Ayer mi hija se
sentó en el suelo con sus municiones distribuidas a su alrededor. Estaba
armando un collar. Usaba cuerda, botellas de vidrio, chaquira, y algunos engranajes
en miniatura. Era relajante para ella, al final del día, sentarse en el piso y armar
collares. Mientras tanto, yo me senté en el sofá junto a ella para estar cerca
de ella, pero yo me estaba frustrado porque el nuevo Windows 10 estaba sonando
una alarma, diciéndome que mi mscv100.dll había desaparecido. En computereño ¿sería
msvc100.dll un término médico para una enfermedad paralizante, una alerta de
secuestro, o una mala palabra? No estoy segura. Pero lo que sí sé es que yo no
quería estar allí, tratando de averiguarlo. Quería estar haciendo otra cosa.
¿Qué hacemos para relajarnos? Cuando yo era joven y vivía en Honduras, mi papá me dio una lección sobre los problemas convergentes y los divergentes. Estaba sentado en su cama, tomando su “break,” resolviendo algún tipo de rompecabezas de palabras o números, y yo entré y lo interrumpí sin pensar. Le pregunté acerca de lo que estaba ocurriendo en una nueva iglesia en alguna aldea u otra. Levantó la vista y me dijo que no quería hablar de ello en ese momento. Por supuesto que yo pregunté por qué. Dijo que hay dos tipos de problemas en la vida. Un tipo tiene una solución, sólo una, la cual, si usted piensa lógicamente, lo puede descubrir sin salirse del sillón. Luego hay otro tipo que realmente no tiene una solución. Los problemas de la gente entran en esta categoría, y los problemas que causan las iglesias, igual. No se puede llegar a una solución en la cabeza. Es necesario ir a la gente y hacer frente a ellos y persuadirlos y ayudarles a cambiar su forma de pensar y su comportamiento antes de llegar a una solución. Tiene Ud. que actuar. No es suficiente sentarse en la cama únicamente con pluma y papel.
Mi papá dijo que los rompecabezas son problemas convergentes. Sus pistas le conducen a una sola solución satisfactoria. Al contrario, los problemas de la iglesias son divergentes. No hay una sola solución. Y no se logra nada con sólo pensar en ellos. Mi papá estaba agotado de resolver este tipo de problema divergente, y su solución era buscar un problema convergente durante unos minutos antes de volver al trabajo. Era su “coffee break.” No es obvio cuando los plantadores de iglesias se toman su break,” sobre todo a una hija adolescente. He aprendido un poco desde entonces, y ya no le pido a Roberto que me ayude cuando veo que está tomando su “break,” tomando su té y leyendo una página de un buen libro.
¿Qué nos ayuda a relajar? Para mí no es el té porque me acabo cualquier cosa
que se encuentra en frente de mí. Tengo que terminar el vaso. (Creo que existe
un término médico para esto.) A mí me ayudan a relajar las cosas que me hacen
concentrar: un rompecabezas de Van Gogh. Una novela de detectives. Un juego de
mesa. El recitar poesía. Todos estos son problemas convergentes.¿Qué hacemos para relajarnos? Cuando yo era joven y vivía en Honduras, mi papá me dio una lección sobre los problemas convergentes y los divergentes. Estaba sentado en su cama, tomando su “break,” resolviendo algún tipo de rompecabezas de palabras o números, y yo entré y lo interrumpí sin pensar. Le pregunté acerca de lo que estaba ocurriendo en una nueva iglesia en alguna aldea u otra. Levantó la vista y me dijo que no quería hablar de ello en ese momento. Por supuesto que yo pregunté por qué. Dijo que hay dos tipos de problemas en la vida. Un tipo tiene una solución, sólo una, la cual, si usted piensa lógicamente, lo puede descubrir sin salirse del sillón. Luego hay otro tipo que realmente no tiene una solución. Los problemas de la gente entran en esta categoría, y los problemas que causan las iglesias, igual. No se puede llegar a una solución en la cabeza. Es necesario ir a la gente y hacer frente a ellos y persuadirlos y ayudarles a cambiar su forma de pensar y su comportamiento antes de llegar a una solución. Tiene Ud. que actuar. No es suficiente sentarse en la cama únicamente con pluma y papel.
Mi papá dijo que los rompecabezas son problemas convergentes. Sus pistas le conducen a una sola solución satisfactoria. Al contrario, los problemas de la iglesias son divergentes. No hay una sola solución. Y no se logra nada con sólo pensar en ellos. Mi papá estaba agotado de resolver este tipo de problema divergente, y su solución era buscar un problema convergente durante unos minutos antes de volver al trabajo. Era su “coffee break.” No es obvio cuando los plantadores de iglesias se toman su break,” sobre todo a una hija adolescente. He aprendido un poco desde entonces, y ya no le pido a Roberto que me ayude cuando veo que está tomando su “break,” tomando su té y leyendo una página de un buen libro.
Me maravillo de cómo Dios nos hizo tan complejos que en medio de todo lo que hacemos, algunos trabajos nos hacen relajar. Él nos dio el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho del cerebro, cada uno con su propósito. ¿Sabía usted que si usa sólo el derecho, o sólo el izquierdo, se cansa? Los intercambiamos. En el aprendizaje de idiomas, el derecho hace conexiones entre los sonidos y sus significados, y lo hace muy rápido. Uno avanza mucho utilizando sólo el hemisferio derecho del cerebro. Pero se cansa. El hemisferio izquierdo controla el hablar y la lógica de la gramática y las listas de palabras. Pero es lento. Metódico. Se desanima uno con su ritmo tan lento. Se necesitan ambos lados. El cerebro y los músculos y los nervios se complementan y trabajan juntos. Cómo funcionan es un misterio. Es un rompecabezas convergente para una Persona que lo resuelve, para relajarse, en su propio “Coffee Break.”
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