El ángel de
peltre que mencioné antes me hizo pensar más sobre los ángeles, y decidí leer
los libros de la Biblia que lucen ángeles. Los libros de gloria: Ezequiel,
Daniel, Apocalipsis. Me parece que he visto un montón de ángeles humanos
últimamente, ángeles con enfermedades del corazón, con cabezas calvas, con
grandes ojos persas, o camisas eternamente azules, pero quiero hablar sobre el
otro tipo de ángel. Los que son extraterrestres. Acabo de terminar el libro de
Ezequiel, así que quiero escribir sobre ello, (qué suerte para ustedes) pero
para decir la verdad, lo que veo es que los ángeles no están en el centro del
escenario. Qué raro, porque si los extraterrestres se presentaran en nuestro
planeta, hoy, estaríamos matándonos por
producir un gran estreno de Hollywood, seguro. De alguna manera Ezequiel
evita ser desviado por sus ángeles, e incluso se olvida de ellos por completo
mientras declara su mensaje profético. Así sabemos que realmente era profeta.
Nada lo distraía. Esto es lo que he aprendido de Ezequiel, si quieren seguir
leyendo.
Leí el libro con velocidad, tomándolo en grandes tragos. Me gusta leer así, porque Ezequiel tiene muchísimo detalle, pero un poco aburrido. Díganme la verdad. A quién le emociona leer: "Tomó la regla de medir y midió el lado este: 250 metros. Luego midió el lado norte y también medía 250 metros. Luego el lado sur: 250 metros; y finalmente el lado oeste, otros 250 metros.” No me malinterpreten. Tiene que haber razón para incluir estos detalles, y algún día lo sabré. Sólo dame tiempo.
Mientras tanto:
Los puntos importantes de Ezequiel:
• Los ángeles que parecían platillos volantes se levantan del Templo y la presencia de Dios lo abandona.
• Ezequiel azota a todos por ser idólatras y desobedientes.
• Dios les promete un nuevo corazón, con el tiempo, después de todos los castigos.
• Les promete que sabrán quién envió sus problemas y por qué.
• Desastre tras desastre tras desastre. Dondequiera. Parece holocausto nuclear. Tiempos horribles.
• A continuación, los judíos vuelven, y el Templo vuelve, y todo sigue un gran plan.
• Regresa la Gloria. Funciona la ley. El príncipe no es corrupto, sino cumple con su deber.
• Hay un río que cura todo, incluso el Mar Muerto.
• Y aquí es donde me quedo tan impresionada. Es algo en el último capítulo. ¿Listo? ¡LAS TRIBUS PERDIDAS vuelven a casa!
• Los ángeles que parecían platillos volantes se levantan del Templo y la presencia de Dios lo abandona.
• Ezequiel azota a todos por ser idólatras y desobedientes.
• Dios les promete un nuevo corazón, con el tiempo, después de todos los castigos.
• Les promete que sabrán quién envió sus problemas y por qué.
• Desastre tras desastre tras desastre. Dondequiera. Parece holocausto nuclear. Tiempos horribles.
• A continuación, los judíos vuelven, y el Templo vuelve, y todo sigue un gran plan.
• Regresa la Gloria. Funciona la ley. El príncipe no es corrupto, sino cumple con su deber.
• Hay un río que cura todo, incluso el Mar Muerto.
• Y aquí es donde me quedo tan impresionada. Es algo en el último capítulo. ¿Listo? ¡LAS TRIBUS PERDIDAS vuelven a casa!
Déjame explicar por qué es tan asombrante. Cuando el Reino de Israel cayó ante los asirios, las personas no fueron llevadas al exilio en la misma forma que sus vecinos de Judá fueron llevados a Babilonia. No, los asirios tenían una política mucho más cruel. Ellos dispersaban a sus prisioneros a través de su reino, mezclándolos con personas de otras culturas. Así no tuvieran oportunidad de mantener su cultura intacta, y mucho menos su identidad política. Cuando los ciudadanos de Israel se marcharon de sus tierras, se perdieron para siempre, para nunca volver jamás. Entonces, ¿qué promete Dios en Ezequiel? ¿Qué está diciendo Ezequiel? ¿Cómo volverán esas diez tribus a la Tierra Prometida? Ellos ni siquiera saben que fueron alguna vez hebreos. Hoy en día la mayoría de ellos se encuentran dispersos por todo el Medio Oriente sin ningún rastro de judaísmo en su memoria. ¿Cómo puede ser posible esta promesa?
No puedo responder a esa pregunta. Tampoco puedo responder a la pregunta de por qué Dios los amenaza a todos con tanta dureza antes de cumplir esa promesa. Parece ser un Dios de puro castigo, aunque yo sé, yo sé, que mi Dios no es así. ¿Qué me estoy perdiendo aquí? Tengo una teoría. Dimen lo que piensan: No hay manera de llegar al cielo sin pasar por el infierno primer, ni manera de alcanzar el perdón sin pasar por el arrepentimiento. Cuando nos equivocamos, viene el desastre (es la manera en que Dios creó el universo, con sus consecuencias), pero Dios no desperdicia el dolor que nos causa. Quiero decir que no permite ni una sola lágrima, ni un solo punzada de dolor que no necesitáramos para hacernos arrepentir. Dios nos busca hasta alcanzarnos. No nos permite escapar. Nos persigue. Inexorablemente, como dice un autor. Dios se detiene ante nada, incluso Holocausto, para hacernos volver a él. Él estaba dispuesto a sufrir y morir para rescatarnos; igual está dispuesto a hacernos a nosotros sufrir y morir para rescatarnos, aunque odia el dolor que nos causa. Y cuando finalmente se sale con la suya, el sufrimiento termina.
Así nos pinta
Ezequiel los cuadros: unos ángeles que se llevan la gloria cuando fallamos; un
Dios que nos persigue, aunque en forma aparentemente cruel; unos seres muy
arrepentidos que regresan a casa; unos huesos muertos que reavivan; y hasta entonces–ni
un momento antes—un retorno de gloria. A mi me parece que Ezequiel nos está
diciendo que no existen los atajos. Habla sobre el dolor del proceso de
arrepentimiento y de la implacabilidad de Dios. Se trata de cómo Dios nunca nos
suelta, no importa cuán lejos huyamos de él. Y se trata de los extraterrestres
que se maravillan de todo esto con sus miríadas de ojos.

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