Es temprano. Afuera, la lluvia cae frente a mi ventana. Estoy en el lago Hurón
con un grupo de jóvenes que acaba de regresar de un viaje misionero de corto
plazo a un lugar difícil. No hay Internet, así que no puedo publicar lo que
escribo, pero estoy en una cabaña a poca
distancia de la orilla del lago que parace mar con sus mareas y sus olas sin
fin. Ayer tuvimos el dia perfecto. Me dormí en la playa mientras que el resto
del grupo jugaba voleibol en la playa y nadaba en el lago, y luego todos fuimos
a comprar helados en una tienda decorada con temas de los años ‘50. Después de
una cena de espaguetis caseros, el equipo reflejo sobre su viaje, y yo, entre
algunas “siestas sociales” sin querer, reflexioné sobre el viaje que he estado
tomando con un libro muy viejo.
El libro me perturba. Es un libro devocional, una recopilación de las meditaciones de los monjes medievales, y fue el libro mas popular, solo haciendo excepción a la Biblia, durante quinientos años. Por eso pensé que debería leerlo, pero me costo mucho tiempo. Todavía lo estoy procesando. Se llama La Imitación de Cristo por Tomás a Kempis.
Aquí van algunos
de sus temas: "Piensa a menudo acerca de por qué has renunciado al mundo. Manténgate
de todo cuidado temporal. Que nada sea genial, nada engrandecido, nada agradable,
nada aceptable para ti, excepto Dios mismo, porque el alma que ama a Dios no se
fija en nada menos que Dios. A veces es necesario usar la violencia para luchar
contra el apetito sensual, que debe ser castigado y obligado a someterse a la
esclavitud, hasta que esté listo para todas las cosas, contenta con poco,
encantada con las cosas simples, y tranquila, sin murmurar en las molestias. Humillate bajo las manos de todos los hombres,
y ten cuidado de que, si alguien necesita algo, o incluso muestra algun deseo
de él --ya sea tu superior, tu inferior, o tu equivalente – tu cumplas ese
deseo con buena voluntad. Alégrate sólo en el desprecio de tí mismo. Aprenda la perfecta abnegación, viviendo en mi voluntad sin contradicción ni queja. Si
quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes. Si quieres ser mi discípulo,
niégate a ti mismo. Oh Señor, concédeme la capacidad para imitar tu desprecio
por el mundo ."
Son temas muy
pesadas. Y podrían dar la impresión de que no debemos darle a la gente mucha
importancia por estar tan enfocados en Dios, pero por supuesto esto no cuadra
con la representación del cuerpo de Cristo que vemos en la biblia. Tambien
podrían dar la impresión de que las personas que sirven a Dios de tiempo
completo son mas consagradas, pero no es asi. Las parábolas de Jesus están
llenas de ejemplos de personas que cumplen con sus deberes cotidianos, y son
elogiados por Jesus. Pero mi reacción a este libro fue de sentir cierta culpa
porque yo no vivo con la misma pasión que representa este autor. Por mucho que
quiera vivir para Dios al 100%, y por
mucho que sé que seria lo mejor del mundo, también sé que simplemente no puedo.
Me quede inquieta.
Por la noche, el
grupo comenzó a cantar una canción con estas palabras: "Eres un buen, buen
padre. Me dices que te sientes contento conmigo y que nunca estoy sola." Y
luego comisionamos al grupo para que siguieran aprendiendo mas de misiones, y me
di cuenta que al igual que ellos, vivo con esta tensión de querer llegar a un
lugar de mas intimidad con Dios, pero no ser capaz de llegar ... al menos no
hoy. Y de eso se trata, cómo llegar, pero un día a la vez. Aquí en Canada me
falta un año de tratamiento. Voy a llegar al final de los tratamientos, pero tengo
que tomarlos un dia a la vez. No voy a aguantar si trato de conquistar más que
el día de hoy, tres días después de mi última terapia, cuando aun no puedo
digerir la comida, y el cansancio me gana.
Hace unos meses,
fui a un retiro, y mi amiga Lori describió una visión que tuvo. Estaba jugando
basketbol, y miró hacia el banco, pero el entrenador no estaba allí. No había
nadie. Se sintió tan desanimada. Pensaba, siempre me pasa asi. Hago el intento,
pero no gano nada. El entrendaro siempre quiere mas de mi. Siempre espera mas.
Nunca esta satisfecho. Pero entonces se dio cuenta de que el entrenador no
estaba en el banci, porque él estaba con ella allí mismo en la cancha,
ayudandola. Él era un buen entrenador, después de todo. Él es un buen Padre,
después de todo.
Soy un maestra. Enseño
varios años diferentes. Claro, tengo grandes expectativas; preguntales a mis
alumnos. Pero cuando tengo un nuevo alumno que no sabe escribir más de seis
líneas en una hoja, no le exigo mucho al principio. Claro, yo sé que dentro de
algunos años, este mismo alumno me va a poder entregar ensayos muy bien
escritos, pero por hoy, solo puede escribirme un solo párrafo. Y estoy contenta
porque mi nueva alumna esta aprendiendo a escribir un párrafo, lo que no podía
hacer antes. Lo demás no importa. Como maestra, esto me hace sonreír. Como
maestro, entrenador, padre, Dios tambien se sonríe cuando tomamos un nuevo paso
de obediencia. Sólo nos pide un paso mas. Sólo tenemos que preocuparnos por un
día a la vez. A veces el paso de hoy nos parece demasiado grande. A veces
incluso queremos tomar un paso más grande, porque estamos listos. Pero a veces
es bueno escuchar las olas en la orilla de un lago, y saber que "eres un
buen, buen Padre: es lo que eres. Y soy amada por ti: es lo que soy." El
es un buen, buen padre, y él está contento con el paso que dimos hoy.


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