Saturday, July 4, 2015

Dia de Canada

Sí, hoy es el 4 de julio. Pero vengo de tres países. Y estoy recordando el miércoles,  Día de Canadá.

La noche del miércoles estaba sentada dentro de una fortaleza donde una vez los canadienses británicos lucharon contra los estadounidenses. Estabamos escuchando una banda y viendo los cohetes, rodeada de mucha gente, todos con banderas, todos felices. Alguien me dio un cuaderno con esta pregunta: "¿Por que te gusta Canadá?" Nos pusimos a pensar.

El señor alcalde (asi les dicen en Canadá, con camiseta de rojo como todos los demás) nos dio la bienvenida y nos presentó a otro dignatario, un italiano. Él nos contó su historia, de como había venido su familia a Canadá, llegando sin nada y luego mejorando su vida. Estaba llena de orgullo por su nuevo país. Su última declaración fue muy canadiense, "Sin querer ofender a cualquier otras naciones, insisto que ¡este país es el mejor del mundo!" La familia que me había adoptado para la noche y que estaba escribiendo en el cuaderno, era alemán y estaba recordando términos que no suenan bien en cualquier otro idioma: schwienerieEste país está lleno de historias como las que estaba escuchando. Pero no son sólo los inmigrantes que tienen estas historias. Otros canadienses tambien se sienten trasladados a un nuevo lugar.

Estábamos en una conversación con una recien graduada de la universidad, una maestra, quien nos dijo que ella no tenia el conocimiento tecnológico de sus propios estudiantes, niños de la secundaria. Ni siquiera tiene treinta años y se siente como si estuviera quedando atrás. Ella puede contar historias como las de sus padres, acerca de como en tiempos antes, las cosas eran mas dificiles. Ella ya no vive donde creció.

Justo antes de que habíamos hablado con la maestra, estuvimos en platica con un director, ya jubilado por varios años, y el nos contaba sus propias historias. En su juventud, su familia no tenía electricidad, porque su papá no iba a pagar por algo que no podía ver, y su congelador era una nevera con hielo que se surtia cada semana. Incluso Robert recuerda cuando su teléfono era una línea compartica, y su familia esperaba los dos sonidos largos mas el corto para contestar, a menos de que quisieran escuchar las conversaciones de sus vecinos. Él recuerda que cuando llevaba a la escuela pan hecho en casa, todos pensaban que era porque a su mama le faltaba el dinero para comprar pan.  Hoy las cosas han cambiado.

Hubo un tiempo cuando las historias de los ancianos  eran enseñanzas para los jóvenes, pero ahora sus historias les parecen irrelevantes y fuera de onda. ¿Qué tenemos que aprender de las neveras de hielo y las líneas compartidas? Así que no son solamente los inmigrantes que dejan atrás  su pasado para entrar en terreno ajeno.


En el cuaderno donde escribiamos acerca de por qué nos gustaba Canadá, las personas incluian cosas como los maples y el tocino, y la libertad, y la diversidad y el poder caminar por una calle de Toronto y escuchar veinte idiomas diferentes a su alrededor. Me hizo recordar el comentario de una amiga que acababa de regresar de Kentucky, donde escucho critica de un matrimonio blanco y negro, porque, "¿Dónde encajaran los niños?" una pregunta que no tanto se hace en Canadá. Estoy rodeada por personas que tienen que aprender a adaptarse a un nuevo mundo, ya sea porque son inmigrantes, jóvenes de veintiún años o ancianos de setenta años. Todos ellos se encuentran en movimiento a Oz de alguna manera, algo bueno, ya que las personas que se sienten en movimiento tienden a estar mas alertas. Ellos dan mas espacio a que obre Dios. Me gusta Canadá porque tiene muchos peregrinos, muchas personas en movimiento. Es un país de historias. Es vientre de historias.

No comments:

Post a Comment