Tuesday, May 26, 2015

Confrontaciones: Daniel

Ya terminé de leer Ezequiel, y ahora estoy leyendo Daniel. Y de inmediato veo los enfrentamientos entre Daniel y un rey tras otro. Daniel tiene que decirles cosas muy pesadas. Y como un amigo a mi me tuvo que confrontar recientemente, me hizo pensar. Aquí va.

Entonces, ¿cómo confrontamos a la gente? Y cuando? Y ¿cómo reacciono yo cuando alguien me confronta? En primer lugar, yo diría que si usted está siendo confrontada, sólo escucha. No te defiendas, no pongas excusas, no le respondes. Sólo escucha. La otra persona está herida, enojada, temorosa, o simplemente tratando de corregir un error. Tienes que entenderle primero. Despues, vale procesar. Piense. Se honesto contigo mismo. ¿Cuál es la verdad en lo que está diciendo? Si hay tantito de la verdad, es necesario escucharlo.

En segundo lugar, si usted está enfrentando, conozca a tu blanco. Yo no soy una persona de confrontación. Como persona introvertida, huyo de los enfrentamientos. A algunas personas les gusta la confrontación, pero a mi me aterrorizan. Tienes que darte cuenta de que las personas reaccionan a la fuerte estímulo en diferentes maneras. Piensa en tus hijos. ¿Tienes uno que necesita palabras fuertes para hacer caso cuando su hermana ocupa nada mas que una mirada para acurrucarse en agonía? Algo que Roberto y yo vemos en nuestro matrimonio es que tenemos percepciones muy diferentes del enojo. Yo digo que él está enojado; él dice que no. Yo siento su ira cuando él ni siquiera es consciente de que está enojado. Él dice que eso no es justo. ¿Que derecho tengo yo de decidir que está enojado cuando no lo está. ¡Que pasa aqui! Así que conozca a la persona que estas confrontando. ¿Es esto una persona sensible que se marchitará con una sola palabra? ¿Cuántas palabras realmente necesitas? Daniel fue bastante breve. Porque no se trata de que ventiles tu ira, sino de que restaures algo que esta roto.

Y lo primero que se puede romper en las confrontaciones es la amistad. Creo que antes de que ocurra la confrontación, tenemos que asegurarnos de que estamos en tierra firme con la otra persona. Esa persona necesita saber que estamos dispuestos a hacer frente a esta cosa juntos. Y no podemos cargar resentimientos del pasado, cuestiones sin resolver, porque en ese caso comenzamos sin la confianza. Es interesante ver que después de que Daniel se enfrentó al rey, él recibió nuevas túnicas y una promoción, no porque el rey lo hubiera comprado, sino por respeto.

Y hay que empezar por escuchar. Todos tenemos historias en la cabeza, nuestras propias explicaciones de lo que paso, y a veces juzgamos las acciones de otros usando nuestras propias historias que quizás no encajen con las historias de los demás. Solo al escuchar a los demás podemos comparar nuestras perspectivas. Es por eso que Robert y yo, en México, insistimos en que nuestras visitas vengan a escuchar primero - a los mixtecos y a los zapotecos y los hispanos – aprendiendo sus historias antes de enfrentarse a ellos con un mensaje del evangelio que todavía puede faltar sentido cuando no viene vestido an amor. ¿No es por eso que necesitamos la Encarnación? ¿Te imaginas lo mucho que hay que conocernos para poder reunir a estos mundos tan diversos? Ademas, cuanto nos equivocamos con la gente que conocemos bien. He cometido grandes errores con mi esposo y con mis hijos, y con mis alumnos. Hice suposiciones acerca de ellos, según las historias que llevaba en la cabeza, y algunas veces los acusé primero, sin saber lo que pasaba, y luego tuve que pedir disculpas. Las historias no compartidas son las que matan la amistad. Si yo hubiera esperado, tomado mi tiempo, investigado mas antes de abrir la boca, me hubiera salido mejor. Así que espera, si es posible. Piensa. Daniel hizo muchas preguntas antes de opinar.

Yo creo que hay momentos para confrontaciones públicas, que son horribles, y te van a causar problemas. Pero a veces hay que enfrentar porque existe el abuso del poder. Daniel tuvo que enfrentarse a tres de los reyes más poderosos del mundo. Creo que para algunos de nosotros, el poder se abusa en la iglesia. Algunas veces los predicadores dicen cosas públicamente, y porque tenemos el concepto de que ellos hablan por Dios y nosotros no (no es un concepto bíblico, por cierto, si crees en el sacerdocio de todos los que creen en Cristo). No estoy hablando acerca de algun error sin querer, por ejemplo si dice que el Año de Jubilo venia cada 7 años en vez de cada 50. Para este caso existe la gracia.

No, estoy hablando de cuando el predicador insiste en que ciertas personas están “dentro”, y algunas personas están "fuera," ya sea porque son gentiles, o negros, o analfabetos, o inmaduros en la fe, o faltando en algo. Dos veces en los últimos meses, he escuchado a un predicador decir que sinalguien no compartiera su interpretación de la Biblia, estaba en peligro de perder la fe. Uno añadio," y le esta llamando a Dios un mentiroso."  Me sentí lastimada porque yo no compartia su punto de vista, y me preguntaba quién más en la congregación, igual, tenía la cabeza agachada. Y recientemente vi cuando mis hijos fueron excluidos por no encajar en alguna lista de puntos doctrinales, pero en ese caso ya no reaccionaba con pena sino con ira.

Supongo que de alguna manera escribir esto es una confrontación pública.

En tiempos antiguos, Pedro tuvo la humildad de recibir la corrección pública de Pablo. Nos dice que fue duro, pero necesario. Si somos lideres, aceptamos la corrección? Si no, no deberíamos ser lideres.
Por último, si el error ocurrió en privado, hay que mantenerlo en privado. Debemos ir a la persona primero, sin consultar a nadie. Si eso no funciona, entonces debemos buscar ayuda. Roberto nos ayudó a mi amigo y a mi poder escucharnos de nuevo. Si el círculo afectado es mayor, entonces debemos enfrentar (o pedir disculpas) a ese nivel, y no más. Estamos tratando de sanar, no castigar. Nunca pienses que conoces las motivaciones de la otra persona. No las conoces. Conoces sus acciones, y eso es todo. Concentrate en eso, no mas. Si te escuchas a tí mismo diciendo: "Tú eres ..." en lugar de "Lo hiciste ..." Detente. Escucha. No cuelgues.

Y cuando te hayas equivocado, ya seas confrontando o recibiendo la confrontacion, pide disculpas de inmediato", dejando tu sacrificio en el altar", como dijo Jesús, porque estás en el lugar equivocado. Y, sobre todo, perdona.

No comments:

Post a Comment