Thursday, August 6, 2015

Tantos colores

Ayer Elai nos invitó al cine, así que por supuesto fuimos. No habríamos elegido una película de caricaturas cuando podríamos ver Terminator (¡¡es broma!!), pero ella insistió. Después de Up y Wally tuve alguna esperanza. Y sí me gustó. Creo que las únicas películas que ha insistido mi hija que viéramos fueron Silver Linings Playbook y ahora Inside Out. Las dos se tratan de cómo vivir con los extremos de la emoción.

Elai y yo estábamos hablando antes de la película sobre cómo procesamos las cosas de manera diferente en nuestras cabezas. Tiendo a pensar en términos de conexiones, metáforas, y símbolos, encontrando las conexiones entre las cosas, encontrando como una cosa es como otra, y muchas veces por eso exagerando. Elai, como ser artística, piensa en términos de colores e imágenes, y tanto su paleta de colores para la visualización y su paleta emocional para responder a estas imágenes es mucho más amplia que la mía. Junto a ella soy daltónica. Como decía nuestro director, quien también tiene una hija con estos dones, “Tienen una amplia gama emocional." Extienda las manos hacia el frente. Así somos tú y yo. Ahora extiéndalos hacia los lados. Así es el rango de estas chicas. Son ricos en imágenes y sentimientos.

Yo soy una persona verbal. Mis palabras vienen rápidamente a la mente. Tengo tantas palabras en mi cabeza que no puedo soportar el ruido de fondo, incluso la música. Quiero un silencio total en la casa, sobre todo cuando leo o escribo o pienso o... sí, casi con cualquier cosa. Elai, por otro lado, quiere estímulo. Ella escucha música a toda hora y así piensa mejor. Y ella piensa en imágenes y desea pintarlas exactamente como las ve, y lucha con la diferencia entre la verdadera imagen y su arte. Y lucha también porque le tardan las palabras. Lucha con la traducción de imagines a palabras, porque siempre tiene que traducir sus imágenes a las palabras. Imagina como seria escribir cada letra de cada palabra con un guion en medio. Ella se frustra. Incluso a veces mejor se calla, peor cuando no tenemos la paciencia para esperar que le lleguen sus palabras.

Me gustó la forma en que la película usa imágenes y sonidos para ilustrar cómo nuestros sentimientos nos mueven. Me gustó la forma en que mostró que dentro de la cabeza de diferentes personas hay diferentes historias, y a veces estas historias no coinciden, y las personas no se entienden entre sí y reaccionan con enojo. Me gustó la forma en que mostró cómo las emociones pueden enredarse, y cómo pueden provocar acciones que ni siquiera comprendemos nosotros mismos, y cómo incluso la tristeza tiene su propósito cuando hay una pérdida verdadera. Me gustó especialmente la forma en que mostró que las emociones pueden colorear nuestras memorias con carácter retroactivo. CS Lewis dijo que el cielo es retroactivo, y también el infierno, coloreando cada recuerdo para bien o para mal. Esta es una buena película para toda la familia (aunque Robert oyó al niño detrás de nosotros pedir a su padre, "¿No podemos cambiar el canal?" Así que debería haber alguna madurez).

Durante una hora y media, Elai, su papá, y yo pudimos ver los
sentimientos expresados en forma de imágenes, como personajes de colores brillantes moviéndose, hablando, y provocando esas acciones tan difíciles de explicar. Este es el mundo de Elai, un mundo de Oz para nosotros.

Y cuando lo ves, no te pierdas los cortos finales. Especialmente el del gato. Elai y yo lo entendimos muy bien. Pero Roberto, el literalista, no tanto. Fue un momento especial entre madre e hija.

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