Hoy dejé perplejo al médico. No fue mi médico normal, porque él estaba tomando
una merecidas vacaciones. Era un médico más pálido, más joven, y sonrió menos y
sus cejas se encogían en duda y en seriedad cuando le describí mis síntomas. Yo
había hecho mi tarea, leyendo el cuaderno que me dieron, donde menciona que
algunas personas sienten hormigueo y entumecimiento en sus extremidades. Una
mujer que conozco tuvo que dejar el tratamiento porque estaba perdiendo el uso
de sus piernas. Se le estaban muriendo lentamente. ¿No te encanta cómo los
médicos tienen que decirte todas las cosas que pueden pasar con tu tratamiento?
No es que tienes otras opciones, después de todo. "Toma esto, que es
nuestra mejor opción, o morirás." Prefiero no saberlo todo de antemano, sino
enfrentarlo en la mera hora. ¿Cómo me preparo para las cosas difíciles? Además, nunca logro seguir el protocolo.
Como he dicho,
dejé perplejo al médico. Supuse que las extremidades incluyen la boca porque tiene tantos nervios,
igual a las manos y los pies. Así que no me sorprendí cuando mi boca sintió
hormigueo y luego se adormeció, aunque nada pasaba con mis dedos. Todo lo que
podía saborear era sopa de tomate. Mi amiga Jana dijo que conocía a alguien
pasando por lo mismo y me recomendó un polvo, que lo estoy intentando. Así que
hay más personas con estos mismos síntomas, aunque mi médico no lo crea porque
obviamente no lee mi blog. Dr. Dudoso me hacía
preguntas: "¿Dos semanas, le calculas?", Preguntó. Tomó notas.
Hermanas, me mantuve firme con mis respuestas.
Me ofreció un enjuague bucal de receta, con esteroides y agentes... adormecedores. Hmmm. La enfermera que comprueba mis medicamentos escribió el nombre del polvo para ver si interfería con la terapia. Y se llama: L-Glutamine. Pensaría uno que ellos sabrían de estas cosas, por ser los expertos en cáncer, pero tal vez hay demasiadas alternativas, y de todos modos, el conocimiento de las alternativas no parece estar en su descripción de trabajo. Se mantienen demasiados ocupados para todo eso.
Me hace pensar en
la rivalidad entre los “home-schoolers” y las maestras de escuela pública. Me
parece que aprendan las unas de las otras: las home-schoolers tienen muchas
ideas innovadoras porque tienen tiempo y motivación para enseñar a sus propios
hijos. Mientras que las maestras profesionales entrenadas en la pedagogía
instruyen a miles de niños, los ponen a prueba, y llevan la carga educativa de toda
la nación. Si pudieran cooperar, ¿no sería bueno? Si mi equipo médico podría
explicarme de las buenas alternativas ¿no sería bueno?
Hoy me toco mi quimioterapia:
largas horas junto a una ventana, donde se veían en el estacionamiento a las
personas caminando lentamente junto a sillas de ruedas. Hay mucha gente en el
salón por ser el día después de vacaciones. Hombres, mujeres, jóvenes,
ancianos, muchos ancianos. No hay niños, quienes me harían llorar. Las
enfermeras se apuran, pero Sheila toma tiempo encontrarme una silla, para no
tener que estar acostada durante cinco horas, sosteniendo mi laptop en el aire
y colgando tubos de droga. El hombre a mi lado vino solo, y cuando le llegan
sus resultados de laboratorio, descubre que sus plaquetas están demasiadas
bajas, y algo lo deja mareado y en vez de su terapia, le programaron una
transfusión y una cita en junio. Tendrá que tomar otro más de trabajo. ¿Cómo le hace?
Antes de irme,
suena el tambor chino. Toda la sala aclama y aplaude. Entendemos que una de nosotros
ha terminado su terapia. Talvez le falta alguna cirugía o alguna radiación o
simplemente esperar a ver si los porcentajes la dejan vivir. ¿Estará viva en 5
años? ¿Se sentará en la silla de acompañante? o ¿se pondrá el chaleco amarillo
con una gran sonrisas, nos ofrecerá bebidas y café? Porque todos traemos nuestras
historias. Y todos traemos nuestras esperanzas. Y de alguna manera cada uno de
nosotros ha dejado perplejo a los médicos y cada uno desea alguna alternativa que
aún no nos ofrecen.

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