Hoy vi al Dr. Cínico, y estaba de muy buen humor. Empezó a bromear conmigo. Porque tenía la presión alta, me preguntó que si era porque yo le tenía algún miedo, y si eso fuera, qué pensaba yo que él me pudiera hacer. Le dije que tenía miedo que me recetara medicinas horribles que me afectaran demasiado. De hecho ya me había comentado que el bloqueador beta puede causar mareo, depresión, y aumento de peso. ¡Excelente! Y luego me dijo que quería que aumentara la dosis. ¡Excelente! Justo lo que quería. Me dio permiso cuadruplicar mi dosis si fuera necesario. ¡Cuádruple! Muchas gracias, doctor, pero creo que mis niveles de mareo, depresión y aumento de peso están bien.
En el consultorio del médico entras en otro mundo. Él te habla muy rápido porque conoce bien su área de especialización, pero tú no sabes de que habla y tratas de entender las implicaciones de lo que te está diciendo, tratando de recordar tus preguntas y tus preocupaciones, tratando de encontrar en tu liste de doce (¡doce!) medicamentos y vitaminas y suplementos a cuál se está refiriendo. Es obvio para él pero no para ti. "Metopropol, el primero,” te comenta. “Y cuando escribiste tu lista, debieras haber incluido la frecuencia de tomarlas. ¿La pastilla es de 25 mg una vez al día o dos veces? ¿Es una píldora blanca? Siguiente: 4 mg de dexametasona. ¿Cuántas veces cada día? ¿Cuántas pastillas? ¿Por cuánto tiempo?"
Él seguía mencionando medicamentos, y yo todavía andaba buscando las letras Dexameth ... no pensé ponerlos en orden alfabético. ¿Dónde está mi cerebro? El doctor piensa que me está hablando en inglés, pero realmente es otro idioma, el medicalés. (Hablando de idiomas raras, un amigo nuestro nos dijo que su pastor había proyectado la primera página de su pasaporte en la pantalla de la iglesia para que todos lo vieran. En la línea marcada "Nacionalidad, "decía claramente, escrito a máquina por el propio gobierno de Canadá: Cieleño. ¡Qué historias ha de tener este pastor sobre sus viajes entre fronteras! ¿Qué deber haber dicho cuando le preguntaran, "Señor ¿qué trae usted hoy de su país de origen?)?
Le pregunte al médico sobre el escaneo de muga, porque a mí me pareció tan impresionante. La máquina era grandísima, y de hecho este médico era cardiólogo y debería estar interesado en escaneos de este tipo ¿no es así? Cuál era mi sorpresa cuando me dijo que no, no tenía mucho interes en el escaneo muga porque este tipo de escaneo revisa los daños al corazón, y por lo que él ha observado, mi corazón está bien. Lo que anda mal es el ritmo. Aunque no perjudica la vida, es incómodo. El está conforme con revisar el ritmo con la maquinita EKG en el cuartito de al lado ya que me revisan lo demás en el hospital. Me comentó que si no se puede controlar el ritmo con las pastillas, tendrían que hacer cirugía, pero la cirugía trae el riesgo de dañar el corazón, dejándole a uno con un marcapasos para el resto de su vida, o peor, podría perforar el corazón, dejándole muerto. Me alegro mucho en saberlo. Gracias.
Fuera, en la sala de espera, una señora espera tomar su turno con el Dr. Cínico. Salgo en menos de quince minutos. Él la había llamado primero, pero ella había protestado, diciendo que mi cita era primero, por lo que él me llamó, pidiendo disculpas por mezclar nuestros archivos. Cuando me la volví a encontrar en la sala de espera, le pregunte a la señora si me había apresurado lo suficiente, y ella me sonrió. O creo que me sonrió. Traía máscara, pero lo vi en sus ojos. "Sí,” me contestó. “Perfecto. Tenga usted una buena noche." Por fin. Había encontrado a alguien que hablaba mi idioma.



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