Wednesday, June 24, 2015

Gente invisible

Ayer cuando salimos a comer durante el taller sobre el liderazgo de transición, encontramos un restaurant cerca del lugar. Tome un licuado de mango, porque me hacen falta. Antes de comer, uno de los hombres oró, casualmente, con los ojos abiertos. Le dije que en realidad no había visto a muchas personas hacer eso. La mayoría oramos por costumbre con cabeza inclinada y ojos cerrados, incluso en lugares públicos. Se me hace muy difícil cambiar este hábito de 50 años. El otro pastor, de trasfondo Anglicano, dijo que no le daba igual que escogieran ese estilo de oración, pero que le parecía faltarle algo de respeto a Dios. Para mí la pregunta es ¿dónde diriges la mirada cuando estás hablando con alguien invisible?

Pero la realidad es que constantemente estamos platicando con gente invisible, y lo hacemos en una forma muy natural, con los ojos abiertos, inclusive, moviendo las manos y la cabeza como si la otra persona nos viera. Además, esto lo hacemos aun cuando estamos en medio de un grupo de personas, y de hecho la cortesía ahora requiere que uno se aleje en este caso para no interrumpir la conversación del grupo. Así que mi siguiente pregunta a los pastores fue ¿creen que los teléfonos celulares puedan afectar nuestra forma de orar? (Roberto venia pensando que íbamos a dialogar sobre el discipulado, pero yo no sabía, y cambie de tema; lo siento.) ¿Podría ser que todos comenzamos a hablar con Dios como hablamos con cualquier otra persona invisible, con los ojos abiertos, pero no enfocados, can las manos haciendo gestos, y la cabeza moviéndose como en acuerdo? ¿Qué tal si le asignáramos a Dios un número automático  y le habláramos como les hablamos a nuestros padres terrenales? “hola, papi, te hablo para saludarte…” ¿Podríamos enviarle  mensajes de texto? ¿Sería eso una forma de oración? ¿Me ayudaría eso acordarme de él  todo el día?


No creo que a Dios le importe el estilo que escogamos para orar. Pero como seres humanos con cuerpos, nosotros si somos afectados por las formas que usamos. La Biblia esta llena de diferentes posturas y estilos. Me gusta escribir mis oraciones como en un diario, porque asi me parecen ser inaudibles pero fuertes a la vez.

Pensarian que por eso pudiera mensajear, pero mis hijos se rien cuando ven cual lenta soy, usando nada más un pobre dedo pulgar, no sabiendo abreviar y siempre corrigiendo cualquier error. Es un nuevo mundo para mí. Y divertido, también, porque me celular nunca deja de estar inventando nuevas lenguas y nuevas agendas, que nos mantiene a la alerta. Yo recibí un mensaje de Dawnelle que decía, "píxeles elle faire" y uno de Diana que decía, "tupo soery." Otra amiga me aseguro que, “Sol sobre yeso es útil,”  y me pregunté si sabía algo de la medicina que yo no sabía. Envié un español (pensé) un mensaje a Simi asegurándole que iba a "sacar un guiso de atún." Tengo que tener cuidado, porque mi teléfono anda invitando a la gente a cenar sin avisarme. Empecé a llamar mi hospital Sta. Catarsis porque me pareció más fácil llegar a un acuerdo con el teléfono que discutir con ella a cada rato. Mi mensaje favorito fue cuando estaba en la sala de emergencias por tercera vez y recibí de Rosalina: "¿Has estado en error todo este tiempo?" Simplemente no existe una buena respuesta.

La tecnología cambia nuestras vidas, incluso nuestras vidas con
Dios. Nuestras iglesias suben sus sermones al internet y los proyectan sobre pantallas y nos muestran videos que nos llaman a la acción. Hasta los mixtecos tienen sus sistemas de sonido, colocándolos en los portales de sus iglesias  para compartir su música con todos los demás. Hasta que te preguntes cómo Jesús y la iglesia primitiva pudo lograr tanto sin tener todas estas cosas. Pero hoy es nuestra cultura, tal vez no para siempre, y ciertamente no en todas partes, y nos adaptamos a ella. Así que quizás hay una manera en que la tecnología puede ayudar a las personas que no están acostumbradas a mantener una conversación aparentemente unilateral con un Dios invisible. ¿Puede ayudarnos a orar a Dios de forma más natural y en los espacios públicos? ¿Es relevante que para algunas culturas no existe la oración en silencio? No lo sé. Sólo me pregunto. Lo que realmente quiero es que la oración sea más y más como la respiración: constante, reavivador, natural, relevante. Si la tener el celular en la mano me ayuda llegar a eso, entonces que así sea. Tal vez aprenderé a dominar el nuevo idioma de “mensajear” antes que me muera. Mi otra idea es mantener una tarjeta en la bolsa con oraciones litúrgicos de los salmos, para poder sacarlo y leerlo cuando este en algún restaurant. No, espera, pude descargar todo eso en mi celular.

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