Las transiciones
son las costuras de nuestras vidas. Pueden dejar filtrar las cosas que habían quedado
escondidas, como el impulso de escribir a las 3 de la mañana sobre lilas y
cínicos. Pueden dejar entrar las cosas, como el resentimiento, o los amigos, o
Dios. O pueden desentrañar y dejar que te desbarates en miles de pedazos. No sólo
son individuos que pasan por transiciones. Grupos también lo hacen. A veces las
transiciones del grupo son demasiado lentas o grandes para la observación, o simplemente
no coinciden con nuestra experiencia personal. Pero son igual de importantes.
Tuve que pensar
sobre esto en mi última experiencia intercultural,
que yo no lo habría
previsto, un taller de tres días con dieciséis hombres. Cuando entré en el salón,
sólo había hombres, y yo reaccione, entrando por la puerta. "Wow, son
todos hombres." Pero fueron amables. "¿Estabas buscando el curso Grandes Mujeres de la Fe por el otro pasillo?" me preguntaron. Me reí. Casi me di la vuelta
para pedir permiso cambiar al otro taller, pero me quedé, y, finalmente, otra
esposa se unió a nosotros, así que no me fue tan mal. Esos hombres tienen que
ser los más compasivos, los más empáticas en todo Canadá. (Los voy evaluando,
como ya saben.) Durante los tres días del curso, la mayoría de ellos tomaron la
oportunidad para acercarse o para sentarse deliberadamente en una silla junto a
mí para ver como seguía mis tratamientos. Algunos médicos que conozco podrían
tomar notas de tales hombres. En el curso, me trataron igual que los hombres.
Fue una
experiencia transcultural no era sólo porque eran puros hombres, sino porque se
trataba de iglesias canadienses. En concreto, se trataba de las iglesias
canadienses pasando por transiciones entre pastores. Después de toda una vida
en
Latinoamérica, viendo como nacen las iglesias, y como se desarrolla el
liderazgo local, no había pensado mucho en lo que sucede más adelante cuando
hay cambio del pastor, lo que le sucede a mi iglesia aquí. Puede ser muy difícil
la transición cuando la congregación no está de acuerdo con las decisiones. Si
una pareja casada enfrentara una transición como ésta, le recomendaríamos un
consejero, pero a veces nos olvidamos de que los grupos también pueden
necesitar ayuda. Este curso fue sobre cómo ayudar a las congregaciones pasar
por las transiciones.
Mi momento
favorito fue cuando el instructor se puso de pie en el centro del salón y nos pidió
reaccionar instintivamente a sus próximas palabras, las cuales eran, en voz
alta: "¡YO SOY CONFLICTO!" Susana y yo buscamos los puntos más
distantes, escondiéndonos detrás de podios y mesas, mientras que dos de los
hombres, incluyendo a Robert, por supuesto, prácticamente abrazaban al
instructor. Insistieron en que los momentos de conflicto son oportunidades para
instruir a la congregación. Bueno, supongo que sí, pero yo prefiero estar a
salvo detrás de un podio. El instructor entonces dibujó cinco estaciones, en
representación de las formas en que se puede responder al conflicto, y de nuevo
nos pidió que reaccionáramos instintivamente. Éstos son los cinco:
• Evitar el conflicto
• Acceder
• Transigir, por lo que ambas partes renuncian algo
• Hacer valer su posición
• Cooperar
Luego dijo algo que a varios nos impresionó: Jesús usó todos estos modelos en un momento u otro. ¿En serio? ¿Jesús evitó el conflicto en algún momento? ¿Jesús accedió? ¡Qué alivio! Porque es lo que yo haría. Recuerda cuando quisieron coronar a Jesús a la fuerza y él desapareció de entre de ellos, evadiendo el momento porque no era su hora. Recuerda cuando las autoridades del Templo le exigieron un impuesto y lo pagó para no ofender. Por supuesto que hay tiempos cuando tenemos que hacer frente a la tormenta, pero a veces no es la hora debida. Podríamos suponer que el conflicto siempre es malo. Pero no es cierto. Incluso Pablo y Bernabé tuvieron conflicto durante una transición en la obra, y su solución fue dividir la tarea en dos, e ir por caminos separados. ¿Y recuerda Getsemaní, cuando los deseos de Jesús estaban en conflicto con la voluntad de su Padre? Estar en conflicto no es el problema; el problema es cómo lidiamos con el conflicto.
Las transiciones son difíciles, especialmente las transiciones experimentadas por grupos de personas. Los grupos de cristianos, lo creas o no, no son una excepción. No nos ayuda en nada pensar, "Oh, mi grupo no podría caer en conflicto cuando las cosas van mal o cuando viene un cambio. Mi grupo no sería tan inmaduro." Si pensamos así, nos engañamos a nosotros mismos. Probablemente, cuando se trata de las transiciones, los grupos necesitan ser aconsejados más que los individuos, especialmente cuando las transiciones son entre líderes. Nunca había pensado en eso. Nos fue de provecho aprender sobre la cultura de la iglesia en Canadá, sobre la importancia de verificar los valores que nos unen, y sobre el esfuerzo necesario para manejar los conflictos que surgen un una congregación. Si tenemos mucho cuidado, podemos aprovechar los tiempos de transición, para evitar el caos, y a cambio, aprender las cosas que Dios solo puede enseñar en momentos de incertidumbre. Él puede usar los momentos de conflicto para unirnos y guiarnos hacia nuevas oportunidades de fe y servicio.
• Evitar el conflicto
• Acceder
• Transigir, por lo que ambas partes renuncian algo
• Hacer valer su posición
• Cooperar
Luego dijo algo que a varios nos impresionó: Jesús usó todos estos modelos en un momento u otro. ¿En serio? ¿Jesús evitó el conflicto en algún momento? ¿Jesús accedió? ¡Qué alivio! Porque es lo que yo haría. Recuerda cuando quisieron coronar a Jesús a la fuerza y él desapareció de entre de ellos, evadiendo el momento porque no era su hora. Recuerda cuando las autoridades del Templo le exigieron un impuesto y lo pagó para no ofender. Por supuesto que hay tiempos cuando tenemos que hacer frente a la tormenta, pero a veces no es la hora debida. Podríamos suponer que el conflicto siempre es malo. Pero no es cierto. Incluso Pablo y Bernabé tuvieron conflicto durante una transición en la obra, y su solución fue dividir la tarea en dos, e ir por caminos separados. ¿Y recuerda Getsemaní, cuando los deseos de Jesús estaban en conflicto con la voluntad de su Padre? Estar en conflicto no es el problema; el problema es cómo lidiamos con el conflicto.
Las transiciones son difíciles, especialmente las transiciones experimentadas por grupos de personas. Los grupos de cristianos, lo creas o no, no son una excepción. No nos ayuda en nada pensar, "Oh, mi grupo no podría caer en conflicto cuando las cosas van mal o cuando viene un cambio. Mi grupo no sería tan inmaduro." Si pensamos así, nos engañamos a nosotros mismos. Probablemente, cuando se trata de las transiciones, los grupos necesitan ser aconsejados más que los individuos, especialmente cuando las transiciones son entre líderes. Nunca había pensado en eso. Nos fue de provecho aprender sobre la cultura de la iglesia en Canadá, sobre la importancia de verificar los valores que nos unen, y sobre el esfuerzo necesario para manejar los conflictos que surgen un una congregación. Si tenemos mucho cuidado, podemos aprovechar los tiempos de transición, para evitar el caos, y a cambio, aprender las cosas que Dios solo puede enseñar en momentos de incertidumbre. Él puede usar los momentos de conflicto para unirnos y guiarnos hacia nuevas oportunidades de fe y servicio.


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