El otro día
recibí una carta de un alumno mío que necesita algo de
mí. Era una petición apasionado
pidiendo una segunda oportunidad. Y
a diferencia de los maestros de la geografía o el álgebra, tengo libertad para evaluar
el progreso de este alumno usando su carta como un ensayo, tomando en cuenta
tanto el contenido como el estilo. Puedo
asignarlo como proyecto final y luego evaluar su calidad, porque de todos los
temas, inglés tiene más en común con la educación física que con cualquier otro
tema, siendo ambos materias que se perfeccionan con la práctica. Así
como una carrera final de 5 minutos puede demostrar la aptitud de un niño, así
puede un ensayo de 500 palabras mostrar la habilidad de un niño para escribir. Claro, probablemente lo
revisó su mamá, ¿pero no es siempre así? ¿Y
no aprende el niño de su revisión, sobre todo cuando hay mucho en juego?
Como escritores,
tendemos a notar primero los errores técnicos, las frases mal armadas, los errores
de ortografía, y damos rienda suelta a nuestras plumas como perros rojos de
caza buscando ardillas por todo el papel. Los
errores técnicos necesitan corregirse, y ese vendrá más adelante, pero como entrenadores,
tenemos que notar primero lo que el alumno ha hecho bien, y debemos ayudarle a organizar
bien sus ideas antes de soltar los perros. Este
ensayo de mi alumno (lo llamaré Bill) está lleno de errores técnicos, pero
echemos un vistazo a la organización. Su introducción
habla de una expectativa no cumplida. Esperaba una cosa y consiguió
otro. Él
ahora se siente avergonzado, frustrado, y temeroso de las consecuencias que
vienen. Con
esas palabras no más, este alumno me convence. Me
ha enganchado en su segunda oración y ha expuesto su propósito con una
apelación emocional. Escuché
en el seminario de transición que si quieres apoyo, use la lógica, pero si
quieres acción, use la emoción. Nuestras
decisiones son motivadas por la emoción y luego apoyadas por la lógica. Si
la emoción es fuerte, puede abrumar la lógica. Por
otro lado, podemos superar nuestros sentimientos con la razón, dado suficiente
tiempo para pensar bien las cosas, así que hay esperanza. Y me siento motivada a ayudar
a Bill.
Al siguiente,
Bill expone su razonamiento. Me
dice lo que va a suceder si él no consigue una segunda oportunidad, y para él,
las consecuencias son nefastas. Se ofrece a
poner de su parte durante el verano. Establece un plan de acción. Como
parte de su razonamiento, contradice el argumento del oponente, reconociendo los
errores del pasado y aceptando responsabilidad por sus acciones en el futuro. Finalmente
usa una apelación a la autoridad: ha consultado con un experto académico que
recomienda la acción que solicita. Bien
jugado.
Bill concluye con
un recordatorio de sus sentimientos y un llamado a la acción. Sé
exactamente lo que quiere de mí en este ensayo tan apasionado y tan persuasivo
ensayo, y me pongo a muy cumplir. Bill
podría haber dividido la carta en párrafos, haber revisado su ensayo para
evitar los errores de ortografía, y haber desenredado algunas frases mal
escritas. Pero
los perros de caza tendrán que quedarse dormidos debajo de un maple canadiense
por el momento, mientras que el ensayo sigue adelante con su propósito.
Echo de menos a
Bill. Echo de menos mi trabajo como
maestra. Y
tratando de traducir al español lo que escribo en ingles me da empatía con un
alumno luchando para expresarse en forma escrita sin cometer errores técnicas a
cada vuelta. Bien hecho, Bill.


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