Me habían advertido
que la quimoterapia me podía afectar la memoria y me reía de las veces que
bajaba las escaleras, olvidando lo que había subido a traer. Pero ayer fue el
primer día que me afecto todo el día. Lo pase como en una nieblina. Perdi
horas. Habíamos salido a las 4 de la madrugada para cruzar la frontera, cambiar
de coche, y caminar hacia Chicago. Había descargado podcasts que realmente
quería escuchar, y la primera (¿era la primera?) comentaba que las 4 a.m. es una
hora mágica, hora que inspira canciones e historias de fantasmas, pero con el
paso de los kilometros, me dormia, y termine oyendo sólo pedazos, fragmentos,
como destellos del paisaje a través de la ventanilla del coche. Uno de los
podcast describió cómo un hombre utilizo la cámara en su teléfono para grabar
un segundo de cada día de su vida durante cuatro años, creando al final, un
video de 24 minutos. Ahora se gana la vida vendiendo el app. Él dice que en
realidad se puede ver pasar el tiempo de tu vida. Es como ver destellos del
paisaje a través de la ventanilla del coche.
Él dice que se
puede ver el cambio en uno mismo a través del tiempo. Que siempre te sorprendes
que después de solo cuatro años eres una persona tan diferente a lo que antes
eras. Nadie puede creer que va a cambiar tanto. Pues por supuesto que no. Aun
nos falta la experiencia para entender un cambio asi. Todos somos malos para
las predicciones.
...Y en algún
momento más tarde me desperté al final de la descripción de la segunda guerra
mundial, y una voz dcia que los Aliados
habían extendido la guerra por muchos días, muchas semanas, exigiendo una mayor clarificación de términos
y más tiempo, para que Alemania perdería mas miles de hombres, todos los días,
y se hundiera un poco más antes de que la muerte se detuviera. Y la voz leyó
del Mein Kampf (Mi Lucha) donde
Hitler ardia con la vergüenza de haber perdido la guerra, de haber puesto fin a
la masacre de cientos de miles de hombres, cada día, y donde soñaba con aún más
guerra. Diez millones de hombres muertos no era suficiente. Los números en si no
significan nada. Solo es cuando perdemos a un padre, a un hermano, o un hijo
cuando los números tienen significado. La Primera Guerra Mundial había sido un
barajar de territorios. ¿Y qué sé yo de todas las razones, salvo que alguien dijo
que habrían guerras y rumores de guerras. Los diez millones perdidos no son nada.
Nunca aprendemos hasta demasiado tarde.
... Y al rato oi
una voz que describia la materia oscura microscópica, que parece ser otra forma
de vida que nadie ha explorado, que podría darnos la solución al cáncer. Nos da
esperanza. Se podía oír a la esperanza en su voz. Y el cientifico en el podcast
creía que el hombre puede resolver nada ... dado el tiempo suficiente. Y por la
tarde, todavía tratando de disipar la niebla en mi cerebro, tratando de
despertar, abrí mi novela de ficción histórica sobre la Guerra de los Cien
Años, y lei escenas de guerra, con caballos y hachas y flechas, y me pareció
que las escenas era come el paisaje que se veía de la ventana del coche. Me parecía
que en las guerras se veía el cambio en la tecnología, pero seguía la
violencia. Porque vivimos en esta paradoja: que el mundo cambia, y aprendemos a vivir mejor, pero el camino sigue
siendo el mismo. Quizas ganaremos la batalla contra el cáncer. Pero hay otro
lado: hay un Hitler soñando con la guerra cunado acababan de morir tantos. Y
por el murieron sesenta millones mas. De quien fue aquel sueño? ¿Cual es nuestro
sueño? ¿Qué sueños vienen por delante?
Celebramos el 4
de julio. Celebramos la paz que nos ganamos. La violencia la dejamos en películas.
Ojala allí se quede.



No comments:
Post a Comment