Como beneficio
adicional de que me pararon el corazón esta semana, tengo un nuevo plan de
tratamiento, y es un poquito más ligero. Ya no tengo aquella batalla épica de Star
Wars épica en mi estómago: ¡Calambre! No! ¡Calambre! ¡No! Du du du du dú,
dúdududú! (¿escuchan el tema?) Mi mente está clara, ms glóbulos blancos están
normales, y esas pastillitas de esteroides blancos que controlan los efectos
secundarios desagradables me hacen sentir como conejillo de indias del Dr.
Dolittle cuando encontró el secador de manos: "¡Eso se siente bien!"
Le pregunté al Dr. Azul-y-Café si iba a engordar. Él dijo que no, con tres días
de las pastillas no voy a engordar. Menos mal.
Otro beneficio adicional es que llego a tener 5½ horas en la silla de quimioterapia cada tres semanas. Son muchas horas en una silla. Cuando fuimos a este tratamiento el martes, no sabíamos que íbamos a estar allí durante 5½ horas. Robert, mi empático (¿?) cuidador, duró unos diez minutos antes de que tuviera que salir a caminar. Encontró el Best Buy, y el Beatties, y se compró un café en Tim Hortons. Luego fue a almorzar con su amigo Greg, le ayudó a fijar un sistema de alcantarillado, y me trajo de vuelta la mitad de su ensalada. ¿Sueno amargada? De ninguna manera. Tuve 5½ horas para hablar con Bradely sobre su enseñanza en Kuwait, y Jamie sobre cómo le dicen James o Jimmy (así que no hay más quejas acerca de ser llamado Annnnn), y en medio de todo eso, me puse a leer un buen libro llamado Herejes y Héroes.
Necesito explicar: por unos meses atrás, he estado reflexionando sobre Platón. Sí, es entendible ¿verdad? Me estaba dando cuenta que lo que me convence de que Dios es real, es que estoy convencida de que lo que experimento aquí en esta vida es una sombra de algo más grande. Protesto, como el niño pequeño en la película La Princesa Prometida, que a pesar de todas las apariencias de que se trata de una batalla perdida," arruinamos la historia si no sale bien!" Como dijo un sabio: "Si nos encontramos con un deseo que nada en este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que somos hechos para otro mundo.”
Y esa idea viene directamente de Platón. Platón dijo que lo que ahora podemos ver de la realidad es un simple reflejo, son nada más que sombras de las cosas que no podemos ver. Son sombras proyectadas por el fuego sobre una pared de la cueva que nos rodea. C.S. Lewis dice que vivimos en Tierra de Sombras: "El mundo tal como es ahora, es decir, un mundo de bondad pero en mal estado--un mundo de decadencia--se resiste y se entiende, sólo por los que tienen un sentido insondablemente salvaje de anticipación de la redención...Estos hechos secretos informan nuestro cada intento de explicar el universo y nuestro lugar en sus tierras de penumbra. Los rumores obstinados de un Edén Perdido, y un Pasaje a la Eternidad que ninguna civilización ha podido enteramente despedir o negar en todos los milenios que hemos atravesado la tierra, son, al final, la estimación más verdadera de nuestra situación, y de nuestro destino." De alguna manera sentimos que la vida es una historia, una buena historia y nos llena de añoranza. Alguien dijo que este sentir es un evangelio de nostalgia. Ah, viajero de tornados que soy. Yo conozco este evangelio.
Así que abro mi libro a la primera página, y encuentro estas palabras: "Su apodo es Platón." Mis 5 ½ horas pasan volando. Quiero platicarles sobre Platón, pero se me acaba el espacio. Y ni siquiera llegamos a la Navaja de Occam.
No comments:
Post a Comment