Siempre tropiezas
cuando entras en una nueva cultura. Esta semana tenia citada para (según yo) un
electrocardiograma en el hospital a las 8:15. (¿Es eso lo mismo que un EKG? Las
letras no cuadran.) Me habían enviado un aviso por correo (los médicos aquí envían
avisos por correo), y hasta lo marqué en mi calendario. (Eso no garantiza nada,
pero debes estar orgullosa de mí por intentarlo.) Pero entonces recibí una
llamada telefónica de la clinica donde había iniciado mi tratamiento, recordándome
de una cita para mi EKG allí, y con la memoria que tengo ahora, quede con la
dude de que el aviso realmente había sido para mi clínica actual, y quien sabe
donde deje el aviso. Así que llamé la clinica, pero ellos no sabían nada acerca
de la cita. No fue hasta que encontraron a la enfermera de mi doctor, la
competente Tish, quien regreso mi llamada (aquí en Canada te regresan tus
llamadas a un hospital) que pude asegurarme del plan correcto. Tenia que llegar
a las 8:15. Después de colgar, me di cuenta de que se me había olvidado de
preguntar a donde tenia que llegar.
Y claro, me
equivoque de lugar. Porque no hacen ese tipo de pruebas en la Clínica de
Cáncer; tienes que ir al Registro Central. Y rodeada de mucha gente, tienes que
buscar como "tomar un número," porque no ves los papelitos con números
en ningun lugar. Espera. Parece que debes tocar la pantalla colgado justo en frente
de ti para que salga el papelito con tu número. Los papeles en realidad tienen
números y letras (tienes que fijarte para no escoger la ventanilla equivocada)
-. Dice la pantalla que si tienes trabajo de parto activo, te dan un numero especial. No recuerdo haber tenido trabajo no activo ¿y tu? (En
Canadá son tan organizados).
Y luego te
preguntan por qué no tienes tu tarjeta de identidad. Y te dicen Annnnn y te dan
un recibo para pagar en caja ("Puedes pagar a la salida, cariño, la cajera
aun no llega todavía." Las cajeras en Canadá son tan confiadas). "Y
sólo tienes que pasar por las puertas dobles marrones justo al lado de
EMERGENCIA (hmmm) para su ... Escaneo Muga."
Espere. Espere. Que fue eso que dijo? (Lo
escribió en un pedazo de papel. En rojo.) ¿Qué podría ser una Muga? Pensé que venia por un
electrocardiograma o algo así. Usted no sabe lo que es una Muga? ¿Es para el
corazón? Sí, adelante, inscríbame de todos modos. Alguien me lo explicará (pero
no, como me enteré, la joven voluntaria que me sostenia las puertas al ayudarme
a encontrar mi cuarta sala de espera. "No,” me dijo, “si tratara de
explicarlo, me acaba de hacerlo mal.") Suspiro.
El letrero fuera de las puertas decia Medicina Nuclear. ¡Medicina Nuclear! Me iban a aplicar medicina nuclear y no cualquier EKG normal. Una señora agradable, en una bata de laboratorio, llamó a "Annnn" y al fin me explicó lo que hacia una Muga. Sí, era para el corazón. Ella estaría inyectandome (dos veces--le ofrecí la línea PICC, pero resistio) con la radiactividad que se pudiera observar en la máquina. Iba a tomar fotografías de cómo mi ventrículo izquierdo bombeara glóbulos rojos. Bueno, no es que le entendí todo esto de una vez. Ocupe varios intentos para captar todo esto. Tuve que pedirle que me reitiera las cosas porque estaba hablando demasiado rápido, yo era extranjera en esta nueva cultura, sin renglon en mi diccionario mental para la palabra muga. Ella era paciente, y tal vez capte algo.
Después de esperar los 15 minutos adecuados para que las células rojas de la sangre se volvieran radiactivas, en los que le mencione a Roberto que se me había olvidado mi botella de agua y que tenia sed y que si había visto alguna fuente de agua por alli, y que la otra señora en la sala de espera nos dice, "Tenga. Tengo una extra." (La gente en salas de espera en Medicina Nuclear en Canadá son muy amables), la laboratorista me llama "Annnnn."
Me acosté boca arriba, ceñida con una correa gris, bajo unas cuatro sabanas
blancas por el frio, y me deslizaron pon las entrañas de la gran máquina
Nuclear que se movía en silencio hasta tocarme la cara, y me dormí. Mi primera
siesta del día, probablemente, uno de varios (El otro dia sali con tres amigas
para ir al cine, y me perdi la visita en el camino porque iba yo por mi segunda
siesta, cayéndome del sueño casi en el regazo de Janey, quien por poco me
golpeaba en la cabeza con los movimientos típicos y enfáticos de sus manos). Cuando
me despertaron porque ya acababan, la laboratorista me preguntó que si pensaba
cruzar alguna frontera en los próximos tres días. Sonarian las alarmas, me dijo. Que padre. Tal vez lo
intentare, para ser entrevistada por mas
guardias de frontera.Después de eso fue fácil. Ya había entrado en la cultura. Ya no extranjera en el mundo de la Muga. Excepto que Roberto tuvo que recordarme acerca de la cajera. Y espera. ¿Qué es una muga?































