Ayer pase a una
mujer en la acera, al mismo momento que me estaba quitando la bufanda de la cabeza
porque hacía calor, (es una bufanda floreada, de rojo y negro, que me hizo mi
Anfitriona Marg y que su hija Katie ajusto para el tamaño infantil de mi cabeza).
No me molesta exponer mi calvicie en público aunque todavía evito voltear a
verme en los espejos que ponen en los ascensores. Puedo vivir sin pelo, pero no
me tiene que gustar. La mujer me detuvo de inmediato. Era delgada y tenía cabello
corto, color de plata, como el mío, si yo todavía tuviera cabello, y era de mi
edad. Me habló, y tenía un acento, de Europa Oriental, tal vez. Aquí en Canadá
estoy rodeada de acentos. Ella puso su mano sobre mi brazo y me empezó a
platicar, aunque le costaba encontrar las palabras, y no escogió las mejores,
pero sólo lo que se lo ocurría en el momento. Yo entiendo, porque muchas veces
no me salen bien las palabras, y lo que le respondí realmente no tenía sentido,
aunque a largo plazo fue la verdad. Fueron las palabras que me vinieron a la
mente en el momento. Esa es la vida de una persona introvertida.
"... Te compadezco."
"O, no lo te preocupes por mi. Todo va a salir bien. "(Yo no sé que
esto sea cierto, pero también es cierto a largo plazo.)
"Pero si te compadezco. ¿Cuántas son?"
"Estoy en mi tercer tratamiento."
"No, ¿cuántos tipos de cáncer?" (Tengo que pensar en lo que me
pregunta.)
"O, voy sólo por mi primer cáncer." (De repente me siento como un principiante).
"Mi esposo va por su segundo. Ya tuvo doce tratamientos de quimioterapia, pero luego ha vuelto a aparecer. Ahora tiene cáncer en los huesos (Ahora siento tristeza por ella porque es cáncer de los huesos). No pudo aguantar la terapia."
"¿Lo perdiste”?"
"Todavía no."
"¿Cómo te sientes?"
Ella mira hacia abajo y encoge los hombros.
"¿Tienes gente a tu alrededor?"
Su rostro se ilumina. Ella se inclina hacia mí. "O sí, sí. Tengo catorce hermanos, y mi marido también tiene familia grande. Sí, tengo mucha gente que me ayuda.”
El intercambio ha terminado. "Me alegro por ti."
"Te deseo buena suerte en todo."
Nos separamos.
¿Que acaba de pasar? Dos extraños platican en un estacionamiento y aunque no escogen las mejores palabras, se entienden, y luego se dicen adiós. Ni siquiera sé el nombre de esta señora de cabello plateado, quien está pasando una segunda vez por este horror y quien me bendice en un estacionamiento. Cuando enfrentamos las cosas difíciles, y somos transparentes, "quitándonos la bufanda" simplemente porque hace calor, podemos tener encuentros con la gente, y aunque usemos las palabras equivocadas, podemos compartir nuestra carga con otra persona compasiva. Creo que Dios quiere más de estos encuentros, y nos ha diseñado para encontrar a las señoras de cabello plateado en los estacionamientos, las que se parecen tanto a nosotras, aunque ellas tengan su cabello y nosotros no, Y aunque tropecemos con nuestras palabras, y tengamos diferentes acentos, nos podemos animar mutuamente, y darnos cuenta que no todos los efectos secundarios del cáncer son malos.

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