Monday, June 29, 2015

El arte moderno

El libro que estoy leyendo ahora (bueno, uno de ellos--siempre estoy leyendo varios) fue escrito por una mujer casada, poeta, que se unió a la orden católica benedictina como oblato (significa ofrenda; uno que toma votos). Ella vivió por temporadas en el monasterio, uniéndose a las oraciones de los monjes, pero siempre volviendo a su marido y su trabajo y su iglesia protestante. Los monjes todos tenían trabajos que hacer, pero se reunían para orar unas siete veces durante el día y la noche, inclusive a las 3:30 de la madrugada. Esta hora ya no me espanta por las tantas veces que me he despertado a esa hora. Esa oración se llama “Vigilia,” y todos hemos tenido nuestras vigilias. Me pregunto, ¿cómo sería vivir tan inmerso, diario, en la lectura pública de la Biblia, y la oración, y las comidas comunales? Esta es la vida que describe esta autora.

La autora, Kathleen Norris, identifica a los monjes como poetas porque ambos sienten tanto “el potencial sagrado en todas las cosas que cometen actos absurdos: ¡el poema! ¡la oración!” Ella describe una exposición titulada "Arte Degenerado" que comparaba el arte aprobado por el régimen de Hitler con el arte que su régimen denunció. El arte aprobado fue obviamente propaganda. El arte prohibido, al otro lado, permitía todo tipo de respuesta. Si se controla el mensaje del arte, ya no es arte. Kathleen describe como un predicador reconocido americano insistió que el arte moderno era un complot para despojar a América de sus recursos y que serían mejor tener más estatuas patriotas de George Washington que colocar más esculturas de Henry Moore. El filósofo griego Platón, que nunca conoció al Dios Cristiano, estaría de acuerdo con este predicador. Platón quiso prohibir todo arte porque podría interferir con su plan de la República ideal. , Cuando se permite tener "arte degenerado" o sea, arte independiente del gobierno, no se sabe cómo va a reaccionar la gente. Hay que controlar el arte del pueblo para asegurar el control de la ciudadanía. No se puede permitir algo que implica la contracultura o el misterio.



Roberto está construyendo algo de arte moderno con su hermano. Un amigo de su hermano compró una escultura hecho de madera que se ha podrido. Roberto, su hermano, y un aprendiz están recreando la obra. Es enorme, tan grande como un elefante. Es un equipo de hombres encorvados, cargando una viga sobre sus hombros mientras caminan. Está titulada Marcha Interminable. Me gusta mucho. El artista, un israelí que vive en Nueva York, va a volver a verlo cuando esté terminado. Debe sentirse extraño ver como otros han recreado una obra tan complicada.

Creo que a Dios le gustaría esta obra al igual que le gustaría las obras redondeadas de Henry Moore. Si Dios estuviera de pie a mi lado, comentando sobre las obras, creo que eso me diría. Porque Dios es el que crea el arte y el que nos inspira para crear el arte. Él nos da toda la libertar para crear. No nos detiene. Esta libertad que él nos ha dado le ha costado mucho, porque abusamos de ella, al igual que abusamos de todas las cosas, pero me alegro de que nos ama tanto para dárnoslo. Me gustaría poder crear algo para decirle gracias. Tal vez los monjes tienen una buena idea en dedicarse tanto a la oración. Cuando escribo, es también una manera de decirle gracias.

Arte de Henry Moore:
Madre con su bebe (vea los huecos del cuerpo)
Este esta en un parque. Me parece nombrars "Juego de pelota"

Vertebra

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