Monday, July 13, 2015

Ganancia



Estoy en Florida, tierra de marismas, parques temáticos y playas. Pero no estoy pasando mi tiempo en tales lugares. Por supuesto que no. Estoy pasando el rato en hospitales. Pero no soy yo quien está en cama. Es mi papá, aunque cuando se trata de alguien a quien amas, se siente como si fueran intercambiables, sin importar cuál de los dos está acostado allí porque uno siente todo lo que le pasa al otro, como si le fuera pasando a uno, ese dolor cuando le toman la sangre (otra vez mas), y ese debilitamiento. Estuvimos en Emergencia durante siete horas, y en un momento mi papá empezó a preguntarse si iba a salir de allí, y comenzó a darnos algunas últimas instrucciones, dictando una carta que necesitaba enviarse, por si acaso, y mi mamá y yo estábamos orando y tratando de no llorar.
Después de muchas horas, empezaron a tomar efecto los medicamentos, y mi papá recuperó su fuerza de un momento al otro. A las 2 de la mañana, cuando lo llevaron de Emergencia a su habitación en el hospital, él ya estaba dictando una broma. La crisis había pasado, y él había ganado sobre la enfermedad en su corazón.

Y nos dimos cuenta al fin quien era su doctor. Todas esas horas y todavía no sabíamos. Pensábamos que era porque estaba esperando algunos resultados, y las primeras muestras de sangre no sirvieron. El técnico que vino a tomar cinco viales más del otro brazo (como si no nos íbamos a darnos cuenta) explico que las muestras se habían hemolizado. (¿Sabías que la sangre se hemoliza?) Significa que los glóbulos rojos se han roto y se han destripado dentro de la máquina y el técnico tiene que comenzar de nuevo. Y lo hacen con tanta alegría. (Una enfermera en el salón de quimioterapia vio las venas en mi mano y me comento, "Usted tiene buenas venas para IV."  ¡Qué bueno! Es lo que siempre he querido.) Cuando el médico apareció, nos dimos cuenta de que ya había entrado varias veces, pero nunca anuncio su entrada, y lo confundidos con otro técnico más, haci
éndonos preguntas. Era algo nuevo para mí conocer a un médico que no se anunciaba. Era calvo, negro, guapo, y obviamente, no era arrogante. Dr. Humilde.


Mi papá está bien. Al día siguiente él le estaba predicando a su visita (su pastor), gesticulando con sus manos, olvidando que la enfermera de pie a su lado estaba tratando de inyectar medicina en su brazo a través de su línea IV. Ella le seguía la mano pacientemente mientras él lo movía, así evitando arrancar la línea de su brazo. Nos turnamos para irlo a visitar y llegando, jugamos juegos de mesa, incluyendo Quiddler, y yo gané.

Luego llegó mi turno para asustar a todos cuando me pegó calentura. Afortunadamente, no subió más en toda la noche y todo el día siguiente, así que evité ir al doctor, y me quedé acostada en la casa de mi mamá mientras los demás fueron al hospital para ver a mi papá y jugar más juegos. Hubo oración, y esperé a ver quién ganara, yo o la fiebre. Y yo gané de nuevo. Me está yendo bien.

Y sé que no cambiaría estos cinco días con papá, mamá, hermana, sobrina 1 y sobrina 2 por algún paseo. Cuando compartes los momentos más difíciles de la vida, ganas algo que no se logra de otra manera, y nunca sabes cuántas posibilidades más puedas tener.

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