Friday, July 10, 2015

Historia de amor



Tengo una amiga que investiga genealogías familiares y luego imprime la historia familiar en un libro. Ella me ayudó investigar mi historia familiar. Aparentemente un ancestro mío peleó en la Guerra para la Independencia. Y luego se casó con una alemana recién inmigrada llamada Eva. Después de ser atacados por Indios, fueron rescatados por los Moravos quien les regalaron calcetas.  Es bueno recordar nuestras raíces familiares y contar la historia de ayer. Nos puede guiar hacia el futuro. Tengo a otra Eva mas entre mis antepasados.

Cuando contamos la historia de la familia de Dios, tenemos que ir mucho más atrás. Tenemos que volver hasta el comienzo del universo, cuando el mundo se formó. ¿Qué te viene a la mente?  ¿Es un espíritu volando sobre las aguas? Si regresamos aún más atrás, antes de la creación del universo, ¿qué vemos? ¿Tal vez a los ángeles adorando? ¿Qué ves más atrás todavía, antes del tiempo de los ángeles? Por supuesto que los ojos no pueden ver lo que estamos imaginando. ¿Tenemos alguna imagen de Dios? ¿Y cómo nos lo imaginamos, antes de la creación de los ángeles? Estoy pidiendo lo imposible, pero es importante saber lo que entra a la imaginación.


¿Es un Dios solitario sin compañía? ¿O es algo muy diferente? ¿Es una sociedad, una comunidad, una cultura, una familia? Porque aquí es donde empezamos. Con el hecho de que Dios nunca ha estado solo, nunca había estado solo, nunca ha sido una sola persona. Dios, como Trinidad, como Tres Personas tan unidos en el amor que son eternamente inseparables, siempre ha sido Pueblo. Una comunidad. Las relaciones que tenemos en este mundo no son más que pálidos reflejos de Su unidad. Dios no es amor únicamente por definición. Dios, en su propia naturaleza, vive el amor por medio de una unión perfecta de tres personas. Dios vive el amor en su misma naturaleza. El amor es la esencia de su existencia. Y de este amor viene un gozo que no se puede contener. El amor quiere compartir. Quiere crecer. Por eso los matrimonios, que reflejan el amor de la trinidad, arriesgan todo al traer a los bebés a su armonía.

Dios, entonces, arriesgó todo y trajo bebés a su armonía. Creó un universo hermoso y lo llamó bueno. Creó un sistema solar y lo llamó bueno. Él creó la tierra con su verdor y sus animales, y lo  llamó bueno. Al final creó al hombre, un hombre perfecto. Tenía una mente capaz y un cuerpo muscular. Y Adán se llevaba bien con Dios. Era el hombre perfecto. Pero Dios miró a Adán, y por primera vez en la historia, Dios no dijo que era bueno. No, de hecho, él dijo que algo faltaba. Al perfecto Adán le faltaba algo.


Esto tiene sentido. Adán era sensible, consciente de Dios y de sí mismo, pero estaba solo, y esto no reflejaba la cultura de Dios. Simplemente no encajaba. Así que Dios tomo algunos huesos del costado de Adán, y formo a Eva y los presentó, arreglando un matrimonio hecho en el cielo. Estoy seguro de que se sonreía. Cuando Dios creo a Eva, ella era más que una amiga. Ella era amiga, compañera, amante, ayuda idónea. Además que era suave, hermosa. Cautivante. ¿Qué opción tenía Adam más que enamorarse de esta preciosa mujer? Y Eva en su mismo cuerpo representaba todo lo que tenía que ver con las relaciones humanas. Era compañera y amante de Adán. Podía tener bebés. Ella, igual que Dios, hacía que el amor creciera y se reprodujera, lo que le faltaba a Adán. De hecho, el aspecto femenino de Dios al fin lo reflejaba Eva y ahora juntos estaban creados a la imagen de Dios. Al fin, cuando Dios encontró a esa primera pareja, tomados de la mano, paseando en el jardín, pudo decir que todo era bueno.
Es bueno saber que venimos del amor de Dios. Somos descendencia de una expresión de amor. Heredamos una historia de amor. Nos da esperanza cuando nos imaginamos el final de la historia.

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