Tuesday, July 14, 2015

Sin papeles

Acabamos de cruzar la frontera. Si tienes tus papeles, claro, es facil. Hay personas que no tienen papeles, ni para su propio pais. 

Esta es una historia de una persona así. En una visita a su pueblo, Alberto le presento a Roberto un nuevo hijo adoptivo. Claro, no con papeles oficiales, pero ¿qué tienen que ver los papeles cuando existe el amor verdadero de un padre? Alberto tiene un gran corazón, y los mixtecos quieren mucho a los niños. En un viaje de compras a la ciudad, Alberto caminaba por el zócalo y vio un niño de cinco años limpiando zapatos. Alberto pudo ver que el niño no era de esa región. Se puso a conversar con el niño y le saco su historia. El niño se había escapado de una situación familiar abusiva, se había subido sin pagar a vario autobuses, y se había bajado aquí en esta ciudad. Aquí dormía en la calle y comía de sus ganancias. Alberto le preguntó si le gustaría ir a vivir con él en su casa, y así fue como Rey fue adoptado como hijo. La adopción puede ser algo sencillo en los pueblos mixtecos cuando hay padres dispuestos.

Rey aprendió a hablar en mixteco, y tomó su lugar en la familia. Pasaron los años. Unos diez años después, se levantó Alberto un día, y Rey había desaparecido. Alberto sintió un temor frenético. Lo buscó por todas partes. Le pidió ayuda a todos, pero nadie lo había visto. Convencido de que su hijo había sido secuestrado, Alberto se subió en transporte público y comenzó a visitar los pueblos y las ciudades más grandes de la región. Se fue a la capital del estado. Se fue a Acapulco, el centro turístico. Caminó por las calles, angustiado, pidiendo ayuda, pero ¿cómo pudiera encontrar a un hijo perdido en una ciudad de un millón? Alberto tenía el corazón roto, pero no podía hacer nada.

Después de tres  años, Rey regresó. Simplemente  reapareció en casa. Al parecer, se había enojado con alguien y con aquella frustración adolescente, se había subido a un camión sin avisar a nadie. Pero siempre sabia donde era su casa y al de cuentas, volvió. Y allí estaba su padre para darle la bienvenida.

Cuando había nacido la iglesia mixteca, Alberto fue uno de los cinco ancianos escogidos por el grupo para dirigir la iglesia. Uno por uno todos los otros líderes su fueron a los EE.UU. en busca de trabajo, pero Dios le dijo a Alberto en un sueño que se quedara para cuidar a la congregación, y así hizo, durante muchos años, hasta que regresaron los demás. Finalmente fue la deuda que lo desalojo. El interés de los préstamos en la sierra mixteca puede llegar de 50 a 100% al mes, por lo que cualquier persona que toma dinero prestado muy luego se encuentra en apuros. No es fácil ser negociante en la sierra donde el riesgo de pérdida es muy grande. Alberto encontró que no podía salirse de su deuda y huyó a los EE.UU. para trabajar. Se llevó a su hijo Rey.


Roberto y yo fuimos a ver a Alberto en Montgomery, Alabama, donde trabaja largas horas como soldador en una fábrica. Todo su dinero lo envía a casa, a su esposa y sus hijos. Sus hijos mayores están en edad de casarse, y los costos son altos. La iglesia en el pueblo le pide dinero para sus gastos. Se ve que la economía del pueblo está afecta por el dinero importado. Durante nuestra visita con Alberto, pudimos ver a Rey, ya casado y viviendo aparte pero siempre cerca de Alberto, su padre. Y Alberto nos llevó a cenar a MacDonalds, donde nos invitó a la hamburguesa más sabrosa de su ciudad. Y cuando salimos, pidió prestado una cámara para tomarnos la foto, y parado allí con Roberto, le dijo algo que jamás olvidare: “Roberto, tú eres mi mejor amigo." 

Nos dejó con lágrimas en los ojos, este hombre que nos revela la imagen de Dios como Padre, adoptando a hijos "sin papeles."

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