Friday, May 1, 2015

Rímel y Rubor

Anoche fui a una clase que ofrece el hospital donde te enseñan cómo arreglarte  cuando ya no tienes pelo, ni cejas etc.  Éramos cinco alrededor de la mesa, cada una con su asistente, su caja de producto, y su amiga de apoyo. A mi lado estaban dos mujeres, madre e hija, ambas en tratamiento.  La hija le sobaba la espalda a su mamá. La maestra nos dijo que en cada clase hay un momento de WOW y en nuestra clase fue cuando esa madre de 70 años su puso su rímel. De repente aparecieron unas cejas de maravilla y todas la quedamos viendo, admiradas.

Y me crea un dilema: ¿empezaré a maquillarme ahora?  Me acuerdo cuando me dejé de pintar el pelo.  Me empezaron a salir canas muy joven, y porque el proceso de envejecer me daba pena, me pintaba siempre hasta el día en que estaba dando una clase sobre “el mito de la belleza,” la presión que sentimos como mujeres buscar el cuerpo perfecto. Mis alumnas me traían fotos bajadas del internet: una niña de cinco años, maquillada y muriendo de anorexia; una modelo que parecía víctima del Holocausto;  las estadísticas sobre inyecciones de Botox y cirugías plásticas. Ese día decidí dejar de pintarme las canas. Pues, no son enfermedad. I si al dejarme de pintar yo pudiera dar valor a una niña, una alumna querida, de aceptarse a sí misma tal como es, entonces valdría la pena. Este año escolar entró a mi salón una niña pintada por primera vez. Muy bien pintada—no me quejo. Pero tenía doce años y sentí doler mi corazón. Quería decirle, “Pero cariño, ya eres hermosa.”

No tengo nada en contra del maquillaje. Para mi hija es todo un arte. Pero ¿dónde termina el arte y dónde comienza el esconder? No lo sé. ¿Entonces qué haré con esa caja de producto en mi estante? Probablemente sí me dibujaré cejas con el lápiz para que tenga con qué marcar mi sorpresa y mi indignación. Y sí me taparé la cabeza calva con la bufanda de color que me acaba de comprar. Pero  ¿usaré el rubor o el lápiz labial para cubrir el color de la enfermedad? No me decido. De alguna forma quisiera librarme de las manipulaciones de mi cultura y tener la libertad de escoger para mí misma.



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