Como ya mencione,
el libro Jesus Freak tenia algunas
cosas que no me gustaron. Por ejemplo, la autora tenía una amiga supuestamente
cristiana que llegó a ser sacerdote de la santería. La autora fácilmente
reconoció que se trataba de una forma de sincretismo, pero aun así dijo que la
santería era una expresión del cristianismo.
El sincretismo es una fusión de diferentes creencias en un nuevo sistema. En este caso se trataba de la fusión del catolicismo con la religión Yoruba de Nigeria que rinde culto a la naturaleza. Una persona bautizada católica comienza a añadir a los rituales del catolicismo los rituales de la santería, que incluyen la alimentación de los espíritus llamados orishas por medio de sacrificios de animales. Los orishas tienen nombres de santos católicos, como San Lázaro o Santa Bárbara, pero no son ningún santo que ha vivido, carne y hueso, en la tierra.
Roberto y yo encontramos muchísimo sincretismo en México. Aunque los mixtecos le llaman San Marcos al espíritu que veneran, el dios de la lluvia no tiene nada en común con el escritor del evangelio. En el día de San Marcos en el pueblo donde vivíamos, la celebración no se llevaba a cabo en la Iglesia Católica, sino en la montaña, donde hacían sacrificios de animales. Para unirse a la procesión tenían que estar tomados, y los hombres llevaban cajas de cerveza sobre sus hombros para asegurarse de estar muy intoxicados antes de llegar al altar. Allí predecían el futuro y hablaban con los muertos. Aunque todos eran católicos, esto no era un ritual cristiano, sino un ritual pre-colombiano que viene de una religión animista.
Creo que la autora hace bien en dar la bienvenida a todos, sin importar su credo o su estatus o su raza. Lo hace mejor que muchos otros por la mucha práctica que tiene. Creo que Jesús nos manda hacer lo mismo, y tenemos mucho que aprender de los que lo hacen bien. En nuestras iglesias todos los mas rechazados de nuestra sociedad deben sentirse como en casa. Pero para aceptar la santería uno tiene que negar el sacrificio de Cristo. Creo que esta autora esta n poco confundida.
Jesús nos pide vivir con esta terrible paradoja. Debemos darle la bienvenida a la gente que tiene otras creencias pero sin adoptar sus creencias. ¿Cómo se hace eso? Esa es mi pregunta. ¿Cómo le damos la bienvenida a un sacerdote de santería y no a sus espíritus? ¿Cómo la llevamos a Jesús, quien hace obsoleto sus orishas? Y aun más difícil, ¿cómo nos relacionamos con un ministro cristiano gay y sincretista sin enviarla al infierno? Siempre es más difícil saber qué hacer con los herejes.
¡Señor de Paradoja, enséñanos!
No creo que hayamos dominado esta habilidad. O rechazamos a la gente por sus creencias o le damos la bienvenida junto con sus herejías. Creo que necesitamos práctica para saber cómo aceptar a la gente sin aceptar sus creencias. Y justo cuando nos felicitamos en hacerlo bien, Dios pone a una persona aún más difícil de aceptar en nuestro camino, y tenemos que empezar de cero. Creo que es tan difícil que sólo Jesús lo ha hecho a la perfección, y siempre nos caemos del caballo o de un lado o del otro. Creo que "éste sólo sale con oración y ayuno."
El sincretismo es una fusión de diferentes creencias en un nuevo sistema. En este caso se trataba de la fusión del catolicismo con la religión Yoruba de Nigeria que rinde culto a la naturaleza. Una persona bautizada católica comienza a añadir a los rituales del catolicismo los rituales de la santería, que incluyen la alimentación de los espíritus llamados orishas por medio de sacrificios de animales. Los orishas tienen nombres de santos católicos, como San Lázaro o Santa Bárbara, pero no son ningún santo que ha vivido, carne y hueso, en la tierra.
Roberto y yo encontramos muchísimo sincretismo en México. Aunque los mixtecos le llaman San Marcos al espíritu que veneran, el dios de la lluvia no tiene nada en común con el escritor del evangelio. En el día de San Marcos en el pueblo donde vivíamos, la celebración no se llevaba a cabo en la Iglesia Católica, sino en la montaña, donde hacían sacrificios de animales. Para unirse a la procesión tenían que estar tomados, y los hombres llevaban cajas de cerveza sobre sus hombros para asegurarse de estar muy intoxicados antes de llegar al altar. Allí predecían el futuro y hablaban con los muertos. Aunque todos eran católicos, esto no era un ritual cristiano, sino un ritual pre-colombiano que viene de una religión animista.
Creo que la autora hace bien en dar la bienvenida a todos, sin importar su credo o su estatus o su raza. Lo hace mejor que muchos otros por la mucha práctica que tiene. Creo que Jesús nos manda hacer lo mismo, y tenemos mucho que aprender de los que lo hacen bien. En nuestras iglesias todos los mas rechazados de nuestra sociedad deben sentirse como en casa. Pero para aceptar la santería uno tiene que negar el sacrificio de Cristo. Creo que esta autora esta n poco confundida.
Jesús nos pide vivir con esta terrible paradoja. Debemos darle la bienvenida a la gente que tiene otras creencias pero sin adoptar sus creencias. ¿Cómo se hace eso? Esa es mi pregunta. ¿Cómo le damos la bienvenida a un sacerdote de santería y no a sus espíritus? ¿Cómo la llevamos a Jesús, quien hace obsoleto sus orishas? Y aun más difícil, ¿cómo nos relacionamos con un ministro cristiano gay y sincretista sin enviarla al infierno? Siempre es más difícil saber qué hacer con los herejes.
¡Señor de Paradoja, enséñanos!
No creo que hayamos dominado esta habilidad. O rechazamos a la gente por sus creencias o le damos la bienvenida junto con sus herejías. Creo que necesitamos práctica para saber cómo aceptar a la gente sin aceptar sus creencias. Y justo cuando nos felicitamos en hacerlo bien, Dios pone a una persona aún más difícil de aceptar en nuestro camino, y tenemos que empezar de cero. Creo que es tan difícil que sólo Jesús lo ha hecho a la perfección, y siempre nos caemos del caballo o de un lado o del otro. Creo que "éste sólo sale con oración y ayuno."
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