Monday, June 29, 2015

El arte moderno

El libro que estoy leyendo ahora (bueno, uno de ellos--siempre estoy leyendo varios) fue escrito por una mujer casada, poeta, que se unió a la orden católica benedictina como oblato (significa ofrenda; uno que toma votos). Ella vivió por temporadas en el monasterio, uniéndose a las oraciones de los monjes, pero siempre volviendo a su marido y su trabajo y su iglesia protestante. Los monjes todos tenían trabajos que hacer, pero se reunían para orar unas siete veces durante el día y la noche, inclusive a las 3:30 de la madrugada. Esta hora ya no me espanta por las tantas veces que me he despertado a esa hora. Esa oración se llama “Vigilia,” y todos hemos tenido nuestras vigilias. Me pregunto, ¿cómo sería vivir tan inmerso, diario, en la lectura pública de la Biblia, y la oración, y las comidas comunales? Esta es la vida que describe esta autora.

La autora, Kathleen Norris, identifica a los monjes como poetas porque ambos sienten tanto “el potencial sagrado en todas las cosas que cometen actos absurdos: ¡el poema! ¡la oración!” Ella describe una exposición titulada "Arte Degenerado" que comparaba el arte aprobado por el régimen de Hitler con el arte que su régimen denunció. El arte aprobado fue obviamente propaganda. El arte prohibido, al otro lado, permitía todo tipo de respuesta. Si se controla el mensaje del arte, ya no es arte. Kathleen describe como un predicador reconocido americano insistió que el arte moderno era un complot para despojar a América de sus recursos y que serían mejor tener más estatuas patriotas de George Washington que colocar más esculturas de Henry Moore. El filósofo griego Platón, que nunca conoció al Dios Cristiano, estaría de acuerdo con este predicador. Platón quiso prohibir todo arte porque podría interferir con su plan de la República ideal. , Cuando se permite tener "arte degenerado" o sea, arte independiente del gobierno, no se sabe cómo va a reaccionar la gente. Hay que controlar el arte del pueblo para asegurar el control de la ciudadanía. No se puede permitir algo que implica la contracultura o el misterio.



Roberto está construyendo algo de arte moderno con su hermano. Un amigo de su hermano compró una escultura hecho de madera que se ha podrido. Roberto, su hermano, y un aprendiz están recreando la obra. Es enorme, tan grande como un elefante. Es un equipo de hombres encorvados, cargando una viga sobre sus hombros mientras caminan. Está titulada Marcha Interminable. Me gusta mucho. El artista, un israelí que vive en Nueva York, va a volver a verlo cuando esté terminado. Debe sentirse extraño ver como otros han recreado una obra tan complicada.

Creo que a Dios le gustaría esta obra al igual que le gustaría las obras redondeadas de Henry Moore. Si Dios estuviera de pie a mi lado, comentando sobre las obras, creo que eso me diría. Porque Dios es el que crea el arte y el que nos inspira para crear el arte. Él nos da toda la libertar para crear. No nos detiene. Esta libertad que él nos ha dado le ha costado mucho, porque abusamos de ella, al igual que abusamos de todas las cosas, pero me alegro de que nos ama tanto para dárnoslo. Me gustaría poder crear algo para decirle gracias. Tal vez los monjes tienen una buena idea en dedicarse tanto a la oración. Cuando escribo, es también una manera de decirle gracias.

Arte de Henry Moore:
Madre con su bebe (vea los huecos del cuerpo)
Este esta en un parque. Me parece nombrars "Juego de pelota"

Vertebra

Sunday, June 28, 2015

2: El penúltimo tratamiento

Parejas. Simetría. Contraste. Complementos. Mellizos. Paréntesis. A todos nos encantan los patrones: sólo tiene que suceder algo dos veces para que se establezca un patrón en la mente. Tendemos a llenar los huecos para crear un entero de todas las piezas, incluso lo hacemos siquiera con dos piezas. Este impulso se llama Gestalt. En comparación con mi esposo, yo tengo un impulso más fuerte para cerrar el vacío entre las ideas, y por eso llego a mis conclusiones más a la ligera, cuando mi esposo todavía está haciendo preguntas para estar más seguro. Los mejores investigadores son los que pueden resistir llegar a una conclusión hasta que haya más datos. Creo que soy demasiado artista, buscando conexiones entre todas las cosas, creando conexiones entre ideas, como se ve en mi blog. Cuando enseño literatura, les enseño a mis alumnos hacer conexiones entre personajes, escenas, ideas, símbolos, y sus propias experiencias—en fin, entre todas las cosas. Cuando se quejan, les doy este desafío: "Escojan dos cosas a la vista, o cualquieras dos cosas que les vengan a la mente. Haré una conexión entre ellos.”

"¡Los libreros y las flores!"
"Fácil. Ambos provienen de plantas y son lisos."
"Un Marcador y mi abuela."
"Los dos les recuerdan de sus tareas."
"Nubes y motocicletas".
"Los dos corren en el aire."

Esta habilidad me sirve en la clase de inglés, pero no en la investigación científica.

Cuando experimentamos la sensación de Gestalt, la pieza del rompecabezas cae en su lugar, el ajuste es perfecto, y se siente bien, como un suspiro de alivio. Nos encanta encontrar patrones. Nos encanta la simetría en el rostro humano. Al parecer es la simetría de la cara que nos convence que una persona es atractiva, y luego hacemos suposiciones acerca de su carácter, lo que es un uso inadecuado del impulso de Gestalt. Aquí hay un uso mejor: Tengo una amiga mixteca llamada Simetria. Se casó con un amigo alemán que nos fue a visitar en México cuando vivíamos en Guerrero, y con el tiempo se casaron y se fueron a vivir a Canadá, cerca de donde vivo ahora. Después de sufrir una enfermedad mental, el esposo se suicidó. Ahora mi amiga cría a sus cuatro hijos sola. Ella es trilingüe, tricultural, fuerte, sabia y hermosa, por dentro y por fuera. Estoy segura de que a veces no siente que su vida ha sido simétrica o bella, pero porque conoce a Cristo, algún día ella verá la razón de todo lo que ha sufrido, y verá que Dios estaba creando algo bello de todo lo que ella ha vivido.

Creo que cuando estamos con Jesús al final del mundo, una de

las partes más satisfactorias será ver, al fin, la simetría, los patrones, la historia desenredada. Entonces las piezas se conectarán como en un rompecabezas  y todo tendrá sentido, incluso las partes oscuras como la quimioterapia y la separación por una muerte inexplicable. De alguna manera, el talento del artista como del científico (y todo talento) florecerá en el cielo como nunca antes. Y voy a estar haciendo aún más conexiones, y mejores. Y Roberto todavía estará haciendo sus preguntas. ¿Y tú? ¿Qué vas a hacer en el cielo? Porque eso de estar sentados en las nubes sin quehacer no me convence. Creo que Dios está demasiado ocupado creando nuevas historias y nueva simetría y más belleza para estar aburrido. Nuestra adoración será crear junto a él, tratando de agradarlo, tratando de mantener su ritmo.

Saturday, June 27, 2015

Energía

En nuestra casa tenemos una perra educada, una perra cortés. No salta encima de la gente, ni la empuja para entrar por la puerta. No ladra, ni siquiera viene a molestar a menos que la llames. Ducati. Obviamente a alguien le gusta la velocidad (iba a decir de los coches, pero lo busqué en el internet, y son motocicletas, mis vehículos menos favoritos). Y Ducati es veloz. Corría detrás de dos gansos canadiense, atravesando un campo donde los tallos secos de maíz escondían  hojitas de soja, y los gansos apenas se escapaban, rozando el suelo frente al perro. Ducati tiene mucho auto-estima. Estábamos pasando por en frente de un árbol, y vimos que un enorme mapache paseaba debajo del árbol, y Ducati se fue detrás del enorme mapache, y yo estaba segura de que tendríamos que dar algunas explicaciones a nuestros anfitriones, cargando en nuestros brazos los pedazos del perro destrozado, pero el mapache desapareció antes del enfrentamiento. Más adelante, habo un poste roto, la madera caída entra la hierba. Ducati nunca puede resistir el poste. Cada vez que lo ve, ella corre a investigar, arrastrándolo con las patas, y resoplando con la nariz, y meneándolo de lado a lado, y mete la nariz debajo de la madera hasta que se le ven sólo las orejas, y estoy segura de que esta vez encontró algo, pero allí viene, sonriente y con la boca vacía. Ella cubre tres veces la distancia que caminamos nosotros, pero siempre vuelve cuando damos la vuelta y nos acompaña a casa, con la cola feliz y las patas sucias.

Me doy cuenta de la energía que me rodea. El domingo observe que dando la vuelta en camino a la iglesia, el carril contrario estaba lleno de miles (sin exagerar) de ciclistas con aquella ropa especial de ciclistas serias; Nunca había visto tantas bicicletas en un solo lugar. Estaban en la carretera y en los orillas, en los campos, y saliendo de los coches, y se veía mucho movimiento por todos lados. Terminando el culto en la iglesia, esperando que guardaran las sillas para usar el auditorio para comer juntos, vi que habían tres niñas corriendo y dando vueltas y vueltas por las sillas, y las más grande, la líder, con una sonrisa en su rostro, miraba hacia atrás para ver si las demás la seguían, y escuche una voz melancólica detrás de mí, "Todos deberíamos estar haciendo eso." Y tenía razón. Y yo acababa de ver lo mismo el día anterior, en el patio de una casa, un niño, mayor que los demás, corría en frente de una fila de niños, haciendo zig zag por todo el patio, sonriendo, viendo si los otros todavía lo seguían. Recordé cómo los ciclistas se ponían tan serios, casi sombría, pensando en los kilómetros que tenían que avanzar. Ya no eran capaces de seguir a un líder como los niños que se reían o el perro motocicleta que se gozaba por un poste caído. Y pensé en cuanto cambiamos a medida que avanzamos por la vida.

En la sala de esta casa donde estoy, hay dos cuadros en las paredes que sirven como resumen del tema. Uno es de mecedores y sillones de mimbre blanco colocados bajo la sombra, rodeados de rosas y geranios y azaleas color rosa, frente a un pasto verde y tranquilo. La leyenda dice: "Llenas mi vida con cosas buenas." En la otra pared esta una fotografía en blanco y negro y sin marco, de un faro lejano y solitario en una isla dominada por la energía del mar. Y pensé que mientras yo me duerma en el sillón de mimbre,  tengo amigas que  están llenas de energía.


Y así va la vida: Energía. Silencio. Movimiento. Tranquilidad. Y 
aunque a veces nos movemos entre estas temporadas, a veces nos quedamos en uno solo. Buscamos más o el bullicio o la tranquilidad. Y el equilibrio y el contraste y la belleza vienen no sólo de nuestras vidas individuales, sino de nuestras vidas juntas. Y en la medida en que nos separamos, la Callada no aprovecha de la energía de los jóvenes y los que son jóvenes de corazón, y el Inquieto pierde la sabiduría de sus mayores más tranquilos. Y todos perdemos en algo. En estos días en que me parece que vivo en cámara lenta, cuando me encuentro cabeceando sobre mis teclas, porque me dormí a media palabra, o me despierto de una siesta que no me acuerdo haber iniciado, me doy cuenta que no es una temporada de alta energía, que tengo que apreciarlo en los niños y los perros y los mares. Y estoy agradecida por tener tanta variedad en mi vida, creando este mosaico de temporadas humanas. Me doy cuenta de cuanto necesitamos el uno del otro.

Friday, June 26, 2015

Revolucion

Parece que no voy a pararme de madrugada para escribir, ya sea porque me gana el cansancio o porque se me acaban los temas más fáciles, no lo se. De cualquier manera, siento un cambio. Una cosa que quiero hacer es añadir porciones de algo que estoy escribiendo aparte del blog. Supongo que la mayoría de nosotros queremos terminar de escribir algo y entregarlo pulido y completo, como Atenea que salió, ya adulta y blindada, directamente de una apertura en el cráneo adolorido de su padre Zeus, pero recuerdo que es el formato del blog que me hizo escribir en primer lugar, donde cada día tengo que presentar una sola idea, un ensayo completo, en cada entrada. Y aunque el blog tiene su tema, (no se si ya se dieron cuenta de ella, pero no lo voy a analizar), no tengo que saber adónde me lleva. “Se hace camino  al andar.”

Esto podría ayudarme a seguir lo que he iniciado, que se supone que es una simple recopilación del curso que doy, donde describo cómo se puede plantar una iglesia en una cultura en la que la iglesia no existe. En realidad, ya tengo la transcripción del curso, porque mi amiga Mónica me lo envió, y la tarea debería ser fácil. Sin embargo, no le he abierto. En lugar de ello, empecé a escribir algo empezando de cero. Sí, todavía es acerca de cómo ayudar a la gente a responder a Jesús en una cultura donde lo desconocen. Pero también parece ser acerca de cómo reaccionan las culturas
humanas cuando aparece la cultura de Dios entre ellas.

Cuando Jesús caminó sobre la tierra, enseñando a la gente, insistió que la cultura de Dios había aparecido en medio de ellos. Afirmó que no se puede ver, que ver su efecto es como ver el viento soplar las hojas de los árboles, y que toma efecto desde adentro para afuera, y que su efecto es la esperanza del mundo. Jesús es el Revolucionario del mundo. Duró tres años antes de que el gobierno, (más bien sus dos gobiernos), lo crucificaron. Pero no lograron detenerlo. Llevamos el ADN de esta cultura divina que Dios prometió a Abraham, que mostro, como en bosquejo, a Moisés, que llenó de música con David, que purgo durante el exilio, y que vivió en perfección a través de Jesús. Somos los  subversores del mundo, con el espíritu de la revolución corriendo por nuestras venas. Somos la luz del mundo, la sal de la tierra, los embajadores de Dios. Tenemos un trabajo que hacer.

Después de que Jesús conquistó nuestro gran enemigo, la muerte, se detuvo unos momentos en una montaña para entregarnos su misión. Él dijo: "He ganado la victoria. Ni siquiera la muerte puede detenerme ahora. Así que vayan, y sobre la marcha, traigan a la gente a la familia de Dios, a la cultura de Dios, al reino de Dios, mi nuevo reino. Tráiganlos de todas las culturas de la tierra. Que reciban mi nueva vida comunitaria a través del bautismo, y que aprendan nuestra cultura familiar de ustedes, mis discípulos. Y no se preocupen porque yo los acompañaré, haciendo el trabajo a través de todos ustedes, hasta el fin del mundo. Nunca me daré por vencido."(El verdadero revolucionario no se detiene. Sobre todo si el Revolucionario es DIOS.) Entonces él fue levantado en el aire y desapareció, dejándonos todos con la boca abierta y con hambre de verlo más. ¡Nubes, aléjense! ¡Dejen que vuelva!


Y aquí estamos, tratando de seguir a este hombre, este... Dios. Tratando de amarlo. Tratando de obedecerle. Tratando de conocerlo, para nutrirnos de sus palabras en los textos que nos quedan, nunca escritos por él, pero por sus amigos, textos que son copias de copias, traducciones de traducciones, ediciones de impresiones, pero que aun así viven, motivándonos, transformándonos, llenándonos de esperanza.

Y llevamos nuestra pasión por este hombre Jesús dondequiera que vamos. A formar filas en la tienda, y a sentarnos a la mesa, cenando con nuestros hijos, y a la carretera detrás de otros conductores, y al salón de quimioterapia cuando la señora frente a nosotros está tratando de decirnos que está sufriendo un ataque del corazón. Y fallamos, escondiendo así la luz de Jesús. O nos distraemos. Y dejamos atrás nuestro objetivo de amar y perdonar, de ser humildes y generosos, y de mantener la unidad que transformaría nuestro mundo. Hay personas en todo el mundo que sacrifican sus vidas por diversas causas, y nosotros tenemos la causa más grande, y fallamos.

Pero el revolucionario no se da por vencido. Sobre todo si el Revolucionario es Dios. Él sabe qué hacer en este caso. Y nos enseña a extenderle la mano al hermano, y a capacitarnos el uno al otro, y a usar los dones que nos da y a perseverar, y porque él ha puesto su ADN en todos nosotros, y ha puesto su Espíritu de la Revolución dentro de todos nosotros, sabemos que de alguna manera, ganaremos la batalla.


Esta es la historia de la iglesia, la llegada de la cultura de Dios a nuestro mundo.





Thursday, June 25, 2015

Ensayo

El otro día recibí una carta de un alumno mío que necesita algo de
mí. Era una petición apasionado pidiendo una segunda oportunidad. Y a diferencia de los maestros de la geografía o el álgebra, tengo libertad para evaluar el progreso de este alumno usando su carta como un ensayo, tomando en cuenta tanto el contenido como el estilo. Puedo asignarlo como proyecto final y luego evaluar su calidad, porque de todos los temas, inglés tiene más en común con la educación física que con cualquier otro tema, siendo ambos materias que se perfeccionan con la práctica. Así como una carrera final de 5 minutos puede demostrar la aptitud de un niño, así puede un ensayo de 500 palabras mostrar  la habilidad de un niño para escribir. Claro, probablemente lo revisó su mamá, ¿pero no es siempre así? ¿Y no aprende el niño de su revisión, sobre todo cuando hay mucho en juego?

Como escritores, tendemos a notar primero los errores técnicos, las frases mal armadas, los errores de ortografía, y damos rienda suelta a nuestras plumas como perros rojos de caza buscando ardillas por todo el papel. Los errores técnicos necesitan corregirse, y ese vendrá más adelante, pero como entrenadores, tenemos que notar primero lo que el alumno ha hecho bien, y debemos ayudarle a organizar bien sus ideas antes de soltar los perros. Este ensayo de mi alumno (lo llamaré Bill) está lleno de errores técnicos, pero echemos un vistazo a la organización. Su introducción habla de una expectativa no cumplida. Esperaba una cosa y consiguió otro. Él ahora se siente avergonzado, frustrado, y temeroso de las consecuencias que vienen. Con esas palabras no más, este alumno me convence. Me ha enganchado en su segunda oración y ha expuesto su propósito con una apelación emocional. Escuché en el seminario de transición que si quieres apoyo, use la lógica, pero si quieres acción, use la emoción. Nuestras decisiones son motivadas por la emoción y luego apoyadas por la lógica. Si la emoción es fuerte, puede abrumar la lógica. Por otro lado, podemos superar nuestros sentimientos con la razón, dado suficiente tiempo para pensar bien las cosas, así que hay esperanza. Y me siento motivada a ayudar a Bill.

Al siguiente, Bill expone su razonamiento. Me dice lo que va a suceder si él no consigue una segunda oportunidad, y para él, las consecuencias son nefastas. Se ofrece a poner de su parte durante el verano. Establece un plan de acción. Como parte de su razonamiento, contradice el argumento del oponente, reconociendo los errores del pasado y aceptando responsabilidad por sus acciones en el futuro. Finalmente usa una apelación a la autoridad: ha consultado con un experto académico que recomienda la acción que solicita. Bien jugado.

Bill concluye con un recordatorio de sus sentimientos y un llamado a la acción. Sé exactamente lo que quiere de mí en este ensayo tan apasionado y tan persuasivo ensayo, y me pongo a muy cumplir. Bill podría haber dividido la carta en párrafos, haber revisado su ensayo para evitar los errores de ortografía, y haber desenredado algunas frases mal escritas. Pero los perros de caza tendrán que quedarse dormidos debajo de un maple canadiense por el momento, mientras que el ensayo sigue adelante con su propósito.

Echo de menos a Bill. Echo de menos mi trabajo como maestra. Y tratando de traducir al español lo que escribo en ingles me da empatía con un alumno luchando para expresarse en forma escrita sin cometer errores técnicas a cada vuelta. Bien hecho, Bill.

Wednesday, June 24, 2015

Gente invisible

Ayer cuando salimos a comer durante el taller sobre el liderazgo de transición, encontramos un restaurant cerca del lugar. Tome un licuado de mango, porque me hacen falta. Antes de comer, uno de los hombres oró, casualmente, con los ojos abiertos. Le dije que en realidad no había visto a muchas personas hacer eso. La mayoría oramos por costumbre con cabeza inclinada y ojos cerrados, incluso en lugares públicos. Se me hace muy difícil cambiar este hábito de 50 años. El otro pastor, de trasfondo Anglicano, dijo que no le daba igual que escogieran ese estilo de oración, pero que le parecía faltarle algo de respeto a Dios. Para mí la pregunta es ¿dónde diriges la mirada cuando estás hablando con alguien invisible?

Pero la realidad es que constantemente estamos platicando con gente invisible, y lo hacemos en una forma muy natural, con los ojos abiertos, inclusive, moviendo las manos y la cabeza como si la otra persona nos viera. Además, esto lo hacemos aun cuando estamos en medio de un grupo de personas, y de hecho la cortesía ahora requiere que uno se aleje en este caso para no interrumpir la conversación del grupo. Así que mi siguiente pregunta a los pastores fue ¿creen que los teléfonos celulares puedan afectar nuestra forma de orar? (Roberto venia pensando que íbamos a dialogar sobre el discipulado, pero yo no sabía, y cambie de tema; lo siento.) ¿Podría ser que todos comenzamos a hablar con Dios como hablamos con cualquier otra persona invisible, con los ojos abiertos, pero no enfocados, can las manos haciendo gestos, y la cabeza moviéndose como en acuerdo? ¿Qué tal si le asignáramos a Dios un número automático  y le habláramos como les hablamos a nuestros padres terrenales? “hola, papi, te hablo para saludarte…” ¿Podríamos enviarle  mensajes de texto? ¿Sería eso una forma de oración? ¿Me ayudaría eso acordarme de él  todo el día?


No creo que a Dios le importe el estilo que escogamos para orar. Pero como seres humanos con cuerpos, nosotros si somos afectados por las formas que usamos. La Biblia esta llena de diferentes posturas y estilos. Me gusta escribir mis oraciones como en un diario, porque asi me parecen ser inaudibles pero fuertes a la vez.

Pensarian que por eso pudiera mensajear, pero mis hijos se rien cuando ven cual lenta soy, usando nada más un pobre dedo pulgar, no sabiendo abreviar y siempre corrigiendo cualquier error. Es un nuevo mundo para mí. Y divertido, también, porque me celular nunca deja de estar inventando nuevas lenguas y nuevas agendas, que nos mantiene a la alerta. Yo recibí un mensaje de Dawnelle que decía, "píxeles elle faire" y uno de Diana que decía, "tupo soery." Otra amiga me aseguro que, “Sol sobre yeso es útil,”  y me pregunté si sabía algo de la medicina que yo no sabía. Envié un español (pensé) un mensaje a Simi asegurándole que iba a "sacar un guiso de atún." Tengo que tener cuidado, porque mi teléfono anda invitando a la gente a cenar sin avisarme. Empecé a llamar mi hospital Sta. Catarsis porque me pareció más fácil llegar a un acuerdo con el teléfono que discutir con ella a cada rato. Mi mensaje favorito fue cuando estaba en la sala de emergencias por tercera vez y recibí de Rosalina: "¿Has estado en error todo este tiempo?" Simplemente no existe una buena respuesta.

La tecnología cambia nuestras vidas, incluso nuestras vidas con
Dios. Nuestras iglesias suben sus sermones al internet y los proyectan sobre pantallas y nos muestran videos que nos llaman a la acción. Hasta los mixtecos tienen sus sistemas de sonido, colocándolos en los portales de sus iglesias  para compartir su música con todos los demás. Hasta que te preguntes cómo Jesús y la iglesia primitiva pudo lograr tanto sin tener todas estas cosas. Pero hoy es nuestra cultura, tal vez no para siempre, y ciertamente no en todas partes, y nos adaptamos a ella. Así que quizás hay una manera en que la tecnología puede ayudar a las personas que no están acostumbradas a mantener una conversación aparentemente unilateral con un Dios invisible. ¿Puede ayudarnos a orar a Dios de forma más natural y en los espacios públicos? ¿Es relevante que para algunas culturas no existe la oración en silencio? No lo sé. Sólo me pregunto. Lo que realmente quiero es que la oración sea más y más como la respiración: constante, reavivador, natural, relevante. Si la tener el celular en la mano me ayuda llegar a eso, entonces que así sea. Tal vez aprenderé a dominar el nuevo idioma de “mensajear” antes que me muera. Mi otra idea es mantener una tarjeta en la bolsa con oraciones litúrgicos de los salmos, para poder sacarlo y leerlo cuando este en algún restaurant. No, espera, pude descargar todo eso en mi celular.

Tuesday, June 23, 2015

Los Mangos

Ayer comi un mango con mucho gusto y por la noche empeze a tener lo que creo que es una reacción alérgica. Me empezó un picazón en todo el cuerpo. Y esto me sorprende porque yo he comido suficientes mangos en mi vida para llenar un granero. En serio. Yo creci en un pequeño pueblo de Honduras llamado Olanchito, y con mis amigas Rina, Eva, Norma, y mi hermana, ​​pasábamos las tardes, saliendo de la escuela, en la recolección de fruta. Buscabamos mangos,  ciruelas, nanches, yuyugas y guayabas. Parecía ser nuestro trabajo como niños andar como ovejas de patio a patio, trepando árboles, sacudiendolos, o hurgandolos con palos para bajar la fruta. Lo comíamos asi como lo encontrábamos, verde o maduro, sin guardarlo, sin preocuparnos por el mañana.

Incluso en la secundaria, cuando debería haber superado este
hábito, recuerdo haber visitado a mi amiga Pati y podíamos ver por la ventana del segundo piso de su cocina, esos mangos tan deliciosos, los Haden, tentándonos desde aquellos arboles enormes en el patio. Bajamos uno con un palo, y llevamos nuestro premio a la cocina para devorarlo. Los mangos Haden son del tamaño de un conejo y se vuelven rojos con amarillo cuando maduran, y vale la pena comerlos aun cuando le llenan los dientes de hilitos. Y cuando están verdes, son casi morados por fuera pero por dentro blancos con la semilla tambien blanca, pareciendo un frijol, pero suave y demasiado amargo para comer (créame que yo lo había intentado), y la semilla es también un blanco puro, frijol suave demasiado amargo para comer (créanme, he intentado), y la piel sabe igua que la carne, por lo que no hay que pelarlo, pero se corta todo en un plato y se le anade sal, comino, y vinagre. Ah. Me da dentera sólo de pensarlo. Hoy en dia mis hijos se rien de mí porque no puedo pasar por un puesto de frutas en la calle sin querer comprar. Mi instinto para recolectar frutas sigue.

Por eso me parece injusto tener que abandonar los mangos por un régimen de quimioterapia. Me he unido a las filas de personas que evitan algunos alimentos, que tienen listas de carnes prohibidas, o granos, o productos, o frutas, como sea el caso. Estoy esperando que mi restricción sea temporal, y que la prohibición sea levantada cuando vuelva a crecer mi pelo y vuelva a vivir en tierra de mangos, pero quién sabe. Los mangos son de la familia de roble venenoso, y muchas personas, incluyendo a mi madre y mi hijo, sufren alergias (sobre todo cuando estan verdes y echan una savia blanca, lechosa), por quizas mi cuerpo por fin a dado el alto permanente.

¿No es extraño que puede uno poner algo en la boca y descubrir horas más tarde que fue veneno? ¿Y que antes no era veneno? Su cuerpo cambio de opinión sin avisarte, aunque la comida no ha cambiado ningún ingrediente, mas de repente has cometido un error que no sabias que era error: has ingerido un alérgeno. Estas son las consecuencias no esperadas. Hay tantas cosas que desconocemos. Ninguno de nosotros necesita convincente de que no somos perfectos cuando se trata de nuestro comportamiento, pero a veces es mucho más difícil convencernos que tampoco nuestras mentes son perfectos y que podemos caer en error en distinguir entre el bien y el veneno.

Es caracteristica del cerebro que se justificar a sí mismo, creyendo que su lógica es sano e irrefutable.  Malcolm Gladwell describe en Blink cómo tomamos decisiones rápidas e instintivas basadas en la emoción, y luego, después, la parte racional trata de justificarlas con la lógica. Todos hemos observado que los cerebros humanos son capaces de justifica cualquier acción, ya sea bueno o malo. No quiero decir que no tenemos libertad de escoger. Si lo tenemos. Lo que quiero decir es que no existe mas garantía que nuestros pensamientos son perfectos mas que nuestro comportamiento. Estamos más lejos en ambos casos de lo que pensamos o de lo que estemos dispuestos que nuestros esposos nos señalen. Decir que nos equivocamos en nuestras acciones es una cosa, pero admitir que nos equivocamos en nuestras creencias es peor.

Entonces, ¿quién sabe lo que mi cuerpo está haciendo bajo la influencia de este miserable régimen de quimioterapia. Me deja cansada simplemente subiendo escaleras. Mefecta los ojos, cerrándolos sin querer. Me impone siestas inesperadas y  me amortigua las sensaciones. Me da alergias a las mejores frutas del mundo, o ¿no?


Y me acudo no a una lista de creencias sino a lo que tengo por seguro: el amor de mi familia, de mi mis amigos, y de mi Dios. Aunque me falle la lógica y me falle el cuerpo, estas cosas me convencen.

Sunday, June 21, 2015

Las transiciones

Las transiciones son las costuras de nuestras vidas. Pueden dejar filtrar las cosas que habían quedado escondidas, como el impulso de escribir a las 3 de la mañana sobre lilas y cínicos. Pueden dejar entrar las cosas, como el resentimiento, o los amigos, o Dios. O pueden desentrañar y dejar que te desbarates en miles de pedazos. No sólo son individuos que pasan por transiciones. Grupos también lo hacen. A veces las transiciones del grupo son demasiado lentas o grandes para la observación, o simplemente no coinciden con nuestra experiencia personal. Pero son igual de importantes.

Tuve que pensar sobre esto en mi última experiencia intercultural,
que yo no lo habría previsto, un taller de tres días con dieciséis hombres. Cuando entré en el salón, sólo había hombres, y yo reaccione, entrando por la puerta. "Wow, son todos hombres." Pero fueron amables. "¿Estabas buscando el curso Grandes Mujeres de la Fe  por el otro pasillo?"  me preguntaron. Me reí. Casi me di la vuelta para pedir permiso cambiar al otro taller, pero me quedé, y, finalmente, otra esposa se unió a nosotros, así que no me fue tan mal. Esos hombres tienen que ser los más compasivos, los más empáticas en todo Canadá. (Los voy evaluando, como ya saben.) Durante los tres días del curso, la mayoría de ellos tomaron la oportunidad para acercarse o para sentarse deliberadamente en una silla junto a mí para ver como seguía mis tratamientos. Algunos médicos que conozco podrían tomar notas de tales hombres. En el curso, me trataron igual que los hombres.

Fue una experiencia transcultural no era sólo porque eran puros hombres, sino porque se trataba de iglesias canadienses. En concreto, se trataba de las iglesias canadienses pasando por transiciones entre pastores. Después de toda una vida en 
Latinoamérica, viendo como nacen las iglesias, y como se desarrolla el liderazgo local, no había pensado mucho en lo que sucede más adelante cuando hay cambio del pastor, lo que le sucede a mi iglesia aquí. Puede ser muy difícil la transición cuando la congregación no está de acuerdo con las decisiones. Si una pareja casada enfrentara una transición como ésta, le recomendaríamos un consejero, pero a veces nos olvidamos de que los grupos también pueden necesitar ayuda. Este curso fue sobre cómo ayudar a las congregaciones pasar por las transiciones.


Mi momento favorito fue cuando el instructor se puso de pie en el centro del salón y nos pidió reaccionar instintivamente a sus próximas palabras, las cuales eran, en voz alta: "¡YO SOY CONFLICTO!" Susana y yo buscamos los puntos más distantes, escondiéndonos detrás de podios y mesas, mientras que dos de los hombres, incluyendo a Robert, por supuesto, prácticamente abrazaban al instructor. Insistieron en que los momentos de conflicto son oportunidades para instruir a la congregación. Bueno, supongo que sí, pero yo prefiero estar a salvo detrás de un podio. El instructor entonces dibujó cinco estaciones, en representación de las formas en que se puede responder al conflicto, y de nuevo nos pidió que reaccionáramos instintivamente. Éstos son los cinco:
• Evitar el conflicto
• Acceder
• Transigir, por lo que ambas partes renuncian algo
• Hacer valer su posición
• Cooperar

Luego dijo algo que a varios nos impresionó: Jesús usó todos estos modelos en un momento u otro. ¿En serio? ¿Jesús evitó el conflicto en algún momento? ¿Jesús accedió? ¡Qué alivio! Porque es lo que yo haría. Recuerda cuando quisieron coronar a Jesús a la fuerza y él desapareció de entre de ellos, evadiendo el momento porque no era su hora. Recuerda cuando las autoridades del Templo le exigieron un impuesto y lo pagó para no ofender. Por supuesto que hay tiempos cuando tenemos que hacer frente a la tormenta, pero a veces no es la hora debida. Podríamos suponer que el conflicto siempre es malo. Pero no es cierto. Incluso Pablo y Bernabé tuvieron conflicto durante una transición en la obra, y su solución fue dividir la tarea en dos, e ir por caminos separados. ¿Y recuerda Getsemaní, cuando los deseos de Jesús estaban en conflicto con la voluntad de su Padre? Estar en conflicto no es el problema; el problema es cómo lidiamos con el conflicto.

Las transiciones son difíciles, especialmente las transiciones experimentadas por grupos de personas. Los grupos de cristianos, lo creas o no, no son una excepción. No nos ayuda en nada pensar, "Oh, mi grupo no podría caer en conflicto cuando las cosas van mal o cuando viene un cambio. Mi grupo no sería tan inmaduro."  Si pensamos así, nos engañamos a nosotros mismos. Probablemente, cuando se trata de las transiciones, los grupos necesitan ser aconsejados más que los individuos, especialmente cuando las transiciones son entre líderes. Nunca había pensado en eso. Nos fue de provecho aprender sobre la cultura de la iglesia en Canadá, sobre la importancia de verificar los valores que nos unen, y sobre el esfuerzo necesario para manejar los conflictos que surgen un una congregación. Si tenemos mucho cuidado, podemos aprovechar los tiempos de transición, para evitar el caos, y a cambio, aprender las cosas que Dios solo puede enseñar en momentos de incertidumbre. Él puede usar los momentos de conflicto para unirnos y guiarnos hacia nuevas oportunidades de fe y servicio.

Verbos

El otro lunes llega mi hermana. Lo que no mencioné es que llegan también mi mamá, mi papá, y mis dos sobrinas. Me había estado preguntando dónde iba a ponerlos a todos, pero Janey nos ofreció su casa ya que tiene planeado salir de vacaciones durante ese tiempo.

Ironía. Al escribir ese párrafo, sonó el teléfono. Era mi madre, quien me dice que mi padre está en el hospital después de someterse a una cirugía de emergencia. Además pude ver (no he hablado con él directamente, pero entendí por la descripción de la mamá y usando Wikipedia), que tiene amaurosis fugax. Aunque esto suena como el síndrome de un amante rápido, es en realidad una tipo de infarto que bloquea la sangre al ojo. Así que estoy esperando a ver cómo le va, y dándome cuenta de que mis padres ya no van a llegar. Mientras tanto, llamé a Ángela, y ella dice que está en medio de los trámites para vender veinte, (¡veinte!) casas en esta semana no más, y con todo el detalle que implican (¡y pensé que solamente la burocracia en Oaxaca parecía queso enredado!), Ahora ella probablemente tampoco viene...

Ajuste ... ajustando ...

Me parece injusto que nuestras expectativas afectan tanto nuestra reacción a las cosas.

Pero en lugar de detenerme en eso, voy a dar vuelta una esquina y seguir con lo que sucedió después, cuando mi mamá llevó su celular al hospital para que pudiera yo hablar con mi padre, quien se encuentra todavía en la UCI, y cuya voz aún esta ronca de la anestesia, y quien se parece a un puercoespín con todas las líneas de monitores y tubos que salen de él como tantas espinas, y quien ya no ve con el ojo izquierdo, pero quien me asegura que todavía puede trabajar en la computadora, diseñando un curso para entrenar líderes fuera del aula, siguiendo un modelo de aprendizaje, y quien tiene 82 años. Mi padre cambia casi de inmediato de tema para saber come estoy. Me dice que lee mi blog. Etc. Y me pregunta qué tipo de lectores tengo, y qué tipo de comentarios hacen, y yo le cuento, y un comentario le recuerda de lo que él considera el peligro más grave en la iglesia hoy, y así entramos en una discusión sobre la peligros que enfrenta la iglesia hoy. Y está en la UCI, y mi mamá está haciendo muecas, recordándole que se debe cuidar y no emocionarse como siempre hace cuando entra en el tema. Es por eso que amo a mi papá. Una de las razones.

Y, según mi padre, este es el peligro más grave para la iglesia de hoy: la abstracción. No es la distracción, pero la abstracción. Lo que quiere decir mi papá es que podemos quedar tan enfocados en listas y discusiones de doctrinas y teologías y estudios de palabras que dejamos de ponerlas en práctica. Él dice que existe el peligro de ir a seminarios donde las listas y las discusiones acerca de las doctrinas no afectan mucho la vida real, sino que quedan simplemente como temas de conferencias y ensayos y exámenes. Se supone que el conocimiento debe transformar el comportamiento, pero cuando no existe el discipulado activo, ¿quién sabe si está cambiando vidas? Cuando te entregan un doctorado en divinidad (¡wow!), nadie pregunta  que si ahora son más divinos que cuando entraron a estudiar. Hay una razón por la que algunos idiomas (mixteco, por ejemplo) usa un solo término para unir dos hechos: escuchar y obedecer. En un momento de nuestra historia, estas dos ideas se representaban con una sola palabra en inglés, pero la herramienta moderna de análisis (no es una mala herramienta a menos que se utilice mal) facilita que analizamos cuando deberíamos estar fuera, actuando.

La abstracción significa que las personas están escuchando la Palabra, estudiando la Palabra, obteniendo diplomas en la Palabra, a juzgar la fe de otros por su interpretación de la Palabra, pero no necesariamente están obedeciendo la Palabra. Juan 1:1 capta la idea: "En el principio era el Verbo." [El cantante guatemalteco Ricardo Arjona lo dice así: "Para no ser redundante, tengo que decir que Jesús es acción y movimiento, no cinco letras que forman el nombre, que Jesús le gusta que actuemos, no hablan, que Jesús es verbo, no sustantivo.”] Mi padre dijo:" Basta con ver como empieza el libro de Juan donde describe a Jesús. Las palabras que usa son todos verbos. Son acciones--no hay un sustantivo abstracto entre ellos."


Mi padre dijo que había enviado una encuesta que comparaba el contenido de los cursos de los seminarios con el contenido de los “cursos” de los trabajadores en el campo misionero. Lo que encontró, y el resultado que envió a 50 seminarios, fue que el contenido del curso de seminario se compone en su mayoría de términos abstractos, mientras que el contenido del estudio del trabajador misionero se compone en su mayoría de acciones—los verbos. Su conclusión: "¿En cuál de los dos contextos deberíamos formar a nuestros futuros trabajadores? ¿No es hora de abrir una segunda pista?"

Imagínate. Todo esto por teléfono, desde la UCI, con mi mamá haciéndole muecas en el fondo. Mi pap
á, plantador de iglesias y escritor de verbos. Si quieres saber porque escribo lo que escribo, y pienso lo que pienso, y hago lo que hago, acabas de ver la razón—en esta descripción de mi papa, usando verbos.


Tranquilo Día del Padre, Papá.

Saturday, June 20, 2015

Desierto

Por el estilo de vida que tengo, a veces pasan muchos años sin ver a mis mejores amigas. Realmente esto no importa. Cuando nos volvemos a encontrar de nuevo, desaparecen los años, y nos ponemos a platicar como si no hubiéramos visto apenas. Las visitas son muy agradables. Por ejemplo, mi amiga Katy salió a vivir lejos de aquí hace cinco años. Tuvo que manejar horas para venir a verme, y nos acomodamos en un café para platicar sobre todo lo que nos ha pasado. Cubrimos tantos temas; hijos, esposos, trabajo, nuestra vida con Dios.

Y luego comentábamos sobre lo que sucede cuando salimos a vivir lejos de casa. Yo fui a vivir a México, y ella se trasladó al norte de este país, y a veces esto se siento como llegar a vivir en un desierto, porque pierdes la estructura de apoyo y de ministerio de tu iglesia, y tienes que aprender a vivir sin todo eso. Me había impresionado esta idea hace unos meses atrás en un retiro misionero, y ahora se me venía a la mente. En el retiro, una de las que compartía trabajaba en  nuestra agencia misionera con otros 20 empleados, y constantemente están viendo la obra de Dios en todo el mundo. Le habían dado una promoción. Ella lo describió como una puerta que se le abría inesperadamente, y todo lo que tenía que hacer era pasar adelante. Era maravilloso. Creo que este es el tipo de experiencia que Dios quiere para todos, y es lo que su cuerpo está destinado a proporcionarnos.


Pero me había dado cuenta que no siempre era mi experiencia. Y tampoco fue la experiencia de varias otras de las esposas en el grupo. Al contrario, atravesábamos  un desierto. Las puertas no se abrían automáticamente. Las oportunidades no aparecían sin buscar. De hecho, nos preguntábamos cómo utilizar nuestros dones cuando la estructura para el uso de nuestros dones no se encontraba. Nuestros maridos parecían sentirse desafiados, pero nosotros no nos sentíamos así. La oración no estaba abriéndonos puertas.

Y debemos reconocer que a veces, las oraciones no nos A veces tenemos que esperar. Tal vez para siempre. Estos son tiempos difíciles. Al leer Mateo, quede impresionada con la frecuencia con que Jesús menciona a la gente cumpliendo fielmente con su trabajo cotidiano: "El siervo fiel y sensato es aquel a quien el maestro puede dar la responsabilidad de administrar el cuidado y la alimentación de sus otros sirvientes en la casa." (Mateo 24). Debemos recordar que la mayoría de los cristianos no tienen las oportunidades de ministerio que existen dentro de nuestros movimientos. Ellos no pueden recaudar dinero para salir en viajes misioneros a corto plazo u ofrecer servicio voluntario en un campo de refugiados. En gran parte del mundo no existen ni los recursos ni la infraestructura para elegir estos trabajos, aunque debido a nuestra experiencia en lugares donde la iglesia es fuerte, hemos llegado a esperarlo como un dado.

Esto no quiere decir que no existen las oportunidades para servir a los demás en estos lugares. Al contrario, las oportunidades abundan. Pero nuestros hermanos y hermanas que viven en estos lugares tienen que tomar más iniciativa, ser más creativos, y sacrificarse más para lograr algo. Donde viven ellos, no existen las organizaciones para repartir folletos, apuntar voluntarios, y tomar donaciones. Y a veces, en nuestra prisa por ayudarles, nos lanzamos con nuestra eficiencia organizacional y apagamos el ánimo que ellos tienen para servir a los demás. Empiezan a imaginarse que todo tiene que llegarles desde afuera, de donde ellos se imaginan vienen los recursos.



Es difícil salir uno de su propia cultura. Y parte de la cultura norteamericana es tener una abundancia de opciones y una abundancia de oportunidades, y mucha variedad, y tantos recursos para hacer las cosas, y una impresionante eficiencia organizacional. Esta abundancia la dejamos atrás cuando vamos a vivir a pueblos no alcanzados, y cambiamos esta abundancia por un conocimiento de lo que crea mártires. Y la cambiamos por la paciencia que se necesita para estar parada bajo el sol, con polvo en la boca, durante cinco horas, viajando en la parte de atrás de un camión pasajero, con otras veinte personas más, sólo para llegar a casa por la noche. Y la cambias por una tortilla recién volteada en el comal, lleno de frijoles tiernos y salsa demasiada picante, puesta en tus manos con una generosidad espontanea, y reconoces que no te arrepientas de nada.

Thursday, June 18, 2015

Celebrando

Cuando Roberto desempacó sus maletas después de regresar de México, me entregó una USB con fotos de nuestro equipo. Cuánto los extraño. Somos cinco familias, cuatro con matrimonios transnacionales, y una con seis personas que han sido trasladadas a una nueva cultura, así que todos tenemos experiencias diarias transculturales. Alguien nos comparó con el grupo de hombres que se unió a David en el desierto, porque también nuestro equipo se ha reunido en un desierto estructural con un mentor y con valores compartidos. Todos queremos seguir el ejemplo de la encarnación de Jesús, conectando a la gente en el sur de México con Jesús. Queremos que su respuesta a Jesús lleve el sabor de su propia cultura y de su propio ser. Queremos que la iglesia llegue a ser una gran multitud demasiado grande para contar, de toda nación, tribu, pueblo y lengua, unida al fin como un solo cuerpo y adorando no con una sola voz, sino con muchas, pero siguiendo no muchas voces, sino Uno sólo, y de todo corazón.

La ventaja de en equipo es que celebras las historias de tus compañeros como si fueran tuyas. Las grandes organizaciones tienen la ventaja de poder usar sus grandes recursos para tomar vídeos y publicar las historias de las personas que de otro modo no se escucharan. Por supuesto, por otro lado, algunas grandes organizaciones esconden un montón de cosas indebidas detrás de las buenas historias, por lo que todos somos más escépticos al escucharlas. Pero esta historia es de alguien en mi equipo en Oaxaca, y aunque no tengo el video, aquí lo puedo celebrar contigo.


La historia es de Felipe:
Agotados después  de un largo día de mezclar cemento y cargar cubetas para hacer los cimientos de su casa, me senté con mi amigo Tadeo fuera de una pulpería en nuestro pueblo. A medida que bajara el sol, comentamos sobre nuestro trabajo y nuestros músculos adoloridos. Mientras tomábamos nuestras cocas, Tadeo volvió a algo que le había sucedido hace unos meses. En otro lugar de trabajo, un compañero lo había golpeado en la cabeza con una tabla 4x4, por poco dejándolo muerto. Él me había llamado a recogerlo en ese pueblo, a dos horas de distancia. Más tarde, él me había dicho la verdad sobre el ataque. Me explicó que cuando los jefes comenzaron a darle más responsabilidad, eso despertó celos en los demás, y un hombre lo había atacado en una rabia borracha. Esto yo ya lo sabía.

Pero hoy, Tadeo añadió que ya que nos habíamos convertido en amigos, y que su perspectiva de la vida había cambiado. Al ver cómo yo amaba y apoyaba a mi esposa Eunice, empezó a desear  lo mismo para su propia familia. Ahora que me conocía, sabía que su vida también podría ser diferente. Reconoció que su vida iba a volverse más difícil si cambiaba su forma de actuar, porque había tradiciones en el pueblo que iban en su contra (la presión para tomar era enorme), pero estaba agradecido de que ahora tenía un amigo para guiarle en un nuevo camino. Éramos simplemente dos trabajadores agotados, los dos casi en lágrimas, compartiendo un momento que ninguno de los dos había esperado.

Nuestro tiempo en el pueblo ha sido de lucha y de éxito. La clínica ha ayudado a cienes de personas de varios pueblos, pero la gente no ha respondido a Dios como esperamos. Ya sabíamos que no iba a ser algo rápido, incluso podría tomar años, pero a través de los meses habíamos luchado con la duda: ¿vamos demasiado lento? Pero esa noche, sentado con Tadeo, vi a Dios trabajando a mi lado. Durante mis diez años de trabajo en México, he visto nacer a varias iglesias en los pequeños pueblos indígenas, pero por lo general carecen de jóvenes y adultos varones. Estos hombres deberían ser la sangre vital en una iglesia indígena, apoyando su crecimiento y su reproducción, pero los varones son los más difíciles para alcanzar. Si una iglesia nueva se llena de mujeres y niños, la gente piensa que la nueva religión es solamente para ellos. A través de los años, he escuchado a muchos hombres decir que la iglesia es para sus esposas, y que ellos no necesitan a un Dios de mujeres. Ahora Tadeo me estaba diciendo que él confiaba en mí para mostrarle un nuevo camino hacia un Dios que es para toda la familia.
 


Yo sé que en su tiempo en México, Felipe ha cargado una gran cantidad de cubetas de cemento para la construcción de las casas de sus vecinos y ha jugado muchísimos juegos de basquetbol. Eunice ha tratado a cienes de pacientes. Paco ha llevado a mucha gente en su camioneta y ha bebido gran cantidad de cocas con todos ellos, incluyendo con la con quien se casó. Ahora tiene tres personas más en su familia. Douglas ha observado muchos árboles de durazno, y Saraí ha enseñado muchas clases de matemáticas. Jasón y Tifany han atravesado muchos kilómetros, buscando a gente con quien practicar sus frases en español. Esta historia de Felipe que les cuento requiere mucho trabajo. Requiere tiempo. Toma mucha práctica. Por eso ahora la celebro contigo, como celebro todas las historias de mi equipo, ya que me hacen ver a Dios logrando algo bello en cada uno de ellas 
y quiero que goces conmigo.

Acusador


Mi amiga, la enfermera compasiva,  me dio permiso contarles esta historia. Ella vive en el campo, y recientemente, salió a caminar. Las lilas estaban floreando por unas pocas semanas (siempre me sorprende que las temporadas son tan cortas en Canadá. Roberto dice que las fresas duraran un par de semanas, y no he probado ni una. En México la temporada del mango sigue por meses, la “paloma” el "ataúd,” el “confite,” y la "manila" o "Haydn" y si no los dejo de mencionar,  se me hará agua la boca, porque hasta acá no llegan). Volviendo a la historia, a mi amiga le encantan las lilas, esas flores blancas y moradas tan suaves, tan diminutas, y que huelen tanto. Ella no tiene lilas en su propio patio y siempre los busca cuando sale. Y mientras caminaba, las vio en un campo. Junto al campo vio el patio de una gran casa donde había muchas lilas sembradas, pero en el campo, las lilas eran (seguramente) silvestres. Y estaban en plena floración. Mi amiga lo pensó bien porque tiene una conciencia muy sensible.  Ella nunca tomaría algo que no es de ella, y siempre cumple con todas las reglas con mucho cuidado. Es sumamente respetuosa de la ley. Los policías sueñan con personas como ella, y su familia a veces le hace burla.

Así que cruza por el campo, donde (seguramente) nadie es dueño de las lilas, corta unas ramitas de púrpura y blanco para hacer un ramo, y sigue su paseo con las flores en la mano, disfrutando de su fragancia. El día está lleno de alegría, y ella sabe exactamente donde quiere colocar las flores al llegar a casa. Esta sonriendo.
Pasa un coche. Pasa, pero luego, ella ve las luces de freno, y se da cuenta que se detiene el carro en la carretera.  Luego el carro da vuelta y regresa, lentamente, hacia ella. Cuando esta junto a ella, se detiene. Ella se inquieta. El vidrio empieza a bajar. Aparece la cara de un anciano. "¿De dónde sacaste esas lilas?"

¿Cuáles son las posibilidades que esto le fuera a pasar a mi amiga con la conciencia de un santo?

El anciano la regaña. El regaña a mi amiga compasiva, quien tiene 50 y pico de años, es madre de tres hijos, y tiene unas lilas (supuestamente silvestres) en la mano (¿robadas? ¡seguramente no!) Le dice: "Esos no le pertenecen, como usted bien sabe. Usted debe pensarlo bien  antes de tomar lo que no es suyo. Sólo imagínese cómo me siento yo cuando la gente viene a mi propiedad y toma lo que no le pertenece. Usted debe recordar eso la próxima vez que sienta la tentación. No, yo no quiero que me devuelva las lilas. Ahora que las ha cortado, disfrútelos.  (Claro que los va a disfrutar después de tal regaño.) Sólo recuerda la próxima vez de pedir permiso antes de tomar las cosas.”

Esto se llama la ley de las consecuencias. No la podemos escapar. Los griegos y Shakespeare inventaron todo un género sobre los efectos de esta ley. Esta ley dice que puedes tomar decisiones muy pequeñas, aparentemente sin importancia, y luego, inesperadamente, estas decisiones cambian tu vida. Nuestras decisiones causan efectos cada vez más grandes, y las consecuencias nos siguen afectando como los círculos que radian de un punto en el pozo. Al final de una tragedia griega o de Shakespeare, todos los afectados mueren porque el protagonista, una buena persona, elige mal una vez, pero luego no puede detener las consecuencias.

Me alegra decir que por lo que yo sé, mi amiga sigue viva, aunque las lilas han muerto, y no se han visto consecuencias a su historia más  que la risa cierta determinación a seguir más las reglas. Pero la próxima vez que tú veas lilas, deja que te recuerdan que por cada acción hay una reacción igual y opuesta en la forma de la cara de un anciano descortés, mirando por la ventanilla del coche, y que te recuerde de las consecuencias trágicas de tus acciones. Son ineludibles. Todos somos emboscados por la ley de las consecuencias.


Con esta excepción. Cuando murió Jesús, se deshizo de la tragedia. Rompió las consecuencias ineludibles de nuestras acciones. Destruyó la trampa inexorable de la muerte, y creó la posibilidad de un final feliz. Aunque en este mundo caído todavía estamos atados a todas las consecuencias de nuestras acciones, por lo que el cáncer todavía viene y mata, en última instancia, aquel anciano acusador es desterrado. Somos libres de sus regaños. Todos somos libres, y no importa que objeto robado tengamos en la mando, somos perdonados.  Lo que hacemos con esta puerta abierta es harina de otro costal.

Wednesday, June 17, 2015

Analfabeto

En uno de estos domingos en la iglesia, el predicador promovía las misiones, y nos habló de una joven llamada a ser misionera. También casualmente añadió el hecho de que ella está estudiando para su maestría. Está bien. Es buena meta. Pero en nuestra cultura, este detalle podría dar la impresión de que sacar maestría nos hace mejor misionero. Sé que el predicador no quería decir esto, pero queda la impresión. Déjame explicar.

En mi familia, algunos de nosotros leemos mucho y nos gusta platicar sobre las ideas, pero no todas las personas son así. A unos no les gusta mucho los libros. Para ser sincera, en mi experiencia, a veces la Iglesia juzga a las personas que no leen bien. De hecho, la Iglesia parece juzgar a dos tipos de personas: los introvertidos y los nos que no leen mucho. Ya he escrito algo sobre cómo me he sentido como persona introvertida dentro de la iglesia. Yo tenía preguntas como estas: si Dios quiere que ganemos muchas personas para Cristo, ¿por qué insiste en crear personas introvertidas? ¿Por qué no nos hace a todos evangelistas? He luchado con esta pregunta. Más o menos tengo mi respuesta, así que ahora quiero tratar el otro grupo de personas marginado por la iglesia. Los que no aman los libros.

Así que permítanme contarles una historia. O mejor, dos historias. Cuando Robert y yo llegamos  primera vez a México, vivimos entre los mixtecos en las montañas de Guerrero. Son personas orales. Esto significa que confían en la información que se pasa de boca en boca, no la información que se encuentra en un pedazo de papel. Esto se debe a que no leen en su propio idioma (hay traductores tratando de enseñarles, pero todavía no se ha visto mucho avance), y aunque se les enseña a leer en español en la escuela, no poseen libros y casi nunca leen. Algunos de los creyentes leen la Biblia en español. Bueno, más o menos. Ellos usan una versión que se escribió hace 500 años, y a veces confunden, en sus sermones, donde hacen una traducción del español, la palabra vosotros con la palabra nosotros.







Cuando nació la iglesia en este lugar, fue en respuesta al testimonio de un hombre sobre el poder de Jesús. Eso fue todo. No había ni una Biblia a la vista. Y la mitad del pueblo se acercó a Jesús y se comprometió a seguirle, todo en un mismo día. Y decidieron dejar de hacer las cosas que sabían que eran destructivas: dejaron de emborracharse y golpear a sus esposas; dejaron de vender a sus hijas al casarlas, y dejaron de tomar intereses para los préstamos (los intereses están entre 50 y 100% al mes). Estos son cambios típicos de Pentecostés, cambios que solo puede  traer el Espíritu Santo. Y un músico mixteco comenzó a escribir canciones acerca de Jesús: "Aquí la gente dice que me voy a morir. Pero si me muero, sé que me voy directo al cielo con Jesús." y el fundador de la iglesia fue asesinado en plena luz del día en el centro de la ciudad. Y también asesinaron a uno de sus parientes, otro líder. Y demostraron toda esa fe y toda esa obediencia pero ¡nunca habían leído la Biblia! Estas personas amaban a Jesús, y lo obedecían, y es todo lo que importaba.

Seguimos con historia número dos. Roberto estuvo en Panamá en una reunión con los líderes de la iglesia Wounan. Estaban viendo cómo la cultura de los Wounan es oral, como la cultura de los mixtecos. (Los Wounan le dicen a Roberto  El Mixteco). Pero para su crecimiento espiritual, las iglesias Wounan dependían principalmente de la lectura. Y la mayoría de los predicadores pasan todo su tiempo insistiendo en que la gente lea la Biblia. En una de esas ocasiones, un anciano se puso de pie para hablar. Sus palabras fueron directos y trágicos: "Creo que tengo que morir ahora. No puedo leer. Ni siquiera puedo ver bien. Nunca voy a leer. Así que nunca puede ser alimentado por la Palabra de Dios por mi propia cuenta. Creo que debería morir ahora.”







¿Debemos aprender a leer las Escrituras? ¡CLARO QUE SI! Pero somos un cuerpo, una Iglesia. Y aquellos con los dones de lectura y análisis pueden ayudar a los que no tienen estos dones. Y los que no leen pueden mostrar fe y sabiduría a los que a veces tienen sus cabezas en las nubes y que se orgullecen por tanto leer. Hay personas que sienten como ese anciano Wounan. Ellos aman a Jesús, pero no leen mucho. Se les hace difícil leer, o hacer largas oraciones, o analizar los sermones. Pero esto no significa nada. La única cosa que ve Jesús es el corazón, y Jesús es el único que pasa dentro del corazón. Nunca se trata de lo mucho que sabemos, sino de lo mucho que obedecemos. En amor. Y Dios es nuestro único juez.

He visto a personas (incluidos  miembros de mi familia) ser juzgados el conocimiento que les faltaba, o las maestrías que les faltaba, o dones de análisis que les faltaba. Cuando yo era niña, mi padre, que discipulaba a pastores semi-analfabetos en Honduras, hondureños, me repetía esta frase: "El hecho de que no pueden leer bien no quiere decir que no pueden comprender y aplicar las verdades más profundas de Dios." Espero que esta verdad se me quede bien grabada.