Ruti nos acompaña
aquí en Canadá por un par de semanas (no sé cuántas veces más tendré el
privilegio), y la invitamos a ver algunas películas clásicas que encontramos
aquí en la casa: I Am Sam, que
muestra cómo las personas se pueden amar sin importa cuáles son las diferencias
entre ellos (mi parte favorita es cuando Sean Penn ve por primera vez a su hija
recién nacida: te de todo el tema de la película) Luego anoche vimos Shawshank Redemption. Me imagino que cualquier
título con la palabra "redención" va a ser intrigante.
Lo que me impresiona de esta película es el riesgo que toma Andy, sabiendo el
castigo que viene. No hablo del riesgo calculado cuando se enfrenta al guardia
quien casi lo avienta del techo de un edificio. Él toma este riesgo para salir
adelante, y vale la pena. No, me refiero a cuando encierra al guardia en el
baño, y se sienta en la silla del director, y empieza a tocar una ópera
italiana en el tocadiscos para todo el campo de prisioneros hasta que los
guardias quiebran la puerta para detenerlo. Él paga por este momento de
libertad, pero no se arrepienta de haberlo tomado. La misma escena se ve en Es una Vida Hermosa. Y en una historia
de Ayn Rand hay una escena inolvidable donde una pareja se está escapando de la
policía (no recuerdo por qué) y a ella la matan a tiros, y él se queda con
ella, abrazándola, aun cuando ya está muerta, y por eso la policía lo alcanza
capturar. Ayn Rand trata el tema de cómo valorar las cosas y cómo estar
dispuesta a pagar, incluso con la vida, por lo que realmente quieres.
Es atea, pero entiende bien la frase, "¿Y qué le sirve al hombre salvar su vida y perder su alma?" A pesar de que no cree en las almas. Ella no cree tampoco en el cielo, pero tiene la mejor imagen del cielo que jamás he leído. Ella describe como los dones de las personas funcionan en conjunto, y cada persona le añade valor a lo que hacen los demás, y juntos como comunidad logran hacer lo que ninguno pudiera hacer solo. Y al final, el héroe sale de su escondite para pasar unos minutos con la heroína y luego, paga con su vida (bueno, casi. Rand prácticamente lo resucita; ella no puede evitar imitar a Jesús, y por eso me gusta leerla.)
Es Rand quien me ayudo conocer a Roberto hace 25 años. Estábamos en una conferencia de la iglesia, y por la noche lo encontré leyendo en un sillón en el hotel en libro de C S Lewis (mi autor favorito). Me preguntó por otros libros favoritos, y mencioné a Ayn Rand (había sido su libro favorito; hay toda una historia allí, pero es para otra ocasión), y él no había conocido a una cristiana a quien le gustara una autora atea, y así comenzó la conversación entre nosotros.
Toda la historia de Jesús fue como esa escena de Shawshank Redemption. Estoy segura que fue la vida de Jesús que inspiró Shawshank Redemption, y también inspiro a Ayn Rand cuando escribió Atlas Shrugged (¡Aunque ella no lo sabe!). Él se preparó durante 30 años para tener la oportunidad de tener un ministerio entre nosotros. Luego se arriesgó para ganar nuestro amor y solo le dimos tres años. El ya sabía lo que le iba a costar: la vida corta, la tortura y la muerte, pero escogió pagar las consecuencias de su elección. Y así nos ganó a nosotros.
Es atea, pero entiende bien la frase, "¿Y qué le sirve al hombre salvar su vida y perder su alma?" A pesar de que no cree en las almas. Ella no cree tampoco en el cielo, pero tiene la mejor imagen del cielo que jamás he leído. Ella describe como los dones de las personas funcionan en conjunto, y cada persona le añade valor a lo que hacen los demás, y juntos como comunidad logran hacer lo que ninguno pudiera hacer solo. Y al final, el héroe sale de su escondite para pasar unos minutos con la heroína y luego, paga con su vida (bueno, casi. Rand prácticamente lo resucita; ella no puede evitar imitar a Jesús, y por eso me gusta leerla.)
Es Rand quien me ayudo conocer a Roberto hace 25 años. Estábamos en una conferencia de la iglesia, y por la noche lo encontré leyendo en un sillón en el hotel en libro de C S Lewis (mi autor favorito). Me preguntó por otros libros favoritos, y mencioné a Ayn Rand (había sido su libro favorito; hay toda una historia allí, pero es para otra ocasión), y él no había conocido a una cristiana a quien le gustara una autora atea, y así comenzó la conversación entre nosotros.
Toda la historia de Jesús fue como esa escena de Shawshank Redemption. Estoy segura que fue la vida de Jesús que inspiró Shawshank Redemption, y también inspiro a Ayn Rand cuando escribió Atlas Shrugged (¡Aunque ella no lo sabe!). Él se preparó durante 30 años para tener la oportunidad de tener un ministerio entre nosotros. Luego se arriesgó para ganar nuestro amor y solo le dimos tres años. El ya sabía lo que le iba a costar: la vida corta, la tortura y la muerte, pero escogió pagar las consecuencias de su elección. Y así nos ganó a nosotros.

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