima, y de hecho este médico era cardiólogo y debería estar interesado en escaneos de este tipo ¿no es así? Cuál era mi sorpresa cuando me dijo que no, no tenía mucho interes en el escaneo muga porque este tipo de escaneo revisa los daños al corazón, y por lo que él ha observado, mi corazón está bien. Lo que anda mal es el ritmo. Aunque no perjudica la vida, es incómodo. El está conforme con revisar el ritmo con la maquinita EKG en el cuartito de al lado ya que me revisan lo demás en el hospital. Me comentó que si no se puede controlar el ritmo con las pastillas, tendrían que hacer cirugía, pero la cirugía trae el riesgo de dañar el corazón, dejándole a uno con un marcapasos para el resto de su vida, o peor, podría perforar el corazón, dejándole muerto. Me alegro mucho en saberlo. Gracias.

Fuera, en la sala de espera, una señora espera tomar su turno con el Dr. Cínico. Salgo en menos de quince minutos. Él la había llamado primero, pero ella había protestado, diciendo que mi cita era primero, por lo que él me llamó, pidiendo disculpas por mezclar nuestros archivos. Cuando me la volví a encontrar en la sala de espera, le pregunte a la señora si me había apresurado lo suficiente, y ella me sonrió. O creo que me sonrió. Traía máscara, pero lo vi en sus ojos. "Sí,” me contestó. “Perfecto. Tenga usted una buena noche." Por fin. Había encontrado a alguien que hablaba mi idioma.


Thursday, July 23, 2015

Viajes dificiles

Olancho, Honduras
Nuestro aniversario de 25 años se acerca. Me recuerda de la boda y de los primeros días, cuando Roberto casi se me muere. Mi papá nos había casado (con un permiso especial, ya que él es americano) y nos comisionó ir a Oz desde el primer día. Así que después de la boda empezamos a explorar las opciones, regresando a Honduras para reclutar miembros del equipo, y allí unos amigos nos ofrecieron llevar a través de Guatemala hacia el sur de México para conocer nuevas culturas. No queríamos perder esta oportunidad de ir con estos compañeros, porque la alternativa era una serie de largos viajes incómodos en autobús. Pero el día antes del viaje, Roberto se enfermó. Con un diagnostica de fiebre tifoidea y una receta para un antibiótico fuerte, oramos, y estúpidamente subimos al coche.
  
Ciudad de Guatemala
Fue una pesadilla. Enfermo y aguantando las curvas en el calor durante hora tras la hora, Roberto solamente empeoró. En la Ciudad de Guatemala lo llevamos a la emergencia. El médico, viendo el primer diagnóstico, duplicó la dosis, y seguimos nuestro viajo sobre caminos más montañosos. Roberto decayó más y más, y cuando llegamos a México, ya no podía sentarse, y bajó su presión. La gente lo evitaba en caso de que era algo contagioso. Asustada, yo le quité el medicamento, ya que obviamente no estaban funcionando. Oramos. Luego, dentro de unos días, sus ojos se volvieron amarillos. Así que no era fiebre tifoidea después de todo, sino hepatitis. Y esto daña el hígado, y lo peor sería tomar antibióticos pesados. Eliminados los medicamentos, Roberto mejoró un poco, pero sufría de letargia y depresión, y aunque sí salimos a unos pueblos indígenas en Chiapas, no pudimos responder. Obstinadamente, seguimos adelante. Ahora no puedo imaginar ni cómo ni por qué.

Chiapas
Después de un largo viaje en autobús a la ciudad de Oaxaca, nos encerramos en un hostal. Tuvimos contactos en la ciudad, pero sin número de teléfono. Simplemente les enviamos una carta a su apartado y esperamos. Sorprendentemente, nuestros amigos vinieron por nosotros al día siguiente y finalmente, después de más descanso, Roberto empezó a revivir. Me doy cuenta ahora que seguir en este viaje fue tontería, pero sí nos encaminó hacia a los mixtecos.


Roberto ya no recuerda mucho de su viaje. Pero la gente que conocimos en Oaxaca eran sabios, y nos pudieron convencer que debiéramos buscar formas estratégicas de entrar en las comunidades indígenas. No podíamos simplemente llegar sin explicación ni invitación. Nos explicaban que podíamos conocer a la gente en Culiacán donde trabajaban en los campos. Eran más abiertos allí y, después de establecer buenas amistades, era probable que nos invitaran a visitarlos en sus pueblos de origen. Y justo así fue como nos encontramos con los mixtecos dos años después. Dios usó nuestro viaje ridículo para encaminarnos hacia los mixtecos. Pero eso vino después de dos años, cuando Roberto ya había sanado de la hepatitis y le había regresado toda su energía.  A veces tomamos malas decisiones y nos voltea a ver la muerte por la ventana así como hace conmigo en estos días, pero aun así llega Dios para acompañarnos ya sea montados en un coche a travesando de las montañas y montados sobre un tornado que nos lleva quién sabe dónde. 
Chiapas

Célibes

Ayer estuve escribiendo sobre la austeridad, sobre la elección de vivir entre los que tienen menos posibilidades de elección. Mis amigos miskitos y mixtecos (digan eso 50 veces rápidamente) son muy generosos y los paisajes de sus viviendas son impresionantes. No cambiaría los años de mi vida que pase entre ellos.

Pero me hacen pensar en la gente que describe Kathleen Norris  en su libro, las personas que eligen otro tipo de austeridad, que se trasladan a otro mundo sin alejarse del nuestro. Estos son los que eligen el celibato. Creo que sería injusto incluir sólo a los monjes y a las monjas a esta categoría, ya que conozco a muchas personas, especialmente mujeres, que han permanecido célibes por otras razones. Conozco a mujeres mexicanas que han venido a Cristo y que se encuentran trabajando donde no hay hombres cristianos, y han optado por esperar por toda la vida si fuera necesario. Conozco a mujeres misioneras que han elegido servir en lugares que las aíslan, y eligen quedarse célibe, por toda la vida, si se trata de eso.

Kathleen en su libro habla de cómo los siervos célibes que ella conoció aceptaron su sexualidad,  dedicándolo a Dios, y encontraron maneras de expresar su pasión en servicio a Cristo. Encontraron maneras de amar a la gente de una manera enfocada, intencional, y sin exclusividad o condiciones. Cuando yo estudiaba en la secundaria en Honduras, la directora era una monja, la hermana Cristina. Vivía en un convento de las Hermanas de la Misericordia.  Vi como ella consideraba que todos nosotros, los estudiantes tanto como los padres de familia, los católicos tanto como los evangélicos, formaban parte de la comunidad donde ella servía y siempre estaba dispuesta a servirles.  Conozco a muchas mujeres célibes como la hermana Cristina (hombres, también, pero muchos menos), que no son monjas pero que sirven a Dios con la misma dedicación. Yo las honro.

En conversación con un amigo calvo sobre la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos para apoyar el matrimonio homosexual, nos preguntábamos sobre los términos que se deben de usar para referirse a los estilos alternativos de vida. Me preguntaba si no se podría ahorrar tiempo y simplemente llamarlos "Las Letras." No me gustan  las etiquetas que tienen más de tres sílabas. También me preguntaba si no deberíamos añadir otra letra más, una "C" para todas aquellas personas, que durante miles de años, han, por muchas razones, elegido quedar célibes para poder servir mejor a los demás. Creo que en nuestro mundo actual, podemos pasar por alto el camino del celibato. Podemos suponer que si es difícil controlar nuestras pasiones, tenemos derecho a tomar la ruta más fácil. Me es prohibido juzgar. Sólo puedo pedirle a Dios que nos enseñe a amar con un amor cada día más puro y más sacrificado.

La "C" de “Las Letras” incluiría entonces a Jesús ¿no es así? y a Pablo, (ninguno de los cuales dice mucho sobre el tema), así como a todos los monjes y monjas, aquellas personas que practican tanto la hospitalidad. (¿Sabían que los primeros hospitales y los primeros refugios para desamparados eran dirigidos por monjes y monjas?) Y podría incluir a todos mis amigas célibes. Y creo que muchos de ellas estarían dispuestas a tratar con amor a los que viven otros estilos de vida, aunque ellas han elegido un camino tan diferente de las otras “Letras,”  porque ellas han escogido una vida de disciplina y de sacrificio. Estas mujeres cristianos célibes tienen mucho que enseñarnos. 

Wednesday, July 22, 2015

Las Defensas

Ayer, antes de mi última quimioterapia, vi al Doctor Azul y Café. Sus primeras palabras fueron, "Escuché que te portaste mal en Florida," (porque no había ido al médico cuando me pegó fiebre. Me imaginaba habitaciones de padre e hija, lado a lado, en el hospital, y mejor decidí quedarme en asa) A continuación, evaluamos mi situación en este primer trimestre de mi tratamiento. Él me había enviado a un cirujano de mama, a quien conocí antes de ir a Florida. Hay fotos de ella en su oficina desde el inicio de su práctica, y Robert y yo casi no la reconocimos. Me alegré de que ella tenga mucha experiencia, pero cuando me explicó la cirugía, me preguntaba si se aburría explicando tantas veces. Tuve que pedirle que repitiera algunas cosas porque su voz era suave y sin mucha modulación. Dudo que a los médicos les enseñan a hablar bien ni a escribir bien cuando lo que importa es su habilidad y su compasión. 

Defensas
La mastectomía está fijada para el 1º de septiembre. Dra. Callada dice que tengo al menos un ganglio linfático inflamado po el cancer, y todos los ganglios tendrán que quitarse. Ella me dijo que la quimioterapia ha reducido el tumor, sí, pero no ha reducido el ganglio. Esto es preocupante, ya  que los ganglios son mi última defensa contra la metástasis del cáncer. Explicó que sin los ganglios, puedo sufrir pesadez e hinchazón en el brazo después de la mastectomía y tengo que alzar el brazo sobre la cabeza diariamente. Una amiga sobreviviente me dijo que ella se sienta al lado de una lámpara y simplemente se agarra de la lámpara encima de su cabeza hasta sentir alivio de la pesadez.

El Doctor Azul y Café contradijo la evaluación de la doctora. Dijo que era poco probable que los ganglios linfáticos no se vieran afectados. Me dijo que si yo quería, podía pedir otro TAC para detectar metástasis, pero no lo recomendaba porque era raro que el cáncer se propague durante una quimioterapia efectiva, y si la prueba mostrara puntos canceroso, lo único que haría es cancelar la cirugía porque no hay cura para el cáncer con metástasis, y la cirugía ya no aliviaria nada. Pero él piensa que hasta ahora todo va bien (sin garantías).

Así que me di cuenta después de estos cuatro meses que sí, el cáncer probablemente se ha detenido, pero aún es capaz de propagarse, y la cirugía es mi siguiente línea de defensa. Voy a vivir sin los ganglios linfáticos en el lado derecho después del 1º  de septiembre y pasar a la radiación después de sanar de la operación, mi tercera línea de defensa.

Lo que se siente una locura es el silencio de la batalla. Sé que es una lucha de vida o muerte, pero lo único que siento son los efectos de la quimioterapia, nada de lo que está sucediendo en mi interior. Tomo estas buenas noticias del médico, que mis defensas se mantienen firmes, pero realmente no sabré por años si es verdad. Puedo sentarme en esa silla, recibiendo esa última poción venenosa, viendo a mi alrededor a otras cinco personas más con líneas de IV en sus brazos, y la mayoría de nosotros nos mantenemos en silencio. El hombre a mi izquierda le hace preguntas a la enfermera acerca de las drogas y su línea PICC, y aun tiene todo su pelo, por lo que me doy cuenta de que es su primer tratamiento, pero yo, después de cuatro meses, ya no tengo preguntas de ese tipo. Al final de mis 6 horas, la enfermera me saca la línea PICC, provocando una leve vibración, sin dolor. 

Para el resto de un año, voy a tener más tratamientos de IV pero sin el veneno. Cuando me ofrecieron el gong, dije que esperaría hasta terminarlos todos. Me parecía prematuro sonar el gong cuando me falta tanto. Cirugía. Radiación. 13 piquetes. Más oración. Roberto me dijo que debería practicar. He terminado el primer tramo. Pero siento tanta incertidumbre. Siento que con esta batalla tan invisible, me toca tanto confiar en la palabra de otras personas—los médicos. Talvez la vida siempre es así, es una obra de confiar y esperar a ver los resultados, porque tan poquito en la vida queda a la vista. La mayoría es una lucha invisible por cuerpo y alma.

Note la trampa para pajaros. Y que el hielo se descongela en el sol. Refleja la incertidumbre de la vida.

Tuesday, July 21, 2015

Austeridad



Mi amiga, la enfermera compasiva, me prestó unas  películas, y la última que vimos fue sobre unas bandas de personas que optaban por un estilo de vida austero, como los espartanos. Estaba pensando, ¿quién escogería algo así? Y entonces me acordé de que yo misma había elegido  vivir en lugares aislados, con miskitos y con mixtecos, quienes no tenían otra opción. En ambos lugares dormí sobre madera, aguante tormentas, y sufrí enfermedad y hambre.

Creo que mi peor momento fue una noche en un pueblito mixteco. Habíamos caminado durante horas y luego subido un camión atravesando un río y una montaña para llegar, con la esperanza de encontrar a Reinaldo (no es su nombre), un hombre que habíamos conocimos en los campos en Culiacán, y quien creíamos haberse convertido a Cristo. Él se había ofrecido a llevarnos por la sierra a otro pueblo donde teníamos amigos, y pensábamos que estábamos listos para esta caminata de todo un día. No lo estábamos, así que afortunadamente nuestro viaje tomó otro giro.


Cuando encontramos la casa de Reinaldo, cometimos nuestro primer error. Preguntamos por Reinaldo, pero no entendimos la respuesta de su señora. Los términos "ya viene en camino" y "él ya no viene" tienen solamente un tono de diferencia, y perdimos este pequeño detalle y nos sentamos a esperar a un hombre que nunca iba a llegar. (Más tarde nos enteramos de que se había escapado cuando nos vio llegar, no queriendo ser visto en su pueblo con portadores extranjeros de una religión falsa.) Su esposa, estoy seguro, se preguntaba porque no nos íbamos. Practicamos todas nuestras frases en mixteco, pero ni Roberto pudo alargar la conversación más, y pronto nos quedamos sin palabras. Ella no iniciaba la conversación, así que nos dimos un paseo por el sendero de montaña. Llegamos a un altar de piedras donde se veían flores muertas y sangre seca, y nos dimos cuenta que habíamos encontrado el altar de San Marcos, el dios de la lluvia, cuyo día de apaciguamiento caía sobre el día de San Marcos, por lo que comparten el nombre. Sabíamos que esto no era un santo católico y nos preguntábamos si ofendíamos por estar allí.

Volviendo a la casa de Reinaldo, nos enteramos que el todavía no llegaba (¡que sorpresa!)Y que su señora preparaba la cena: tortillas, frijoles y salsa. Y ¿qué más podía hacer que ofrecernos que comer? Al rato cometí el segundo (o tercero o cuarto) error. Tuve que salir afuera, y al volver, me encontré con un ramo de corte de flores rojas brillantes en el suelo. Los recogí y los llevé a la casa. "¿Qué son estas flores?" le pregunté, orgullosa  de que poder decir tanto. Ella murmuró que no sabía. Pensé que había entendido mal, así que reduje la velocidad y enuncie con mayor claridad. Ella me miró, y luego miró hacia otro lado, murmurando en voz más baja aunque ella no sabía. Yo insistí. Eran flores que ella misma había cortado. Por fin Roberto me rescató. "Ana, son amapolas. ¡Déjalos!" Poco después el ramo desapareció de la casa.

Por fin me callo el veinte. Podía ahora ver (persona observadora que soy) que había una hendidura alrededor de la enorme bombilla de donde ya se había cosechado la goma blanca: la base para la heroína. Acababa yo de preguntarle a esta mujer sobre una venta de drogas ilegales. Posiblemente la pobre mujer ya estaba afanada, pero ya era de noche, y nos ofreció donde dormir en una segunda choza de madera con nada más que dos camas de palo. Ella amontonó a sus hijos en la cama con ella y nos dio la otra. La lluvia se filtró por el techo y el viento se metió por las paredes. Estábamos a 7000 pies. Nos cubrimos con nuestras chaquetas de plástico y dormimos en nuestras botas. No, no dormimos. Esperamos la primera luz cuando, después de un desayuno de tortillas, frijoles y salsa, por fin captamos ese pequeño detalle del par de tonos, y nos dimos cuenta que era tiempo de partir. Caminamos hacia la plaza del pueblo para esperar el camión. No sentimos ninguna bienvenida.

El río había crecido con la lluvia, y nos arriesgamos todos cruzándolo en el camión, pero todos queríamos llegar al próximo pueblo. Y a partir de allí suponíamos que nos faltaba una caminata normal, pero yo había contratado giardia y apenas podía caminar. No dejaba de pensar lo que hubiera pasado si yo hubiera intentado la caminata por la montaña, y por todo el día, con dos hombres. ¡Menos mal! Cuando llegamos a un médico un par de días más tarde, quedó impresionado con la virilidad de mis bichos. Pero después de calmarlos con alguna medicina, regresamos a nuestro lugar en la mixteca. A veces a la austeridad simplemente no hay que darle importancia.

Monday, July 20, 2015

Cuenta atras #1. La Teoria de Uno


Aunque todavía me faltan 40 tratamientos por IV, hoy es el último de la quimioterapia, el puro veneno químico. Así que hoy celebro Uno. Y se trata de la Teoría Unificada de Todo.

Algún tiempo atrás dije que creo en el cristianismo por el 
Rio Styx
Evangelio de Nostalgia, que es una aplicación de los ideales de Platón. En otras palabras, estoy convencida de que existe algo más allá de este mundo porque existe en mi un anhelo por el más allá. Platón también creía en el mas allá, pero para él, el más allá era todo tragedia y Hades, sin nada de un Paraíso. Él quería eliminar el arte, eliminar la música, y eliminar la comedia, porque estos nos dan una ilusión de que existe algo mejor que la tragedia. Pero yo sé que si existe un Paraíso, porque conozco a  Jesús, a quien Platón nunca conoció. Sé que la historia termina bien. Ese es el Evangelio de la Nostalgia.

La segunda razón por la que creo en el cristianismo es la navaja de Occam. Esto también se llama la ley de la parsimonia, o la frugalidad, o incluso la tacañería. En otras palabras, se rasura lo que no es esencial. La navaja de Occam es un recurso heurístico que le ayuda a elegir entre varias explicaciones. (El método heurística es como usar el sentido común, un atajo mental. Por ejemplo, cuando un desconocido le ofrece un paseo en su carro, usted no lo toma.) La navaja de Occam es una regla de oro que dice que si usted tiene varias explicaciones, tome la más sencilla. Aquí hay un ejemplo. En una caricatura de Calvin Y Hobbes, el padre de Calvin entra en la habitación y le grita, "¿Y qué pasa con todas estas plumas? ¿Estás desgarrando tus almohadas? Calvino insiste inocentemente: "Fue increíble, papá. ¡Una manada de patos voló por la ventana y mudo sus plumas! ¡Los patos se fueron cuando escucharon que venía!" Increíble. El padre de Calvin le aplicó la navaja de Occam, y Hobbes añade, con disgusto, "¡Qué inteligente! ¡Ahora nos quedamos sin postre por toda la semana!"

Uno de mis libros favoritos es por William Steig, titulado Amarillo y Rosa. William Steig escribió Shrek y se ganó la Medalla Caldecott. En Amarillo y Rosa dos figuras de madera despiertan en un campo y tratan de averiguar cómo llegaron allí. Sr Rosa asume que alguien los hizo. Sr. Amarillo comienza a inventar una serie de accidentes que podrían explicar su existencia. Es obvio que es un cuento creacionista, y la Academia Americana de Pediatría, así como el New York Times no lo recomiendan. Está fuera de impresión. Pero ilustra la Navaja de Occam. Alguien que vivió después del franciscano Fray Guillermo de Occam, añadió unas palabras a la Navaja: "si usted tiene varias explicaciones, tome la más sencilla, pero no mencione lo sobrenatural." Así es como la navaja de Occam se aplica hoy en día, haciendo que la larga explicación del Sr. Amarillo es la única aceptable. Claro que tenemos que tener cuidado en dar  explicaciones sobrenaturales.  No son útiles cuando queremos curar el cáncer. Tenemos que descubrir por la ciencia cómo tratarlo con la ciencia. 

Pero al mismo, seguimos orando, rogándole a Dios por la sanidad. Y nuestro mundo  sospecha que detrás de las leyes de la ciencia, hay algo más. Los científicos mencionan una Gran Teoría, o una Teoría Unificada de Todo. Estas teorías intentan conectar las diversas fuerzas del universo que incluyen partículas atómicas, el magnetismo y la gravedad. Los científicos quieren que estas fuerzas sean simétricas, como son simétricas la energía y la materia (E = mc2). Aun no logran una sola ecuación que conecte todas estas fuerzas, pero podrían lograrlo cualquier día. No lo sé. Mientras tanto, yo creo que el título es un poco grandilocuente. Su teoría conecta las fuerzas. No explica el amor o la poesía. Sospecho que la verdadera Teoría Unificada no es una ecuación sino una Persona, alguien que mantiene en sus manos las fuerzas físicas, así como el amor y la poesía. Mi Teoría Unificada personal del Todo, mi Teoría del Uno Solo es mucho más interesante, y más acorde con la navaja de Fray Guillermo. Mi Teoría del Uno es Dios.

Saturday, July 18, 2015

Conversión

Cuando el sol se pone, Robert y yo salimos a caminar. Me siento el cuerpo hecho de bloques que no quieren quedar encima el uno del otro en línea recta. Pasamos viñedos. No me daba cuenta de cuántos viñedos hay alrededor de mí, hasta ver como el verano viste sus ramas desnudas de hojas. Están apoyadas con cuerdas. Así crecen derecho. Pasamos un pequeño cementerio con nombres de familia, incluyendo el nombre de nuestro propio camino. Pasamos una iglesia convertida en casa, con grandes ventanas a lo largo, y se puede ver el cielo, como ver a través de gafas cuadradas. Mis amigos viven allí, y vamos a visitarlos el domingo. Pasamos manzanos y campos de maíz y campos de frijol. Los campos de trigo son los más coloridos porque se ven flores blancos y morados mezclados con oro. El trigo está maduro, y estas flores son la cizaña, ramos que no se pueden comer.

Los viñedos han traído una conversión a la zona. Antes había granjas de frutas y de granos, pero ahora hay docenas de lagares que venden vino hecho en casa. Veo cómo eligen sus etiquetas, algunos con el nombre familiar, algunos con la direccion, algunos por capricho o por llamar la atención. Uno se llama megalomanía y la imagen es de ropa clásica en forma humana, pero sin cara.
 
Tomamos nuestra caminata a lo largo de la escarpa, el precipicio sobre el cual cae el Río Niagara. En las cataratas, el agua cae con poder hasta el fondo, cubriendo todo con llovizna. Por la noche, el poder del agua se cosecha para la conversión a la electricidad. Aquí, sin embargo, la escarpa cae suavemente, poco a poco, de modo que los pequeños viñedos en la bajada tienen sus propios microclimas atrapados en mini-mesetas como humos en copas de vino. Aquí el agua gotea desde el cielo y se filtra a través de los suelos, y entra con calma por las uvas. Aquí el agua se convierte en vino de forma tranquila. Algunos lagares dejan que las uvas se congelen en invierno para exprimir vino de hielo, el más dulce de todos. Los turistas siguen los dos caminos de agua, dejando un rastro de agua convertido en viviendas y trabajos.

Cuando conduces tu coche por encima de la escarpa y llegas a la orilla, encuentras que la mayoría de las carreteras bajan con curvas, porque es una forma más segura de bajar, aunque aun así, en invierno, el hielo negro puede emboscar tu carro. En una noche de invierno, mi amiga Alison se encontró colgada boca abajo, atada por su cinturón, en una zanja a lado del camino. Pero en la calle Victoria (llamada así por la reina) bajas directamente, y al bajar sobre la cresta de la colina, ves el lago extenderse majestuosamente delante de ti, con una gran ciudad en siluete en la distancia.  Este paisaje me vuelve a sorprender cada vez que me lo encuentro. Me levanta el corazón como ver montañas por primera vez al dar vuelta por una curva.
   

Mientras caminamos a lo largo del escarpe junto a viñedos tranquilos, le cuento a Robert del libro que acaba de terminar. Me había tomado el tiempo para terminarlo mientras los viñedos reverdecían. Se titula La Caminata del Claustro. En él se describe cómo la Regla benedictina exige una conversión del corazón continua, de por vida, una renuncia gradual del poder hasta que Dios lo reciba todo. Esta conversión--esta conversión lenta a vino--lleva toda una vida. De alguna manera creo que la Regla benedictina tiene la mejor definición de la conversión.

Friday, July 17, 2015

Galletas y brocoli


Hoy, cansada de estar de pie en la tienda, salí a esperar a Roberto en el carro. Estos días me canso en poco tiempo. Me puse a observar a la gente que pasaba frente a mi. Vi a unas jóvenes vestidos de negro, a una pareja de Asia, a un negro montado en moto, a una anciana con su gorra de mezclilla y muchos más. Me puse a pensar, ¿cómo llega uno a hablarles de Dios a estas personas cuando vienen de trasfondos tan diversos? Quizas ya conocen a Dios, pero ¿cómo se daría cuenta uno?

Vi un experimento psicológico una vez, con dos niños, uno de un año y el otro de dos años. El psicólogo colocó dos platos frente al niño de un año, uno apilado con galletas y el otro apilado con brócoli. El psicólogo tomó una galleta e hizo muecas como si no le gustara la galleta. Ella meneaba la cabeza, diciendo: "¡Uf! ¡No me gusta!" Entonces tomó el brócoli y empezó a frotarse el estómago y sonreírse, diciendo:" ¡Mmm! ¡Que rico! "A continuación, extendió la mano hacia el niño y le pidió que le regalara algo de comida.  El niño ni lo pensó. Agarró la galleta de y se lo entregó al psicólogo. No podía creer que le gustara el brócoli.

Fue un poco diferente con el niño de dos años. Después de que el psicólogo le demostrar demostrara sus preferencias y le pidiera comida, este jovencito la quedó viendo por largo rato, apretando sus labios y frunciendo las cejas. Luego agarró el brócoli. Pero tenía una burbuja de pensamiento por encima de su cabeza, "Está loco, usted, señor psicólogo, pero aquí está lo que quiere." En algún momento entre el primer año y el segundo año de vida, la mayoría de los seres humanos aprenden que otras personas hacen las cosas de manera diferente. Tienen gustos distintos. Aunque no entienden cómo pueda ser, ya lo creen.

Tambien aprendemos como niños que los grupos actúan de manera diferente también. "Nosotros los Hernandez no hacemos las cosas así." O, "Nosotros los canadienses siempre lo hacemos así." O, "Nosotros los Bautistas nunca hacemos aquello." Lo que hacemos en nuestro propio grupo tiene sentido para nosotros, pero lo que hacen otros grupos no tiene sentido. Nos cuesta mucho aprender que otros grupos realmente quieren el brócoli.

Oí una historia de un trabajador de una ONG italiana tratando de ayudar a una comunidad de Zambia a mejorar su economía. La tierra en el valle donde vivían era excelente para el cultivo de tomates, pero la comunidad nunca sembró tomates allí. De hecho, nunca sembraron nada allí. La tierra quedaba desaprovechado. El italiano afanosamente sembró fila tras fila de tomates italianos y se los mostró a los zambianos. Los tomates crecieron. Los tomates fueron un éxito. Hasta el dia en que 200 hipopótamos salieron del río y se devoraron todo. "¡Dios mio! ¿Y los hipopótamos? " preguntó el italiano. "Bueno, como nunca nos preguntó nada…" respondieron los zambianos. El grupo quería brócoli, pero el italiano les seguía dando galletas. ¿Sabes lo que esto italiano tituló su charla? Cállate y escucha.


Hacemos este error dentro de la iglesia, también. Sí, evitamos el problema cuando ofrecemos diferentes servicios de adoración; una mezcla de himnos y canciones de adoración contemporáneas; un momento para niños. Pero las discusiones comienzan cuando hay varios grupos alrededor de la mesa y sólo un plato lleno de galletas. Entonces ¿qué hacer?

Se empeora el problema  cuando plantamos una nueva iglesia en un grupo de otra cultura. Si no estamos haciendo las preguntas correctas, si no estamos escuchando a la gente, vamos a plantar iglesias que se parecen sospechosamente a nuestra propia iglesia, pero no va a reflejar la cultura del nuevo grupo, y luego llegan los hipopótamos a se lo devoran . El cristianismo está llena de este tipo de iglesias, y la lección que aprendemos de estas iglesias es que no prosperan. No se reproducen espontáneamente.


La iglesia primitiva tuvo este problema cuando trató de alcanzar a los gentiles, un grupo muy diferente a los judíos. El libro de Hechos nos cuenta la historia. Cuenta cómo las viudas griegas no recibían el mismo cuidado que las viudas judías. Cuenta cómo las iglesias gentiles se sentían presionadas para convertirse al judíasmo. Se cuenta cómo Pedro recibió una visión que le exigía aceptar la comida de los gentiles. Finalmente, cuenta cómo los líderes de la primera iglesia llamaron un concilio en Jerusalén para decidir si los gentiles tuvieran que convertirse en judíos para salvarse. La respuesta fue NO. Se podía comer el brócoli.

Es tan facil de decir, pero tan difícil de poner en práctica. Basta con ver a Pedro, aquel a quien Dios le repitió esa visión tres veces, y sin embargo, después de que su propio grupo lo presionara, dejó de comer brócoli con sus amigos gentiles. Creo que todos nosotros estaríamos de acuerdo ahora que Dios nos salva dentro de cualquier cultura, dentro de cualquier grupo al que pertenecemos, y Él nos da una nueva vida y nos hace testigos de Él dentro de ese mismo grupo. Es lo que significa la Encarnación: Dios entre nosotros. Pero aceptar a otros grupos sin obligarles a hacer las cosas a nuestra manera no es algo natural para el ser humano. Es difícil para cualquier persona, para San Pedro. Nuestro instinto es preferir nuestra propia cultura. Si no lo pensamos bien, automáticamente vamos por las galletas y no el brócoli. Y luego llegan los hipopótamos. ¿ Últimamente, dónde has visto tales hipopótamos?