En
la ciencia, el principio de la incertidumbre describe como uno puede saber el
lugar de un electrón en algún momento, o puede saber su comportamiento, pero no
puede saber ambas cosas a la vez, porque en el momento que uno sabe dónde estuvo el electrón, ya el animalito se
le ha escapado. Algo así como pasa con
los niños. Se
ve en la naturaleza cierta falta de claridad.
En la medicina se
traduce así: mientras más médicos te ven, menos pueden decirte sobre tu tumor. Ya
he visto siete médicos ahora en tres países. El
último podía decirme donde estaba el tumor, pero no la forma en que se
comporta, porque él nunca me había examinado antes. Pero
su examinación trajo a la luz algo que yo no había notando, y después de estar yo
presente para las siete examinaciones, tal vez se me permite una conjetura. No
tengo ni idea de donde reside el monstruo. Aun no siento nada, a pesar de que
tiene más de 5 cm de ancho, pero ¡creo que se está reduciendo! Les
voy a decir por qué, y es un poco incómodo, pero amigas, quiero que ustedes
eviten el error que cometí, pensando que los cambios en mi seno derecho eran simplemente
más efectos de la menopausia. Sentía un
lado más pesado. El
tumor comenzaba a jalar los tejidos desde adentro, invirtiendo el pezón. Era
yo demasiado ignorante para reconocer esta señal de cáncer. Tampoco el
radiólogo en Oaxaca que tomó mi mamografía noto este síntoma. O quizás todavía no
aparecido todavía. Quién sabe. Se ve la incertidumbre
en todo.
El cáncer trae
tanta incertidumbre. Lo
mejor que los médicos pueden darte son pronósticos, conjeturas, porcentajes,
probabilidades, tus chances con los dados. Mis
posibilidades de supervivencia son más o menos 80%, según Roberto. Mi
memoria lo hacía más, una ilusión tal vez, por lo que allí mismo, hay
incertidumbre. Nunca sé
qué esperar después de cada terapia. ¿Otra
visita a la emergencia? ¿La boca entumecida?
¿Más antibióticos
con todos sus propios efectos secundarios? Ayer
tuve dos momentos en que mi pulso subió a 200. Probablemente efectos de la quimioterapia,
que daña el corazón. Si
los episodios no se habían detenido por su propia cuenta, habría tenido que ir
otra vez para que me pararan el corazón. Pero solito se compuso después de
unos minutos. ¡Menos mal! ¿Esto seguirá ocurriendo? ¿Qué lo provoca? Más incertidumbre.
Igual, no sé mucho acerca de lo que sucede después de la quimioterapia. La mastectomía. ¿Y cuándo? ¿Y qué van a encontrar? ¿Habrá radiación diaria después de eso? ¿Se destruirá al monstruo? ¿Voy a estar entre los afortunados 80% que sobreviven por 5 años? ¿Y qué efectos tendrán el veneno y los antibióticos y la cirugía y la radiación en mi cuerpo a largo plazo? ¿Y ocupare cirugía para el corazón? Tengo una mancha oscura en mi oído que me preocupa. El oncólogo dice que no es nada. Pero... ¿Confiaré en este doctor que no me conoce, y que no sabe acerca de las bocas entumecidas y la L-Glutamina? ¿Qué sabrá él? Creo que antes yo no hacia tantas preguntas y confiaba más en los doctores, pero las cosas han cambiado. ¿Qué lleva a qué? ¿Quién sabe realmente lo que están haciendo? Es el principio de incertidumbre de nuevo.
Y eso es lo que
significa vivir en Oz. No es del todo
malo. Dios
inventó el principio de incertidumbre cuando creó el universo, y cuando tuvo hijos,
arriesgándolo todo para ganar el amor de esos hijos. Y Dios fallo. Al
menos por un tiempo. Ahora vemos que
va ganando. Y Dios le enseño a Abraham como vivir con
la incertidumbre cuando lo llamo a un lugar que no conocía. Y
como descendientes espirituales de Abraham, tenemos el mismo llamado. Todos somos peregrinos
en busca de un mejor hogar. Y no nos
conformamos en ningún lugar porque buscamos el Reino de Dios. La
incertidumbre de nuestras vidas nos hace recordar esta realidad.

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