Ya terminé de
leer Ezequiel, y ahora estoy leyendo Daniel. Y de inmediato veo los enfrentamientos
entre Daniel y un rey tras otro. Daniel tiene que decirles cosas muy pesadas. Y
como un amigo a mi me tuvo que confrontar recientemente, me hizo pensar. Aquí
va.
Entonces, ¿cómo
confrontamos a la gente? Y cuando? Y ¿cómo reacciono yo cuando alguien me
confronta? En primer lugar, yo diría que si usted está siendo confrontada, sólo
escucha. No te defiendas, no pongas excusas, no le respondes. Sólo escucha. La
otra persona está herida, enojada, temorosa, o simplemente tratando de corregir
un error. Tienes que entenderle primero. Despues, vale procesar. Piense. Se
honesto contigo mismo. ¿Cuál es la verdad en lo que está diciendo? Si hay
tantito de la verdad, es necesario escucharlo.
En segundo lugar,
si usted está enfrentando, conozca a tu blanco. Yo no soy una persona de
confrontación. Como persona introvertida, huyo de los enfrentamientos. A algunas
personas les gusta la confrontación, pero a mi me aterrorizan. Tienes que darte
cuenta de que las personas reaccionan a la fuerte estímulo en diferentes
maneras. Piensa en tus hijos. ¿Tienes uno que necesita palabras fuertes para
hacer caso cuando su hermana ocupa nada mas que una mirada para acurrucarse en
agonía? Algo que Roberto y yo vemos en nuestro matrimonio es que tenemos percepciones
muy diferentes del enojo. Yo digo que él está enojado; él dice que no. Yo siento
su ira cuando él ni siquiera es consciente de que está enojado. Él dice que eso
no es justo. ¿Que derecho tengo yo de decidir que está enojado cuando no lo está.
¡Que pasa aqui! Así que conozca a la persona que estas confrontando. ¿Es esto
una persona sensible que se marchitará con una sola palabra? ¿Cuántas palabras realmente
necesitas? Daniel fue bastante breve. Porque no se trata de que ventiles tu ira,
sino de que restaures algo que esta roto.
Y lo primero que
se puede romper en las confrontaciones es la amistad. Creo que antes de que
ocurra la confrontación, tenemos que asegurarnos de que estamos en tierra firme
con la otra persona. Esa persona necesita saber que estamos dispuestos a hacer
frente a esta cosa juntos. Y no podemos cargar resentimientos del pasado,
cuestiones sin resolver, porque en ese caso comenzamos sin la confianza. Es
interesante ver que después de que Daniel se enfrentó al rey, él recibió nuevas
túnicas y una promoción, no porque el rey lo hubiera comprado, sino por respeto.
Y hay que empezar
por escuchar. Todos tenemos historias en la cabeza, nuestras propias
explicaciones de lo que paso, y a veces juzgamos las acciones de otros usando
nuestras propias historias que quizás no encajen con las historias de los demás.
Solo al escuchar a los demás podemos comparar nuestras perspectivas. Es por eso
que Robert y yo, en México, insistimos en que nuestras visitas vengan a
escuchar primero - a los mixtecos y a los zapotecos y los hispanos – aprendiendo
sus historias antes de enfrentarse a ellos con un mensaje del evangelio que
todavía puede faltar sentido cuando no viene vestido an amor. ¿No es por eso que
necesitamos la Encarnación? ¿Te imaginas lo mucho que hay que conocernos para
poder reunir a estos mundos tan diversos? Ademas, cuanto nos equivocamos con la
gente que conocemos bien. He cometido grandes errores con mi esposo y con mis hijos,
y con mis alumnos. Hice suposiciones acerca de ellos, según las historias que
llevaba en la cabeza, y algunas veces los acusé primero, sin saber lo que
pasaba, y luego tuve que pedir disculpas. Las historias no compartidas son las
que matan la amistad. Si yo hubiera esperado, tomado mi tiempo, investigado mas
antes de abrir la boca, me hubiera salido mejor. Así que espera, si es posible.
Piensa. Daniel hizo muchas preguntas antes de opinar.
Yo creo que hay
momentos para confrontaciones públicas, que son horribles, y te van a causar
problemas. Pero a veces hay que enfrentar porque existe el abuso del poder.
Daniel tuvo que enfrentarse a tres de los reyes más poderosos del mundo. Creo
que para algunos de nosotros, el poder se abusa en la iglesia. Algunas veces los
predicadores dicen cosas públicamente, y porque tenemos el concepto de que ellos hablan por Dios y nosotros no (no es un concepto bíblico, por
cierto, si crees en el sacerdocio de todos
los que creen en Cristo). No estoy hablando acerca de algun error sin querer,
por ejemplo si dice que el Año de Jubilo venia cada 7 años en vez de cada 50.
Para este caso existe la gracia.
No, estoy
hablando de cuando el predicador insiste en que ciertas personas están “dentro”,
y algunas personas están "fuera," ya sea porque son gentiles, o negros,
o analfabetos, o inmaduros en la fe, o faltando en algo. Dos veces en los
últimos meses, he escuchado a un predicador decir que sinalguien no compartiera
su interpretación de la Biblia, estaba en peligro de perder la fe. Uno añadio,"
y le esta llamando a Dios un mentiroso." Me sentí lastimada porque yo no compartia su
punto de vista, y me preguntaba quién más en la congregación, igual, tenía la
cabeza agachada. Y recientemente vi cuando mis hijos fueron excluidos por no encajar
en alguna lista de puntos doctrinales, pero en ese caso ya no reaccionaba con
pena sino con ira.
Supongo que de
alguna manera escribir esto es una confrontación pública.
En tiempos
antiguos, Pedro tuvo la humildad de recibir la corrección pública de Pablo. Nos
dice que fue duro, pero necesario. Si somos lideres, aceptamos la corrección?
Si no, no deberíamos ser lideres.
Por último, si el
error ocurrió en privado, hay que mantenerlo en privado. Debemos ir a la
persona primero, sin consultar a nadie. Si eso no funciona, entonces debemos buscar
ayuda. Roberto nos ayudó a mi amigo y a mi poder escucharnos de nuevo. Si el
círculo afectado es mayor, entonces debemos enfrentar (o pedir disculpas) a ese
nivel, y no más. Estamos tratando de sanar, no castigar. Nunca pienses que
conoces las motivaciones de la otra persona. No las conoces. Conoces sus
acciones, y eso es todo. Concentrate en eso, no mas. Si te escuchas a tí mismo
diciendo: "Tú eres ..." en lugar de "Lo hiciste ..."
Detente. Escucha. No cuelgues.Y cuando te hayas equivocado, ya seas confrontando o recibiendo la confrontacion, pide disculpas de inmediato", dejando tu sacrificio en el altar", como dijo Jesús, porque estás en el lugar equivocado. Y, sobre todo, perdona.



No comments:
Post a Comment