Monday, August 24, 2015

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Escribí esto cuando Elai primero llegó a Canadá, pero no me dejó publicarlo hasta ahora.
Una madre le pide a Dios por un día como este, cuando su hija sale de las puertas dobles de cristal del aeropuerto con una sonrisa demasiada grande y no quiere decir lo que pasa pero uno ya sabe y le empieza a hacer las mil preguntas porque de todas maneras se lo va a divulgar porque es incapaz de guardar un secreto tan grande. Este es el día en que su hija le anuncia que se va a casar.

Voy a tener un nuevo hijo. Mikael. ¿Cómo se los presento? Mikael ama a Dios y a mi hija. ¿Qué más hay que saber? Nacido en Texas, creció en San Luis Potosí, donde sus padres tradujeron la Biblia al pame y donde su madre también se crio en una familia misionera. Conoció a Elai en un campamento en Puebla, y comenzaron su noviazgo cuando Elai se graduó de la prepa hace dos años. Elai se trasladó de Canadá a Chicago, para que los dos pudieran estudiar juntos en Wheaton College. Este verano Mikael fue supervisor de salvavidas en el parque acuático Schlitterbahn y también entrenó a su equipo de salvavidas, Top Dog, llevándolos a competir a nivel estatal. En Wheaton estudia Economía y Matemáticas y Relaciones Internacionales. Se ve que es inteligente y trabajador. Y a Elai le gusta el Arte, la Sociología y los gatos, que hacía falta.

Tantos pensamientos pasan por mi mente. ¿Realmente saben lo que hacen? ¿Están preparados? Mi instinto es querer protegerlos, pero por supuesto esto es exactamente lo que no quieren. Quieren estar independientes y tomar sus propios riesgos, y tenemos que dejarlos. Pienso en cuán similares han sido sus vidas en México, y cómo esto les ayudará a comprender el uno al otro. Pero también pienso en lo diferentes que son, y me acuerdo de lo diferente que somos Roberto y yo, también, y aun así hemos tenido un buen matrimonio. Pienso en cómo Mikael pensó en tomar parte en el gobierno estudiantil desde su primera semana en la universidad, mientras que Elai no tiene interés en cosas políticas. Con estas diferencias, pueden pelearse, o pueden complementarse, o ambos, dependiendo en cómo se aman. Y con todo mi corazón bendigo este matrimonio.

Sé que Elai siente que faltan años en lugar de meses para que llegue el día de la boda. Sentí lo mismo, cuando esperé ocho meses para casarnos en Canadá. Por unos momentos quise que nos casáramos por el civil para no esperar hasta la boda, pero Roberto me convenció, y ahora tenemos una boda preciosa que recordar. Algunas mujeres sueñan con el día de su boda y tienen sus planes hechos desde niñas, imaginando sus vestidos y sus votos y las canciones de boda. Yo no era así, ni Elai. Pero ayer Elai diseñó su vestido. Siempre ha diseñado vestidos para sirenas y princesas, así que un vestido de boda era algo nuevo.

Ya tenemos el vestido, como les conté antes, y no se parece a los dibujos.  Ahora esperamos el día 22 de diciembre. Están todos invitados.


Después de pasar la semana con nosotros aquí en Canadá, Mikael regresa hoy a Chicago con Elai.  Mientras tanto, Robert y yo salimos hoy a Stratford para celebrar nuestro aniversario viendo unas obras de teatro. No pienso llevar la computadora.

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